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La novela policiaca interpela constantemente al lector y lo convierte en otro detective que participa del juego en que lo ha insertado en narrador. Véase: Narcejac, Thomas: Una máquina de leer: la novela policiaca, op. cit., p. 107.
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La presentación de la obra por entregas es un aspecto formal muy característico del folletín y permite ofrecer al lector dosificadamente cada uno de los detalles de la trama general, a la vez que crea expectación Véase: Lecuyer, Marie Claude y Villapadierna, Maryse: «Génesis y desarrollo del folletín en la prensa española», en Magnien, Brigitte (editora): Hacia una literatura del pueblo: del folletín a la novela, Barcelona, Editorial Anthropos, 1995, p. 18.
53
Véase: Rivera, Jorge: El folletín y la novela popular, op. cit., p. 40. Además de este aspecto formal, el narrador en Castigo divino en repetidas ocasiones pide dispensa al lector para abandonar un determinado tema y continuar con otro, dejando una expectativa de cómo continuará dicha historia o secuencia.
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Para Enrique Tierno Galván, este es un rasgo esencial de la novela folletinesca. Véase: Tierno Galván, Enrique: Idealismo y pragmatismo en el siglo XIX española. La novela histórica folletinesca, Madrid, Editorial Tecnos, 1977, p. 68.
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Una de las principales características de la novela folletinesca es que en ella aparecen persecuciones e identidades encubiertas que solo se revelan al final de la obra (Rivera, Jorge: El folletín y la novela popular, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1968, p. 22), como es el caso de Oliverio Castañeda, que solo después de un largo proceso judicial se descubre su culpabilidad.
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Según Matei Calinescu, esta noción de inadecuación estética es consustancial o implícita al arte kitsch. Véase: Calinescu, Matei: Cinco caras de la modernidad, Traducción María Teresa Beguiristain, Madrid, Tecnos, 1991, pp. 228 y 231.
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Ibid., p. 231. En este texto Calinescu se refiere principalmente a la creación de obras kitsch, más que a la incorporación de elementos kitsch a la estructura de obras, que comprende otras formas discursivas, como ocurre en Castigo divino.
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En la novela folletinesca, según Jorge Rivera, se establece un conflicto maniqueo entre el bien y el mal, que se alimenta recíprocamente. Véase: Rivera, Jorge: El folletín y la novela popular, op. cit., p. 39. En Castigo divino este conflicto no solo se refiere a la culpabilidad o no de Oliverio Castañeda, pues abarca también a aquellos personajes que de alguna manera lo defienden, aunque sea de un modo implícito, como sucede con el Doctor Darbishire.
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La existencia de los conflictos amorosos, así como sexuales y económicos, forma parte del diseño de los personajes de la novela folletinesca, y de la novela popular en general. Véase: González, Jesús: «Vicios y pasiones del culebrón», en El País, Año II, núm. 254, 21 de abril de 1998.
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Esta carta la escribe Oliverio en San José, Costa Rica, el 23 de julio de 1933.