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ArribaAbajoActo segundo

 

La misma gruta con que empezó la comedia, aunque más iluminada de teas interior y exteriormente: al frente se verá un banquillo de peñasco: salen por la izquierda los aragoneses, que conducirán sobre varias rodelas un libro pequeño, la corona de laurel, una espada, una divisa, un escudo grande y una bandera toda blanca: se irán colocando alrededor de la gruta y salen tras ellos, BASTAN GARCÍA, OTHO, FELICIO, RECESVINDA, SUBICA, TÉLLEZ.

 
 

GUIVARA, y el último GARCI JIMÉNEZ.

 
BASTAN GARCÍA
Señor, pues el tiempo estrecha,
y se ve ya prevenida
toda la solemne pompa
que nos permite en el día
el sitio y pobreza nuestra 5
para vuestra merecida
coronación, atended
a los pactos que hoy os dictan
vuestros vasallos; guardadlos
y defendedlos con dicha. 10
Oíd, nobleza: oíd, pueblo
de Aragón, que ya principian.
 

(FELICIO saca una piedra cuadrada, y lee en alta voz.)

 
FELICIO

Pactos que han de jurar antes de coronarse los Reyes de Aragón   —14→   (si place a Dios que los haya): que no ha de empeorar si no mejorar los fueros. Que se obligue a distribuir los bienes y honores entre los naturales de la tierra, y sólo puedan ser admitidos al gobierno y sus honores cinco de los extranjeros. Que para hacer Cortes, ejercer la potestad judicial, hacer guerra, paz o tregua con alguno de los Príncipes, o para otros hechos de consecuencia, hayan de intervenir doce de los Ricoshombres u de los más sabios y ancianos. Que tenga sello para sus decretos: Alférez que en la guerra le lleve la divisa. Que pueda labrar moneda, pero de una misma ley, y una vez sola. Que antes de la aclamación él mismo se ciña la espada en señal de su supremo poder; y en ese día ningún otro pueda ser armado caballero: y que puesto en pie sobre el escudo lo levanten los Ricoshombres clamando en alta voz, Real tres veces.

¿Aragoneses son estos
los pactos que en este día
habéis conmigo acordado? 10
TODOS
Sí.
TÉLLEZ AIZNAR
Pues hincad la rodilla,
y sobre estos Evangelios
sacros haced pleitesía.
y juramento solemne
de guardarlos.
BASTAN GARCÍA

  (Aparte.) 

Sin envidia
15
le miran todos.
 

(TÉLLEZ tomará el libro, GARCI JIMÉNEZ hincará la rodilla y poniendo las manos sobre él, descubierta la cabeza, dice:)

 
GARCI JIMÉNEZ
Sí juro,
Aragoneses.
 

(Se levanta.)

 
OTHO
La invicta
espada con que debéis
armaros es ésta.
 

(Le ofrece la espada, y GARCI JIMÉNEZ se la ciñe.)

 
RECESVINDA
Dichas,
aún me parece que sueño. 20
OTHO
¿Sabéis todas las precisas
obligaciones de un buen
caballero?
GARCI JIMÉNEZ
OTHO
Ceñidla,
pues.
GARCI JIMÉNEZ
Sí haré, y juro que desde hoy
será esta noble cuchilla 25
rayo del cielo en defensa
de la honra y gloria ofendida
de Dios.
BASTAN GARCÍA
Aquesta, Señor,
será la Real divisa
desde hoy.
 

(Ofreciéndole la divisa.)

 
GARCI JIMÉNEZ
Quédate con ella,
30
Bastan, que tu valentía
sabrá guardarla.
BASTAN GARCÍA
A lo menos
os juro perder la vida
primero que a ser despojo
de las enemigas iras 35
pase.
VÉLEZ DE GUIVARA
Llegad, que el escudo
es este.
 

(Pone el escudo en el suelo.)

 
RECESVINDA

  (Aparte.) 

Ya mi alegría
no cabe en el pecho.
 

(Se pone en pie sobre él GARCI JIMÉNEZ.)

 
FELICIO
Ahora
vuestro Real poder elija
Ricoshombres que le eleven. 40
GARCI JIMÉNEZ
Felicio, Bastan García,
OTHO
Vélez de Guivara,
Téllez Aiznar y Subica
sean los primeros seis
que dejen a sus familias 45
el blasón de Ricoshombres,
gozando las primitivas
distinciones y los fueros
que les conceda mi misma
autoridad.
 

