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151

Cart. rioj., II, núm. 93, pág. 155. Año 1128.

 

152

Ib., II, núm. 112, pág. 175. año 1136.

 

153

Tomo mi cita de Carlos Alvar, Textos trovadorescos sobre España y Portugal. Barcelona, 1978, pág. 221:


II. Ben deu esser marrida tota Espanha,
e Roma tanti e cove be que planha
lo senador franc de bella campanha,
lo plus ardit de Burc tro en Alamanha.
      A! trop falhic
quascus qu'el camp laisset lo pros N'Enric.
III. Tug l'espanhol del Gronh tro Compostelha
devon planher la preizo que ges belha
no fo ni es d'En de Castelha,
el reis N'Anfos que tan gent se capdelha
     ab sen antic,
den demandar tost son fraire N'Enric.



[= II. «Muy triste debe estar toda España y también le atañe a Roma y conviene que llore al franco senador de compañía agradable, el más valeroso desde Burgos hasta Alemania ¡Ay!, mucho erraron todos los que dejaron en el campo al noble don Enrique. III. Todos los españoles desde Logroño hasta Compostela deben lamentar la prisión, que ni fue ni es bella, de don Enrique; y el rey don Alfonso, que tan gentilmente se comporta con juicio maduro, debe reclamar pronto a su hermano don Enrique».]

 

154

He aquí entero el contexto:


125. Post hos Castellae procedunt spicula mille,
famosi cives per saecula longa potentes.
Illorum castra fulgent coeli velut astra;
auro fulgebant, argentea vasa ferebant,
non est paupertas in eis, sed magna facultas.
130. Nullus mendicus, neque debilis aut mate tardus,
sunt fortes cuncti, sunt in certamine tuti,
carnes et vina sunt in castris inopina,
copia frumenti datur omni sponte petenti.
Armorum tanta stellarum lumina quanta,
135. Sunt et equi multi ferro seu [panno] suffulti.
Illorum lingua resonat quasi tympano tuba.
Sunt nimis elati, sunt divitiis dilatati.
Castellae vires per saecula fuere rebelles.

(Apud Chronica Adefonsi Imperatoris, edic. y estudio por L. Sánchez Belda. Madrid, 1950, págs. 172-173.)

[125. «Tras éstos marchan los mil dardos de Castilla, famosos ciudadanos, poderosos a través de largos siglos. Sus campamentos brillan como los astros del cielo; relucían con oro, llevaban vajillas de plata, no existe la pobreza entre ellos, sino una gran riqueza.

130. Ninguno hay mendigo, ni débil, ni torpe: son todos fuertes, seguros en el combate; en su campamento hay carnes y vino que no se sospechaban. Espontáneamente se da abundancia de trigo a quien lo pide; sus armas son tantas como las luces de las estrellas.

135. Y tienen muchos caballos protegidos con armaduras de hierro y paño. Su lengua resuena como trompeta con tambor; son muy soberbios, están engrandecidos con riquezas. Los hombres de Castilla fueron rebeldes durante siglos.»]

(Ibidem, pág. 194).

 

155

Menéndez Pidal, Reliquias, ya citadas, págs. 29-30, ha reunido los fragmentos antiguos que justifican la rebeldía de los condes castellanos. Sampiro dice textualmente: «cepiteos [a los condes que habían venido a las vistas del Carrión], et uinctos et catenatos ad sedem regiam Legionensem secum aduxit, et ergastulo carceris trudi et ibi eos pecare iussit» (pág. 29). Otro tanto puede leerse en la Crónica Najerense o en don Lucas de Tuy (ib., págs. 29-30).

 

156

Vid. José M.ª Ramos y Loscertales, «Los jueces de Castilla», Cuadernos Hist. España, XI, 1948, pág. 79.

 

157

Menéndez Pidal, Reliquias, pág. 33.

 

158

Antigüedades de España, t. I (1719), pág. 182, aducido por Menéndez Pidal en los Orígenes del español (3.ª edic.), pág. 474, nota 4. Sobre el valor de la obra del benedictino, vid. B. Sánchez Alonso, Historia de la historiografía española, t. III, Madrid, 1950, págs. 16-19.

 

159

Art. cit. en la nota 13.

 

160

Vid. A. Castro, Castilla la gentil (México, 1944, página 8): «Era, pues, Castilla una tierra que aspiraba a regirse y ser regida libremente. Altos y bajos, chicos y grandes, eran consultados cuando el negocio público les afectaba; todos se sentían defendidos contra la opresión leonesa, contra la ingerencia extranjera y contra el moro de más allá de las fronteras».

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