131
Chroniques: lib. I, parte II, cap. 343.
132
Se lee al margen: «Rectificar aquí a Thierry, Conquète de l'Angleterre. Rectificar asimismo a Froisiart en lo de Saint Andrieu en Galice.» En efecto, Thierry, que copia la noticia de Froissart, supone a Saint André (sic) en Galicia erróneamente. (En la edición de las Chroniques de J. Froissart de Buchon, París, 1837, se pone nota que dice: «Saint Ander est dans la Biscaye el non dans la Galice»: se salva, pues, el error incurriendo en otro.)
133
Crónica de Don Enrique II.- A. C. 1372.
134
Los sorianos se resistieron por armas a recibir y reconocer la autoridad del señor extranjero, como más tarde los de Santander la del marqués de Santillana.
135
El canje de Agreda tiene en las crónicas sabor caballeresco, Mauny amaba a una noble doncella francesa, cuyo padre era prisionero de los ingleses, la cual ponía como precio a su correspondencía la libertad de su padre. Mauny entonces hizo preguntar al rey de Inglaterra cuál de sus caballeros prisioneros en Castilla aceptaría en cambio del señor de Roye, padre de su amada. Designado por el inglés el caballero cuya pronta libertad deseaba, Mauny lo rescató del castellano, dejándole a éste sus tierras de Agreda, y lo envió a Inglaterra a ser trocado por su suegro.
136
Las dos cifras últimas del año están ilegibles. Las restituyo fundado en documentos que prueban el tiempo en que Hurtado de Corcuera ejerció el mando de las cuatro villas.-Papeles pertenecientes a la defensa de la gente y puertos de Asturias.- Biblioteca Nacional -M. S. -Q. 69.
137
Fecha a 25 de Julio de 1577, en Santander.- Memorial que Antonio Pérez presentó del hecho de su causa en el juicio del Tribunal del Justicia de Aragón.- II parte.-Obras y relaciones de Antonio Pérez, impresas en Ginebra, alío de 1640.
138
Hano, fuera de la entrada del puerto.
139
Papeles citados, existentes en la Biblioteca Nacional. -M. S.-Q. 69.
140
Tenía sesenta y nueve años de edad, nacido en el de 1587 en Berguenda, provincia de Álava; sirvió, según sus propias palabras, cuarenta y cinco años; de ellos los veintisiete en mandos de Ultramar, en América y Filipinas, donde las Gacetas del tiempo elogian sus dotes de pacificador y de soldado.