(Los seis que ha nombrado agarrando escudo levantarán sobre él a GARCI JIMÉNEZ.)

 
LOS
Real, Real,
—15→
Real.
50
 

(La vuelven a bajar, y tomando bastan la bandera la levantará en alto, y batirá tres veces diciendo:)

 
RECESVINDA
¡Ay, Bastan y qué delicia
me causa el verte ensalzado!
BASTAN GARCÍA
Rey, Garci Jiménez
TODOS
Viva.
BASTAN GARCÍA
Rey, Garci Jiménez.
TODOS
Reine.
BASTAN GARCÍA
Rey Jiménez, diga, 55
nuestro amor, Aragoneses.
TODOS
Triunfe, reine, venza y viva.
FELICIO
Ya aclamado estáis, Señor:
 

(Parte por la izquierda SUBICA.)

 
Sentaos para que siga
la coronación y jura. 60
La situación abatida
en que estamos, la aspereza
del sitio, y el ansia viva
de tener Rey que nos mande
os previno esta sencilla 65
peña por Trono: ocupadle,
Señor, mientras llega el día.
En que el heroico valor
Aragoneses os le erija
tan rico y tan suntuoso 70
como vos le merecíais.
BASTAN GARCÍA
Vasallos, como le adorne,
vuestra lealtad conocida,
como la verdad le esmalte
y le ocupe la justicia, 75
será para mí el más digno,
y apreciable: haced que vivan,
lejos de él la ambición fiera,
la adulación y la envidia
siempre y veréis que en el Trono 80
rústico que aquí se mira,
la misma virtud preside
para llenaros de dichas.
TODOS
Así será.
GARCI JIMÉNEZ
Pues ya en él
me siento gustoso.
TÉLLEZ AIZNAR
Ciña
85
 

(Coge la corona y se la ofrece.)

 
ahora vuestras Reales sienes
esta diadema sencilla,
que en vez de ricos metales
y preciosas pedrerías
componen verdes laureles 90
y esmaltan murtas floridas.
GARCI JIMÉNEZ
Pues he de ser vencedor
para ser Rey, y esta misma
ha servido en todos tiempos,
según la historia acredita, 95
para honrar al vencedor
esta más que otra os estima
mi valor; y pues en nombre
de Dios a triunfar camina,
y aun antes de pelear 100
ha triunfado mi fe viva,
como Rey y vencedor
es justo que me la ciña.
 

(Se la pone.)

 
BASTAN GARCÍA
Ahora, gran Señor, en muestra
de la obediencia rendida 105
que os juramos, vuestra mano
nos dará besar.
GARCI JIMÉNEZ
Bien.
TODOS
Viva
Garci Jiménez.
 

(Al ir todos a besarte la mano sale por la izquierda SUBICA.)

 
SUBICA
Señor.
GARCI JIMÉNEZ
¿Qué traes?
BASTAN GARCÍA
¿De qué te agitas?
RECESVINDA
¿Qué será?
SUBICA
Desde la cumbre
110
del monte, donde de espía
entre unas matas estaba,
he visto salir de Ainza
un ejército de Moros,
que cubriendo a toda prisa; 115
esa vega dilatada,
hacia nosotros camina
con doble marcha.
GARCI JIMÉNEZ
Pues hijos,
de aquesas cuevas vecinas
sacad con gran diligencia 120
las armas y las reliquias
que hubiereis, dejando en ellas
ropa, alhajas y Divinas,
Imágenes: cubrid luego
sus bocas con bien tejidas 125
ramas y peñas, y aquí
os volved. Bastan García,
 

(Parten por la derecha GUIVARA, TÉLLEZ, SUBICA y aragoneses.)

 
—16→
Otho y Felicio entre tanto
recogerán en la Ermita
todo cuanto para el culto 130
sagrado de Dios servía,
y con el mayor respeto,
colocándolo en la misma
caja que a este fin se hizo,
lo traerán a mi vista. 135
LOS
Ya obedecemos.
GARCI JIMÉNEZ
Ve tú
a ayudarles, Recesvinda.
 

(Parten los .)

