Cuando estaba todavía en la universidad
Mihai Eminescu
Traducción de Ricardo Alcantarilla
Cuando estaba todavía en la universidad tenía una extraña costumbre. Paseaba a menudo de día por las callejuelas, estando por todos los sitios en algún anticuario y revolviendo antigüedades, cogía de sus libros todo lo que me parecía más extraño y más fantástico -y volviendo después a casa, leía y traducía en un cuaderno llamado fragmentarium todos los pasajes que me gustaban-. Vivía en una aldea, cerca de la ciudad universitaria, los alrededores de mi vivienda eran muy tranquilos, porque por azar vivían en aquella casa solo ancianos. Allí por la noche después de cubrir la estufa, leía y traducía por mi propio placer, lo que dije arriba.
Después de repente se me iluminaba la mente. Entraba en los laberintos de aquellas extrañas historias que había leído, un cuadro pedía a otro, un suceso a otro. Entonces apagaba la luz para que no me molestara en mis sombras las visiones, yo escribía rápido en la oscuridad en el fragmentario los cuadros o las visiones que se me pasaban por la mente. Hoy revolviendo entre papeles encuentro aquel fragmentarium. Leo, leo... extraño... me levanto como en la misma casa en la que viví, era de noche... afuera soplaba el viento entre los árboles seculares del parque -pensamiento a pensamiento se enfilan y veo que estos fragmentos extraños y rotos por todas partes son una historia hermosa, aunque algo extraño. He aquí lo que escribo.