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Aunque la
agresividad también puede encontrarse en otros autores. No
parece muy justo, al menos con Cadalso, calificar las Noches
lúgubres de «miserable
engendro compuesto en 1774 y publicado tan solo en 1798»
como hace Picoche para oponerse a las ideas de Sebold, enfatizando
la poca importancia de los rasgos románticos que el
norteamericano detalla en su análisis. (Picoche, 1989;
298).