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«Todos traen çapatos de cuero colorado o
amarillo, puntiagudos, y porque no les sea necessario abaxarse a
calçarlos con la mano o calçador (cosa tan fastidiosa), y mas
porque todas las vezes que en casa entran los descalçan por no la
ensuciar con el lodo, y los bueluen a calçar para salir, vsan hazerlos
muy tiesos y duros del calcañar, do, entre el aforro, meten unas
tablillas hechas aposta, y arqueadas como el calcaño, y del pecho, con
unos aforros muy gruesos, y de suelas muy duras. Y porque les duren mucho estos
çapatos, que valen caros, suelen todos los turcos, grandes y pequenos,
nobles y no nobles, hasta el mismo rey, herrarlos en el calcañar,
echandoles sobre la suela una media luna de hierro de la forma y manera de una
herradura de vestia, muy bien clauada; y en el medio de la suela del
çapato y en la punta y a los dos lados enclauan unos hierros a manera de
unos clauos, que quedan en la suela bien metidos y incorporados, sobre los
quales el pie assienta, y el çapato con ellos toca al suelo quando
caminan. De manera que no usando en Argel los turcos herrar los cauallos, como
tampoco usan los moros, se precian ellos de traer los pies herrados; y, por
tanto, por las calles, en los lugares do ay piedras, hazen, quando caminan,
gran ruido con los çapatos.»
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