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Bob Dylan en la Fragua de Mercurio


Juan B. Heinink





Pocas veces ha acudido Bob Dylan al estudio con una única composición en la mente. La idea del álbum siempre ha sido lo habitual en él. Recordemos, no obstante, que Like a Rolling Stone respondía a un proyecto de single y que Things Have Changed fue un encargo para ilustrar la banda sonora de una película cuyo director tuvo que insistir mucho hasta lograr que el músico se pusiera manos a la obra. Todo lo contrario de lo que ha ocurrido con Gods and Generals, film ambientado en la guerra civil americana, por el que Dylan ha mostrado desde el primer instante tanto interés que ha cubierto con creces las expectativas de los promotores del proyecto, aunque la canción sólo fuera destinada a acompañar los rótulos finales. Su título: Cross the Green Mountain.

Por si alguien lo había puesto en duda, Dylan sigue siendo capaz de componer una obra maestra en un abrir y cerrar de ojos, siempre y cuando se sienta suficientemente estimulado. Otra cosa es que en el estudio los músicos interactúen con el mismo entusiasmo y que los técnicos de grabación sepan salirse de las rutinas de producción standard. ¡Heylin , Krogsgaard y compañía...! Permaneced atentos, porque vamos a querer conocer al detalle cómo se grabó Cross the Green Mountain, ya que si ha salido así de forma deliberada es obra de genios, pero si lo es por casualidad esto es un milagro.

Escucho una y otra vez este hipnótico travelling de más de ocho minutos, que a veces se tambalea, como quien recorre un paisaje musical de alto contraste, donde los instrumentos asoman y se esconden, parpadean y se desmayan, o saltan, caen y rebotan como el pájaro herido incapaz de batir sus alas. En el plano más profundo, el contrabajo hunde sus raíces en la línea de nivel cero y sujeta el compás hasta que Tony empuña el arco para teñir de color caoba las notas que planean en vuelo rasante. Rítmica con pulso de acero a un lado, rasguños y lágrimas gris-perla de la eléctrica al otro: Charlie y Larry, guitarras cristalinas al filo de la hora bruja. El órgano encantado de Benmont Tench irradia destellos que ser pentean y quedan atrapados en la bóveda congelada de un firmamento a punto de licuarse. Impactos y ráfagas de tambores se abren paso desde el fondo mientras las estructuras metálicas de la batería de George ocupan al percutir las zonas de sombra. Una amalgama de sensaciones acústicas que tan pronto hiela como abrasa. Leves empujones de Dylan al piano que recita sus versos con tono grave y confidencial, desde la intimidad, sin atropellarse, arrastrando las vocales... Y no hay armónica. En su lugar es un violín reforzado lo que sirve de enlace entre estrofas, pero con el brillo atenuado, con melancolía, con abatimiento. Lo que debió nacer como un poema épico anclado en el pasado se torna en la profecía de una catástrofe, en un sueño monstruoso, en el cortejo fúnebre de toda una generación.

A estas alturas, llevado por su casi patológico empeño en remodelar continuamente su aspecto, su voz y su estilo, Bob Dylan ya ha hecho de todo. Aunque hay muchos que muestra n sus preferencias por la etapa más cosmopolita y un tanto verbenera de 1975-76 ( Desire + The Rolling Thunder Revue), quienes empezamos a escucharle a mediados de los sesenta aún seguimos intentando descifrar los borrosos jeroglíficos con que se forjaron los por siempre vanguardistas álbumes Highway 61 Revisited y Blonde on Blonde. Ahora, Cross the Green Mountain tiene algo que evoca a Visions of Johanna y a Sad-Eyed Lady of the Lowlands. Por eso me pregunto: ¿Será esto el «Thin Wild Mercury Sound» de la era digital o será un espejismo? En cualquier caso, va a ser una orgía psicoacústica para sinestésicos habilidosos.





Cross the Green Mountain : Letra y música de Bob Dylan (Special Rider Music). Grabada en Los Angeles en julio de 2002. Bob Dylan (piano, voz), Charlie Sexton (guitarra, violín), Larry Campbell (guitarra, violín), George Recile (batería), Benmont Tench (órgano), Tony Garnier (contrabajo). Publicada por Sony Classical en febrero de 2003 como parte de la banda sonora original del film Gods and Generals (Ron Maxwell, 2002).






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