61
Op. cit. nota 11, pág. 30, 17.2.
62
Vid. Luciano Serrano, «Tres documentos logroñeses de importancia, en Homenaje a Menéndez Pidal, t. III. Madrid, 1925, págs. 171-179. El monje Vigila es el copista del Cronicón Albeldense (sobre el personaje, vid. España Sagrada, XIII, pág. 417, y XXXIII, pág. 189). Del Albeldense procede el Códice Emilianense (c. 992), Serrano, loc. cit., pág. 175. Ténganse en cuenta las páginas de Pérez de Urbel sobre el monasterio (Estudios dedicados a Menéndez Pidal, II, 511-512), y Julián Cantera, «El primer siglo del monasterio de Albelda» (Logroño) (Berceo, núm. 66, 1963, págs. 7-20).
63
Utilizaré los datos de Ubieto, Reconquista. Los que acabo de citar están en la pág. 75.
64
Figuraba ya en el bronce de Ascoli (año 90 a.C.), como propio de un caballero de Salduba (= «Zaragoza»), vid. R. Menéndez Pidal, «Modo de obrar el sustrato lingüístico» (Revista de Filología Española, XXXIV, 1950,pág. 7).
65
He aquí antigua documentación riojana de estos antropónimos: Azenarius figura en un documento de Valbanera de 1052; Ennecus, en otro de San Millán, del 996; Galindo, en otro del mismo monasterio, 943, como Garsea, en el 996; Velasco en uno de Arlanza del 923, y Ochando, en otro de Valbanera del 1078 (Vid. Gonzalo Díez Melcón, Apellidos castellano-leoneses. Siglos IX-XIII ambos inclusive. Granada, 1957).
66
Ubieto, Reconquista, pág. 763. Vid. del mismo autor, «Los reyes pamploneses entre 905 y 970» (Príncipe de Viana, XXIV, 1963, págs. 77-82).
67
Dial. rioj., §§ 9-11; Kehr, Papado, pág. 87.
68
Dial. rioj., §§ 9-11; Kehr, Papado, pág. 87.
69
En los Est. dedicados a M. Pidal, ya aducidos, pág. 513.
70
Lo que significó para los reyes, vid. Díaz, pág. 71.