 
Y vos, Señor, que estáis viendo
cuanto es a las fuerzas mías
superior esta gloriosa 140
empresa a que ahora aspira
mi brazo, fortalecedle;
débil es, mas si le anima
vuestro poder, será brazo
vengador, a cuyas iras 145
caigan asoladas todas
esas bárbaras mezquitas.
Dejad, Señor, que renazca
por mí la ahogada semilla
de la fe: vuelva la Iglesia 150
a levantar este día
el estandarte sagrado
que hasta hoy pisó la osadía
del Moro: resuene en toda
esta dichosa Provincia 155
vuestro nombre, y los infieles
conozcan en su ruina
vuestro poder cuando vean
que las míseras reliquias
de la cristiandad, fiadas 160
en el Dios que las auxilia,
no solamente no temen
la muchedumbre enemiga,
sino que la doma, vence,
desbarata y extermina. 165
Y tú, madre inmaculada
del Pilar, que en repetidas
ocasiones demostraste
con extrañas maravillas
que eres nuestra protectora, 170
pues en tu poder confían
tus nobles Aragoneses,
no dejes hoy desmentida
la viva fe con que todos
en tus banderas se alistan, 175
para que reconocidos
te aclamen con alegría
nuestras voces, publicando
con gloria tuya e ignominia
del Moro, que fuiste escudo 180
divino de nuestras vides
 

(Vuelven a salir todos los aragoneses con venablos, espadas, rodelas, arcos y mazas, y con ellos bastan, RECESVINDA, OTHO, FELICIO con una arca al hombro.)

 
BASTAN GARCÍA
Ya Señor hicimos todos
lo que mandasteis, y a vista
de nuestra cueva se halla
el Moro.
GARCI JIMÉNEZ
En vano sus iras
185
piensan saciarse en nosotros,
cuando los cielos me inspiran
el medio más oportuno
y fácil de confundirlas,
Tú, Bastan, mientras nosotros 190
por esta oculta salida
burlamos su crueldad,
y encaminamos a Ainza
nuestros pasos con secreto,
procuraras con malicia 195
divertirle, y demostrando
que desprecias sus altivas
amenazas cerrarás
la gruta, y por esta misma
parte saldrás a alcanzarnos. 200
BASTAN GARCÍA
Está bien, nada replica
mi obediencia.
 

(Vase por la izquierda.)

 
GARCI JIMÉNEZ
Vamos, hijos,
seguidme, pues llegó el día
deseado de morir
o vencer.
TODOS
Sacra María,
205
tú nos amparas.
 

(Van entrando por la izquierda.)

 
GARCI JIMÉNEZ
Sí, amigos,
si la lleváis esculpida
en vuestras almas será
nuestro norte y nuestra guía,
pues si por ella lidiamos, 210
¿quién duda que nos asista?
 

(Vanse.)

 
  —17→  
 

(Descúbrese el monte con la cueva, y al pie del monte ABDEMELICH, AJUB y moros, y sale BASTAN.)

 
ABDEMELICH
Ah de la cueva.
BASTAN GARCÍA
¿Quién llama?
ABDEMELICH
Quien de nuevo se lastima
de vosotros, y a ofreceros
viene (porque no se diga 215
que soy cruel) la cadena
antes que el cuchillo: elija
vuestra desesperación
lo que quiera, y sea aprisa:
o bajar a ser esclavos, 220
o entregar a las cuchillas
nuestras los cuellos.
BASTAN GARCÍA
Ya, Moro,
la respuesta que, debía
di a tu arrogancia: si quieres
que mi voz te la repita, 225
oye: el cristiano valor,
que entre estas peñas habita,
prefiere una heroica muerte
a una servidumbre indigna.
Y así puedes cuando quieras 230
animar esas altivas
tropas, y, dar el asalto,
que cuando era esta cueva rindas,
verás que es nuestra entereza
más grande que tú imaginas. 235
ABDEMELICH
Mira que no doy más treguas
a mi furos, y en Cenizas
he de convertir el monte.
BASTAN GARCÍA
¿Qué aguardas, pues? sube aprisa,
mas porque veas cuan poco 240
nos asustan hoy tus iras,
a Dios, que ni aun defendernos
queremos.
 

(Levanta el puente, y entra en la cueva.)

 
ABDEMELICH
¡Que su osadía
sufrieses tanto!
ABDEMELICH
Yo mismo
me afrento, sí, por mi vida, 245
de acordarlo; hijos, al monte:
las tablas que prevenidas
trajisteis, subid, y a fuerza
de armas, la cueva que habitan
 

(Suben los moros con AJUB, y forman un puente de tablas, y pasan al otro lado.)

 
tomemos, porque al furor 250
de nuestras corvas cuchillas
lloren esos miserables
su escarmiento y su ruina.
 

(AJUB, y moros forcejean para bajar el puente.)

