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1

El texto que he utilizado corresponde a la edición publicada en Madrid, por la editorial Velasco, en 1895, reproducido en la biblioteca virtual Miguel de Cervantes (www.cervantesvirtual.com).

 

2

Utilizo la noción de texto en sentido amplio, entendido como objeto semiótico, y no exclusivamente como objeto lingüístico. De esta forma, es aplicable también a esas unidades de manifestación teatral que De Marinis (1978: 68) denomina «textos espectaculares». En el texto espectacular, en la representación, se actualizan unos sentidos que hasta entonces sólo existían virtualmente en el texto escrito a través del diálogo y las didascalias o acotaciones, e incluso pueden crearse otros nuevos sentidos mediante la conveniente utilización de los recursos y los elementos propios de la representación. Esto es importante en el caso de la parodia dramática o teatral, ya que el efecto paródico puede también ser producido en la representación a través de los procedimientos mencionados.

 

3

Sobre los términos hipotexto e hipertexto vid. Genette (1989: 14).

 

4

Vid. Kristeva (1969: 311) y Genette (1989: 10).

 

5

«Escrita con buena fe / la parodia, bien se ve /lo que vale y representa: / es un aplauso a Dicenta, / el autor de Juan José».

 

6

Sobre el carácter metaficcional de la parodia han llamado la atención, entre otros, Rose (1979), Hutcheon (1985) y Dentith (2000).

 

7

Los juegos de palabras son sólo uno más de los múltiples recursos expresivos que junto con las incongruencias o disparates, el empleo de abundantes frases hechas, o los ripios, entre otros, constituyen un aspecto muy importante de la parodia Pepito.

 

8

Esto vendría a poner de manifiesto que, para escribir su obra, algunos de cuyos recursos he estudiado en Crespo Matellán (1998), Muñoz Seca se inspiró muy de cerca en ésta y en otras obras del mismo tipo que tanto proliferaron a finales del siglo XIX y en los primeros años del XX.