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1

En la sección de nuestro periódico que llevará este título, daremos cuenta del estado de los establecimientos de beneficencia, institutos benéficos y asociaciones caritativas.



 

2

De la Beneficencia pública en España.



 

3

El Sr. D. Emilio Santos.



 

4

Era, en efecto, la oficialidad del Regimiento del Infante, 5.º de línea.



 

5

Véase la Revista general de Legislación y Jurisprudencia, entrega de Octubre de 1869.



 

6

Este título hemos dado a una colección de romances en que se consignan altos ejemplos de virtud y caridad, cuya lectura no nos parece impropia de nuestro periódico. Estas relaciones en verso están ajustadas a la más exacta verdad; son un pálido reflejo de ella. La mayor parte de los hechos constan en los premios dados solemnemente a la virtud; para los que no están en este caso, como sucede con el presente, invocaremos el testimonio de personas verídicas. El leproso que nos ofrece tan sublime ejemplo de resignación, descansa ya en el Señor. Se llamaba Pedro: hemos olvidado su apellido. Había sido soldado. Entre las varias personas que con nosotros lo admiraron, recordamos a nuestra querida amiga la Sra. Condesa de Mina, al Sr. D. Antonio Casares y a su hija D.ª Valentina.



 

7

Ésta es aquella caritativa y valerosa señora que el 22 de Junio de 1866 salió, con peligro de su vida, a socorrer los heridos que se desangraban en la calle. El gran premio de esta acción está en la conciencia, no en los homenajes del mundo, y menos en el humilde que podemos tributarle. No para ella, por nosotros escribimos estas líneas: es una necesidad del corazón encarecer tales hechos, que no se escuchan sino con lágrimas en los ojos y gran consuelo en el alma.



 

8

En nuestra Colección de Romances, Anales de la Virtud, está el que hemos dedicado a Peralta. Un periódico le insertó, y en Almería se ha reproducido en una Corona poética.



 

9

Parece que hay contradicción, declarando la beneficencia municipal, en hacer de la cabeza de partido una especie de centro para las enfermerías y recepción de expósitos. Esto consiste en que, aunque hay excepciones, la regla es que en los Ayuntamientos que no son cabeza de partido hay pocos elementos para establecer enfermerías, tornos, y las Juntas de señoras y auxiliares de hombres, que son, en nuestro concepto, de importancia suma. El Municipio que tenga medios y quiera utilizarlos, en libertad queda para dar toda la extensión que quiera a la beneficencia.



 
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