 
AJUB
No desalentéis, amigos,
pues aunque más se resista 255
a nuestro valor, será
triunfo de las fuerzas mías.
AJUB
Pese a la debilidad
de vuestros brazos.
 

(Subiendo al monte.)

 
AJUB
Si aspiras
a hacer este triunfo tuyo, 260
detente, que ya caída
la peña, franquea el paso
de la cueva a nuestras iras.
 

(Cae el puente.)

 
ABDEMELICH
¿Pues qué esperáis? registrad
sus senos, y ni una vida 265
perdonéis: perezcan todos,
pues todos mi rabia excitan.
 

(Entran AJUB, y moros en la cueva.)

 
Y vosotros prevenidos
estad, por si con malicia
se escondieron con la idea 270
de burlar nuestra ojeriza
huyendo, luego que vean
las tropas embebecidas
en buscarlos por la cueva.
 

(Vuelve a salir AJUB, y los que entraron con él.)

 
AJUB
¡Qué rabias!
ABDEMELICH
¿Por qué te irritas,
275
Ajub?
AJUB
En toda la cueva
ningún cristiano se mira.
ABDEMELICH
¿Qué dices? ¿has penetrado
sus senos?
AJUB
Sí.
ABDEMELICH
O tú deliras,
o el temor no te ha dejado 280
verles.
AJUB
Por Alá, que...
ABDEMELICH
Quita,
y en tanto que unos conmigo
toda la cueva examinan,
—18→
tú con los demás inquiere
las entrañas escondidas 285
del monte, pues claro está
que si aquí no están tendría
comunicación con otras
esta cueva, y pasarían
a ellas para librarse 290
de nosotros.
AJUB
No replica
mi valor, venid.
ABDEMELICH
Ah, viles;
vanas son vuestras indignas
cautelas: seréis objetos
de mi rabia vengativa. 295
 

(Entra en la cueva con algunos moros, y AJUB con los demás se oculta por la cumbre del monte.)

 
 

(Plaza de Ainza; y salen por la derecha algunos moros huyendo de OTHO y BASTAN GARCÍA, y se ocultarán por la segunda embocadura de la izquierda; salen otros por la primera seguidos de GARCI JIMÉNEZ, FELICIO, GUIVARA y aragoneses, y se ocultan por otra embocadura de la derecha.)

 
BASTAN GARCÍA
En vano pensáis huir,
cuando por nuestra se mira
la Ciudad.
 

(Se entran.)

 
GARCI JIMÉNEZ
Hijos, a nadie
que a vuestro valor se rinda
neguéis la vida.
 

(Se entran.)

 
 

(Sale por la izquierda ZULEMA acuchillada de SUBICA y dos aragoneses, y tras ellos RECESVINDA.)

 
SUBICA
A rendirte
300
solo mi valor aspira,
Mora, que el matarte fuera
mengua de mi valentía.
ZULEMA
Más fácil es que me mates,
cristiano, que el que me rindas. 305
RECESVINDA
Tened: ¿qué es esto, villanos,
así tratan vuestras iras,
a una infelice mujer?
SUBICA
Señora...
RECESVINDA
Partid aprisa,
que para tan poco triunfo 310
basta con media cuchilla.
SUBICA
Mirad que es rayo su espada.
RECESVINDA
¿Sabes tú lo que es la mía
pues si saberlo no quieres
parte.
SUBICA
Quedaré a la vista
315
para salir a ampararla
cuando ves que peligra.
 

(Vase con ellos.)

 
RECESVINDA
Mora, si ves que los pocos
que defenderte podían
huyen del furor cristiano, 320
para no morir si miras
que somos de Ainza dueños
absolutos, ¿qué maquinas?
¿por qué no te rindes?
ZULEMA
Poco
conoces tú cuán altiva, 325
cuán arrogante y soberbia
es el alma que me anima,
pues tal preguntas. Si el traje
que aquí mi sexo publica
te hizo creerme cobarde, 330
que soy sabe la temida
Palas Africana, aquella
que siguiendo desde niña
con Abdemelich mi hermano
la belicosa doctrina 335
de Marte, fue admiración
de las huestes enemigas.
Mira ahora si quien tiene
en su corazón unida
la vanidad de mujer 340
al valor de una heroína,
se rendirá a otra mujer
sin perder antes la vida.
RECESVINDA
¿Con que no quieres rendirte
por voluntad?
ZULEMA
No.
RECESVINDA
Pues mira,
345
creo que lo harás por fuerza,
porque si tú eres altiva
como mujer, yo también,
y aunque no soy conocida
por la Palas Africana, 350
soy criada, y aun nacida,
en las entrañas de un monte,
y como sus peñas mismas
tengo el corazón, Batalla.
ZULEMA
Si haré, y pues la suerte impía 355
no me deja otro recurso,
—19→
moriré matando.
RECESVINDA
Altiva
es la mora.
 

