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Los más significativos fueron el Archivo Histórico de la Universidad de Granada y el Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares, Madrid), donde me proporcionaron los expedientes académicos de Isaac Muñoz en las Universidades de Granada y Madrid, además de ofrecerme otra serie de importantes datos biográficos, contenidos sobre todo en su Certificado de Nacimiento. Fue así como pude averiguar que su nombre verdadero era el compuesto «José Esteban Isaac» -los dos primeros, en memoria de sus abuelos paterno y materno, y el tercero, correspondiente al santo del día, San Isaac, monje-, así como el nombre de sus padres y abuelos.
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En este sentido, cf. el largo poema titulado «Helios»; en el que Rubén Darío, recurriendo a abundantes referencias mitológicas y culturalistas, evoca en Cantos de vida y esperanza el poder fecundo y vitalista del sol: «Danos siempre el anhelo de la vida, / y una chispa sagrada de tu antorcha encendida [...] // El hombre, la nación, el continente, el mundo, / aguardan la virtud de tu carro fecundo, / ¡cochero azul que riges los caballos de oro!»
(Rubén Darío, Azul... Cantos de vida y esperanza, ed. de Álvaro Salvador, Madrid, Espasa Calpe, 1992, 4.ª ed., pp. 207-208).
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Cuando Isaac Muñoz hizo esta alusión, probablemente tuviera muy presente a un antepasado suyo, llamado Juan Manuel Solano y Sancha, inquisidor de alto rango destinado en el virreinato de Nueva España en 1750, fecha que figura en el retrato que aún se conserva en la casa familiar del escritor y que acostumbraría a contemplar desde niño.
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Rafael Cansinos Assens, La novela de un literato, vol. I: 1882-1914, Madrid, Alianza, 1982, p. 149. Posteriormente, Isaac Muñoz aparecerá también como personaje en otro texto autobiográfico del mismo autor, bajo cuyo protagonista principal se reconoce claramente a Cansinos Assens, aunque aparezca encubierto por un seudónimo. El resto de los personajes se muestran, sin embargo, con su nombre verdadero. Se trata de la novela Bohemia, ed. de Rafael M. Cansinos, Madrid, Fundación Archivo Rafael Cansinos Assens, 2002.
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Puesto que se trata de una obra que el autor dejó a su muerte en un estado de redacción fragmentaria y sin orden establecido, y que fue posteriormente editada por su hijo, conviene tomar con cautela las informaciones ofrecidas por Cansinos Assens, que contienen a menudo inexactitudes de tipo cronológico y onomástico.
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También Isaac Muñoz reflejará ese estado de decadencia en algunas descripciones intercaladas en su obra literaria: «El pueblo es una villa de traza feudal. / Pardo, derrengado; lleno de cicatrices como un viejo soldado flamenco. Sobre el conjunto tétrico de las casas, se eleva el espectro de un castillo; perteneció a un bárbaro noble de aquellos despreciables tiempos de Pérez del Pulgar, del Cardenal Mendoza, de la reina Católica, del Gran Capitán»
(MUÑOZ, Isaac, Voluptuosidad, p. 66). El castillo de Tendilla, en ruinas desde hace siglos, perteneció a la familia Hurtado de Mendoza (Cf. Juan Catalina García, Relaciones de pueblos que pertenecen hoy a la provincia de Guadalajara, tomo XLIII del Memorial Histórico Español Colección de Documentos, Opúsculos y Antigüedades que publica la Real Academia de la Historia, Madrid, Est. Tip. de la Vda. e H. de M. Tello, 1905, p. 90).
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Cf. Pascual Madoz, Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, Madrid, Imp. del Diccionario Geográfico Estadístico Histórico, 1849, t. XIV, pp. 691-692.
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Dorio de Gadex, op. cit., p. 99.
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Isaac Muñoz, Vida, Granada, Imp. Ventura Traveset, s. f. [1904], p. 42.
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No obstante, también fue útil la biblioteca de Tendilla para conseguir otras dos obras de Isaac Muñoz que había resultado imposible conseguir por otros medios: Colores grises (1898) y Voluptuosidad (1906).