César y la concesión de ciudadanía a los hispanos
Juan Manuel Abascal Palazón
A partir de Sertorio avanzó significativamente la ciudadanía otorgada de modo individual (viritim); no era graciosa donación, sino recompensa a cambio de colaboración y adhesiones a los generales rivales de la guerra civil. Esta política de concesión de privilegios jurídicos como parte de un sistema de recompensas por el apoyo en las guerras de conquista formó parte del sistema habitual de relaciones establecido por Roma con las comunidades locales de Hispania y sería empleado por casi todos los generales que intervinieron en las guerras. En este marco, Dion Cassio relata los favores otorgados por César en Hispania al término de la batalla de Munda (45 a. C.).
«Después de esto ocupó Munda y las otras ciudades ... impuso tributos, tanto que no respetó siquiera los exvotos depositados en el templo de Hércules de Gades. A algunas ciudades les quitó una parte de su territorio; a otras les impuso un aumento de impuestos; de este modo se comportó con las ciudades que se le habían opuesto. A las que le habían apoyado de cualquier manera, les concedió tierras y las eximió de impuestos, e incluso a algunas les dio también el derecho de ciudadanía romana. A algunas poblaciones les otorgó el rango de colonias de Roma, pero tampoco este privilegio se les daba a cambio de nada».
(Dión, Historia romana, 43, 39, pp. 4-5. Versión propia sobre la edición italiana de G. Norcio, 1995.)