(A la derecha SUBICA.)

 
SUBICA
Estoy absorto
de ver con qué valor lidian.
Pues se va cansando el brazo, 360
con una traza exquisita
pienso descansar. Espera,
 

(Dejan de reñir.)

 
porque no querría
que vinieran a estorbarnos.
 

(Hace que reconoce la escena.)

 
ZULEMA
Cristiana, a nadie se mira 365
por aquí.
RECESVINDA
Ni por aquí.
ZULEMA
¿Qué aguardas, pues?
RECESVINDA
Nada; lidia,
que ya he descansado un poco.
 

 (Aparte.) 

 

(Vuelven a lidiar, y sale por la izquierda BASTAN.)

 
BASTAN GARCÍA
Amor, si peligraría
mi bien, pues en parte alguna 370
la encuentro... ¿pero qué miran
mis ojos?
RECESVINDA
Pese a ti, y cómo
me haces sudar.
 

(Concluye a ZULEMA, la pone la espada al pecho, y salen por la izquierda BASTAN, y por la derecha SUBICA.)

 
BASTAN GARCÍA
Recesvinda,
tente,
SUBICA
Señora.
RECESVINDA
¿Dí, Mora,
confiesas que estás rendida? 375
ZULEMA
No puedo negarlo.
Pues
ahí te queda esa cautiva,
Bastan: como no la quieras,
ya es tuya, si antes fue mía.
 

(Vase.)

 
BASTAN GARCÍA
Levanta gallarda Mora, 380
sobra tu fuerte cuchilla,
 

(Le da la espada, y ella la envaina.)

 
y respira, que no son
tan poco atentas las iras
cristianas que no se duelan
de tan hermosas desdichas. 385
ZULEMA
En vano, gallardo joven,
piensas con cortesanías
mitigar hoy mi dolor.
BASTAN GARCÍA
Subica, corre, examina
si alguien viene.
SUBICA
Voy.
 

(Vase por la izquierda.)

 
BASTAN GARCÍA
Si acaso
390
tu corazón martiriza
el temor de ser esclava,
bella Africana, respira,
que la afrentosa cadena
de la servidumbre indigna 395
no la labró la fortuna
para ti.
ZULEMA
¿Qué escucho, dichas?
BASTAN GARCÍA
Son además de muy bellas
tus manos cobrado finas
para que los duros hierros 400
ni las maltraten ni opriman.
Libre estás, pues aunque luego
la lealtad me lo riña,
a cualquier mujer se debe
esta atención de justicia, 405
ZULEMA
Oh cuánto de este cristiano
me ha prendado la hidalguía.
 

(Sale SUBICA.)

 
SUBICA
Bastan hacia aquí se acercan
los nuestros.
BASTAN GARCÍA
Pues de ti fía
mi pundonor un cuidado. 410
SUBICA
Con toda prisa,
y sin que nadie lo note,
si pudiere ser, de Ainza
saca a esta Mora. Y perdona
tú, hermosa y noble heroína, 415
que hasta dejarte segura
no sea yo quien te asista.
ZULEMA
Mas con esta libertad
que ahora me das me cautivas.
BASTAN GARCÍA
Vete en paz.
ZULEMA
Alá te guarde,
420
y cree...
BASTAN GARCÍA
!Qué?
ZULEMA
Que esculpida
llevo, cristiano, en el alma
esta heroica bizarría.
 

(Vase por el interior de la derecha con SUBICA.)

 
BASTAN GARCÍA
Gallarda es la Mora, pero
es más bella Recesvinda. 425
 

(Salen por todos los bastidores de derecha e izquierda los moros, seguidos   —20→   de GARCI JIMÉNEZ, OTHO, RECESVINDA, GUIVARA, FELICIO y aragoneses. Los moros se rinden, quedando en varias posturas unos y otros.)

 
OTHO
Morid, perros.
MOROS
Piedad
GARCI JIMÉNEZ
Hijos,
tened, no manchéis las dignas
cuchillas, pues se acogieron
a nuestras piedades. Vivan,
pero arrastren la cadena 430
de la esclavitud.
RECESVINDA

 (Al oído.)  

