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Particularmente severo el juicio de Marchena sobre los Reyes Católicos cuyo ascenso al poder considera «irreparable desgracia de la nación española» (Discurso, p. 145). Los condena por su «antipatía a los fueros y derechos del pueblo y la insaciable sed de despotismo» (Discurso, p. 146).

 

22

Marchena exalta la figura de Padilla («Vencido el noble caudillo de los comuneros en los infaustos campos de Villalar, pereció en un infame patíbulo el postrero de los españoles», Discurso, p. 147) coincidiendo con la celebración hecha por Quintana en 1795 en la Oda a Juan de Padilla, con base en una interpretación histórica difundida entre los liberales y republicanos españoles que reconocían en el movimiento de los comuneros un anticipo de la revolución democrática contra el despotismo. Otro ejemplo de esta interpretación es la tragedia La viuda de Padilla, compuesta en 1814 por Martínez de la Rosa.

 

23

J. MARCHENA, Discurso, cit., p. 174.

 

24

Ibídem, p. 147.

 

25

Ibídem, p. 151.

 

26

J. MARCHENA, Discurso... cit., pp. 174-175.

 

27

J. MARCHENA, Exordio... cit., p. 418.

 

28

Citamos unos ejemplos del vigor sarcástico del «tribuno» Marchena que siempre hizo profesión de libertad, antiabsolutismo, voluntad revolucionaria y sentimientos anticlericales: con relación a la profunda decadencia de la nobleza española de su tiempo, entregada al majismo y carente de toda fineza de trato y dimensión cultural, escribe: «Nuestros Grandes de España, unos viven en compañía de toreros, carniceros, y gitanos, otros entre inquisidores y frailes; figúrese el lector cuál es su urbanidad, cuál la finura de su trato» (Discurso, 175). Concluyendo una digresión surgida de la consideración de las groseras irreverencias presentes en muchas comedias de santos, por no decir de las que afean innumerables sermones de curas ignorantes, remata su discurso de esta forma: «... veo que sin pensar de la escena he pasado a tratar del púlpito; atajemos esta digresión, procedida acaso de la analogía entre predicadores y comediantes» (Discurso, p. 189). Refiriéndose a los obstáculos que la situación política y religiosa siempre puso a libre expresión de la sátira, observa: «Si en El sueño de las calaveras o en La visita de los chistes se hubiera probado Quevedo a escarnecer los errores y las patrañas del papismo, no hubiera habido bastante leña en los montes de Sierra Morena para reducirle en pavesas» (Discurso, p. 234).

 

29

J. MARCHENA, Discurso... cit., p. 158.

 

30

Marchena se refiere al Análisis o juicio crítico del Quijote que antecede la edición del inmortal libro de Cervantes publicada en Madrid por la Academia Española en 1780. Su autor era Vicente de los Ríos pero el hecho de que la obra se publicara al cuidado de la Academia le confería cierto carácter de aprobación oficial. Marchena no asentía al «disparato aserto» (Discurso, p. 179) de Vicente de los Ríos que consideraba el Quijote un poema épico.