García,
¿qué es de la Mora?
BASTAN GARCÍA
Después
lo sabrás.
 

(Los aragoneses quitan la espada a los moros, se levantan, y conducidos por OTHO se postran a GARCI JIMÉNEZ.)

 
FELICIO
A las invictas
plantas del mayor Caudillo
que las historias publican, 435
llegad.
GARCI JIMÉNEZ
Levantad, ¡oh cuánto
su situación me lastima!
 

(Dentro voces.)

 
VOCES
Viva el defensor heroico
de la fe.
 

(Dentro TÉLLEZ.)

 
TÉLLEZ AIZNAR
Seguidme.
VOCES
Viva
nuestro gran libertador. 440
GARCI JIMÉNEZ
Qué es esto?
 

(Sale TÉLLEZ.)

 
TÉLLEZ AIZNAR
Yo la noticia
os daré, Señor: apenas
apoderados de Ainza
nosotros en busca entramos
de los que la guarnecían, 445
sorprendidos y aterrados
todos con tan improvisa
novedad, sólo pensaron
en asegurar sus vidas
huyendo. Yo, pues, siguiendo 450
a una pequeña cuadrilla
de Moros, que en ella acaso
esconderse pensarían,
entré en una obscura y triste
mazmorra, donde gemían 455
más de doscientos cristianos:
no bien por sus voces mismas
lo supe, cuando tan lleno
de gozo como de ira,
romí con mis mismas manos 460
las cadenas que oprimían
las suyas: conmigo salen
de aquella mansión impía
y horrorosa, e informados
por mí de que a sus libertades debían, 465
buscándoos vienen, diciendo,
agradecidos que...
VOCES
Viva
nuestro gran libertador.
 

(Salen algunos cautivos cristianos y se echan a los pies de GARCI JIMÉNEZ besándoselos.)

 
ESCLAVOS
Aquí está, seguidme aprisa,
y una y mil veces besando 470
sus pies, su nombre bendigan
nuestras voces. Y tú, heroico
Caudillo, pues te destinan
los cielos para que sea
tu victoriosa cuchilla 475
la que lime el duro hierro
de la esclavitud indigna
que llora la Cristiandad,
no desmayes. Sigue aprisa
las admirables ideas 480
que tu corazón te inspira:
Dios es contigo Caudillo
glorioso, en su nombre lidia
si quieres vencer; emprende,
asola, tala, conquista, 485
y arroja de nuestras casas
esa peste de las vidas
y las almas nuestras, esa
infernal, monstruoso hidra
del África, porque el mundo 490
en elogio tuyo diga
que fuiste el restaurador
de la patria en este día,
el defensor de la fe,
el brazo de la justicia, 495
la columna de la Iglesia,
el muro de nuestras vidas,
el asombro de los siglos
y azote de la morisma.
GARCI JIMÉNEZ
Alzad hijos, y pues es 500
—21→
sola la mano divina
la que os saca del penoso
cautiverio, bendecidla
sin cesar: pedidla humildes
que invendible nos asista 505
su brazo, para que el nuestro
dome la cerviz altiva
de Mahoma, y de una vez
 

(Sale SUBICA.)

 
muera su Secta maldita.
Tú y Otho iréis al instante, 510
 

(A FELICIO.)

 
con la tropa más precisa,
a reconocer las casas,
las torres y las mezquitas,
por si en ellas se ocultaron
algunos Moros: García 515
se encargará de poner
en las murallas de Ainza
la guardia que necesite;
y después, con la precisa
gente, saldrá a examinar 520
si por fuera necesitan
de algún reparo, entre tanto
que las tropas enemigas
se divierten en Panou:
Téllez, Aiznar y Subica 525
vendrán conmigo a Palacio.
OTHO, BASTAN GARCÍA Y FELICIO
Está bien; nada replica
nuestra obediencia
GARCI JIMÉNEZ
Y Guivara
cuidará que a toda prisa
quede a los Moros esclavos 530
con las prisiones debidas.
GUIVARA
Así se hará.
GARCI JIMÉNEZ
Vaya, hijos,
no os detengáis: ven, sobrina.
Gran Dios, pues tú has empezado
la obra, tú la finaliza. 535
 

(VÉLEZ GUIVARA con una escolta partirá con los moros por un bastidor de la izquierda, FELICIO con algunos aragoneses por otro, OTHO con parte de los esclavos cristianos y aragoneses por el primero de la derecha, por el segundo BASTAN con el resto, y por el centro de la izquierda GARCI JIMÉNEZ, TÉLLEZ, SUBICA Y RECESVINDA, y los demás esclavos: levántase el telón, y se descubre la villa de Ainza con muralla, ocupando el frente de derecha a izquierda, y a un extremo un rastrillo: salen por la derecha ABDEMELICH, AJUB y moros, quedando formados en una línea.)

 
ABDEMELICH
¡Que así sus astucias. viles
burlarán hoy nuestras iras!
Pero por Mahoma Santo
que he de saciar mi ojeriza
con su sangre: Ajub, dispón 540
que estén de noche y de día
espiando sus intentos
varias tropas escondidas
por todo el monte. Yo ofrezco,
al que antes me dé noticia 545
segura del paradero
de esos viles, la más rica
joya que haya en mi tesoro,
a más de la gracia mía,
y del poderoso Hiscen, 550
nuestro supremo Califa.
AJUB
Pues a mi cargo lo dejas,
aun antes que acabe el día,
no solo ofrezco traerte
esa nueva que codicias, 555
sino sus mismas cabezas.
ABDEMELICH
¡Ay Ajub, cual regocijas
mi alma con esa oferta!
¡y qué venturoso día
para mi rencor, si tú 560
llegarás hoy a cumplirla!
No hallaría recompensa
que me pareciera digna
de tan gran servicio.
AJUB
Yo,
una tan solo querría
565
que me otorgaras.
ABDEMELICH
¿Cuál es?
AJUB
La mano de la divina,
Zulema.
ABDEMELICH
Tuya es en la hora
que me traigas las altivas
cabezas de esos cristianos. 570
AJUB
Pues para abreviar mi dicha,
ni aun entrar quiero en la Plaza
a descansar.
ABDEMELICH
Ajub, mira;
para que escapar no puedan
—22→
con otra astucia maligna 575
de tus manos, lo seguro
es cercar a toda prisa
el monte con un cordón
de tropa: luego, esparcidas
entre la misma maleza, 580
poner algunas espías
que observen de donde salen;
pues claro está que en el día
que el alimento les falte,
de sus cuevas escondidas 585
han de salir a buscarlo
los de mayor osadía;
y entonces prendéis los unos,
sorprendéis luego en su misma
cueva los demás, y todos, 590
si pudiere ser, con vida
los traéis a la Ciudad,
para que mi vengativa
sed se sacie en todos ellos.
¿Lo entiendes?
AJUB
Sí.
ABDEMELICH
Parte aprisa,
595
pues; de todas esas tropas
tan solo las más precisas
para relevar las guardias
deja conmigo en Ainza.
AJUB
Venid, pues.
ABDEMELICH
Repara bien
600
cuan impacientes mis iras
quedan: cuenta, y hasta tanto
que no me traigas cumplida
tu promesa te aconsejo
que no vuelvas a mi vista. 605
AJUB
Amor, en esta victoria
pende tu muerte o tu vida.
 

(Parte, llevando consigo la mayor parte de los moros.)

 
ABDEMELICH
Veremos si es que su astucia
hay de mi poder los libra.
¡Qué júbilo sentirá 610
mi corazón qué alegría,
cuando entre duras cadenas
se presenten a mi vista!
¡Y qué tormentos tan nuevos
me ha de sugerir mi fina 615
imaginación entonces
contra sus infames vidas!
Pero entrar quiero en la Plaza,
y ver de las infinitas
mazmorras que hay cual es más 620
obscura, penosa y fría
de todas, para que en ella
padezcan, sufran y giman
mientras se hacen los tormentos
que hayan de acabar sus vidas. 625
Ha del muro; ¿no hay quien suba
este rastrillo? ¡Qué ira!
Ah Centinela.
 

(Salen a la muralla GARCI JIMÉNEZ, OTHO, TÉLLEZ, GUIVARA y un centinela.)

 
GARCI JIMÉNEZ
¿Quién llama?
 

(Levanta ABDEMELICH la cabeza, y al verlos se sorprende.)

 
ABDEMELICH
¡Santo Alá, qué es lo que mira
mi rabia! pues cómo...
TÉLLEZ AIZNAR

 (Aparte.) 

Absorto
630
se ha quedado.
ABDEMELICH

 (Aparte.) 

Estatua fría
de mármol soy.
GARCI JIMÉNEZ
¿Qué queréis, Moros?
ABDEMELICH

  (Aparte.) 

¡Oh! quién con la vista
pudiera abrasar la Plaza!
GARCI JIMÉNEZ
Si vuestras fuertes cuchillas, 635
cansadas de pelear
con las míseras reliquias
de la cristiandad, que en ese
cercano monte vivían,
quieren entrar a tomar 640
algún refresco en Ainza,
decidlo, y se os abrirán
las puertas.
ABDEMELICH
Fuego respira
mi corazón. Ah, ¡qué bien
vuestra infame cobardía 645
acreditasteis, traidores;
pues temiendo nuestras iras
buscasteis un pobre triunfo
por medio de una ignominia!
No con infames ardides, 650
no con cautelas indignas
lidiéis: si sois tan valientes
como vuestra voz publica,
salid al campo, y allí
veremos si lo acreditan 655
vuestras armas.
  —23→  
GARCI JIMÉNEZ
Moro, si hoy
para tomar esta Villa
nos valimos del ardid,
no ha sido por cobardía,
sino por necesidad; 660
pues viendo yo que traías
contigo seis mil guerreros
esforzados, ¿no sería
temeridad aguardaros
cuatrocientos? Si aspiras 665
a probar nuestro valor,
con igual número lidia,
y entonces verás si vence
la astucia o la valentía.
ABDEMELICH

  (Aparte.) 

¡Oh, si lograra vengarme 670
con un ardid que me inspira
mi rabia! Para que veas
que esas disculpas son hijas
de vuestro temor, en tanto
que mis huestes divididas 675
junto, y con ellas asalto
a sangre y fuego esta Villa,
soberbio cristiano, elige
entre tus fuertes cuchillas
(pues claro es que tú por viejo 680
te excusarás este día)
quien cuerpo a cuerpo conmigo
quiera reñir.  (Aparte.)  Si por dicha,
picado de mi desprecio,
sale, hallará su ruina 685
en la traición que he pensado.
TÉLLEZ AIZNAR
Para postrar esa altiva
arrogancia, Moro, creo
que el aliento que me anima
(con ser el menor de todos 690
cuantos en el muro miras)
bastará; y así prevente,
que ya baja mi osadía
a buscarte.
GARCI JIMÉNEZ
Tente, Téllez.
GUIVARA
yo saldré, porque en mis iras... 695
GARCI JIMÉNEZ
Espera, Guivara. Moro,
aunque sé que bastaría
cualesquiera de los dos,
para hacer que desmentida
quedara aquí tu arrogancia, 700
mi experiencia desconfía
de vuestra fe, y exponer
no quiero una dulce vida
de los míos a que sea
víctima de alguna indigna 705
cautela de tantas como
ejecutáis cada día.
ABDEMELICH
Ese es temor.
GARCI JIMÉNEZ
Cuando al campo
salga nuestra valentía
a buscarte, lograrás 710
lo que ahora solicitas.
ABDEMELICH

  (Aparte.) 

¡Que frustrara mi intención!
No saldrás tú tan aprisa
como quisiera.  (A un moro.)  Zelin,
vete pronto, a Ajub avisa, 715
para que sin detenerse
marche con las tropas mías
a Benavarri: cristianos,
 

(Vase.)

 
Alá os guarde de la ira
que llevo; pues si no, tristes 720
de vosotros, cuando a Ainza
vuelva con todas las fuerzas
que hay en estas cercanías.
 

(Dentro BASTAN.)

 
BASTAN GARCÍA
Pues se descubre del Moro
el ejército, a la Villa, 725
soldados.
ABDEMELICH
¡Qué oigo?
 

(Saca el alfanje y lo mismo los moros: sale por la derecha corriendo BASTAN y cuatro aragoneses.)

 
 

(Mirando al muro.)

 
BASTAN GARCÍA
El rastrillo,
Centinela.
GARCI JIMÉNEZ
Huye, García.
 

(Los moros sorprenden a BASTAN y los suyos, y les quitan las espadas.)

 
ABDEMELICH
Cristiano, como te muevas,
doy aquí fin de tu vida.
BASTAN GARCÍA
¡Ay triste!
GARCI JIMÉNEZ
Salgan algunos
730
a socorrerles: Subica,
Téllez, Guivara, corred
en su amparo.
 

(Bajan del muro.)

 
ABDEMELICH
Y sea aprisa,
cristianos, porque si no,
ya que me trajo la dicha 735
estos objetos en quienes
satisfacer mi ojeriza,
no habéis de llegar a tiempo
de traer ni aun sus cenizas.