Scena I
|
|
|
Salen primero CIPIÓN y JUGURTA.
|
| CIPIÓN | | Esta difícil y pesada carga | | | que el Senado romano me ha encargado | | | tanto me aprieta, me fatiga y carga, | | | que ya sale de quicio mi cuidado. | | | Guerra de curso tan estraño y larga | 5 | | y que tantos romanos ha costado, | | | ¿quién no estará suspenso al acabarla, | | | o quién no temerá de renovarla? | |
|
|
| JUGURTA | | ¿Quién, Cipión? Quien tiene la ventura | | | y el valor nunca visto que en ti encierras, | 10 | | pues con ella y con él está sigura | | | la victoria y el triunfo destas guerras. | |
|
|
| CIPIÓN | | El esfuerzo regido con cordura | | | allana al suelo las más altas sierras, | | | y la fuerza feroz de loca mano | 15 | | áspero vuelve lo que está más llano. | | | Mas no hay que reprimir, a lo que veo, | | | la furia del ejército presente, | | | que, olvidado de gloria y de trofeo, | | | yace embebido en la lascivia ardiente. | 20 | | Esto solo pretendo, esto deseo: | | | volver a nuevo trato a nuestra gente; | | | que, enmendado primero el que es amigo, | | | sujetaré más presto al enemigo. | | | ¡Mario! |
|
|
|
| CIPIÓN | Haz que a noticia venga | 25 | | de todo nuestro ejército en un punto | | | que, sin que estorbo alguno le detenga, | | | parezca en este sitio todo junto, | | | porque una breve plática o arenga | | | les quiero hacer. |
|
|
|
| CIPIÓN | | Camina, porque es bien que sepan todos | | | mis nuevas trazas y sus viejos modos. | |
|
|
|
|
(Sale MARIO y dice JUGURTA.)
|
| JUGURTA | | Sete decir, señor, que no hay soldado | | | que no te tema juntamente y te ame, | | | y porque ese valor tuyo extremado | 35 | | de Antártico a Calisto se derrame, | | | cada cual con feroz ánimo osado, | | | cuando la trompa a la ocasión le llame, | | | piensa de hacer en tu servicio cosas | | | que pasen las hazañas fabulosas. | 40 |
|
|
| CIPIÓN | | Primero es menester que se refrene | | | el vicio que entre todos se derrama, | | | que si este no se quita, en nada tiene | | | con ellos que hacer la buena fama. | | | Si este daño común no se previene | 45 | | y [s]e deja arraigar su ardiente llama, | | | el vicio solo puede hacernos guerra | | | más que los enemigos desta tierra. | |
|
|
|
|
(Dentro se echa este bando, habiendo primero tocado a recoger el atambor.)
|
| | «Manda nuestro general | | | que se recojan armados | 50 | | luego todos los soldados | | | en la plaza principal, | | | y que ninguno no quede | | | de parecer a esta vista, | | | so pena que de la lista | 55 | | al punto borrado quede». | |
|
|
| JUGURTA | | No dudo yo, señor, sino que importa | | | regir con duro freno la milicia, | | | y que se dé al soldado rienda corta | | | cuando él se precipita en la injusticia; | 60 | | la fuerza del ejército se acorta | | | cuando va sin arrimo de justicia, | | | aunque más le acompañen a montones | | | mil pintadas banderas y escuadrones. | |
|
|
|
|
(A este punto han de entrar los más
soldados que pudieren armados a la antigua, y
CIPIÓN se sube sobre una peñuela que
está en el tablado y mirando a los soldados dice:)
|
| CIPIÓN | | En el fiero ademán, en los lozanos | 65 | | marciales aderezos y vistosos, | | | bien os conozco, amigos, por romanos; | | | romanos, digo, fuertes y animosos. | | | Mas, en las blancas delicadas manos | | | y en las teces de rostros tan lustrosos, | 70 | | allá en Bretaña parecéis criados | | | y de padres flamencos engendrados. | | | El general descuido vuestro, amigos, | | | el no mirar por lo que tanto os toca, | | | levanta los caídos enemigos | 75 | | y vuestro esfuerzo y opinión apoca. | | | Desta ciudad los muros son testigos, | | | que aún hoy están cual bien fundada roca, | | | de vuestras perezosas fuerzas vanas, | | | que solo el nombre tienen de romanas. | 80 | | ¿Paréceos, hijos, que es gentil hazaña | | | que tiemble del romano nombre el mundo, | | | y que vosotros solos en España | | | le aniquiléis y echéis en el profundo? | | | ¿Qué flojedad es esta tan estraña? | 85 | | ¿Qué flojedad? Si mal yo no me fundo, | | | es flojedad nacida de pereza, | | | enemiga mortal de fortaleza. | | | La blanda Venus con el duro Marte | | | jamás hacen durable ayuntamiento: | 90 | | ella regalos sigue, él sigue el arte | | | que incita a daños y a furor sangriento. | | | La cipria diosa estese agora aparte, | | | deje su hijo nuestro alojamiento; | | | que ma[l] se aloja en las marciales tiendas | 95 | | quien gusta de banquetes y meriendas. | | | ¿Pensáis que solo atierra la muralla | | | el ariete de ferrada punta | | | y que solo atropella la batalla | | | la multitud de gente y armas junta? | 100 | | Si el esfuerzo y cordura no se halla, | | | que todo lo previene y lo barrunta, | | | poco aprovechan muchos escuadrones, | | | y menos infinitas municiones. | | | Si a militar concierto se reduce | 105 | | cualquier pequeño ejército que sea, | | | veréis que como sol claro reluce | | | y alcanza las victorias que desea; | | | pero si a flojedad él se conduce, | | | aunque abreviado el mundo en él se vea, | 110 | | en un momento quedará deshecho | | | por más reglada mano y fuerte pecho. | | | Avergüénceos, varones esforzados, | | | ver que a nuestro pesar, con arrogancia, | | | tan pocos españoles y encerrados | 115 | | defiendan este nido de Numancia. | | | Dieciséis años son y más pasados, | | | que mantienen la guerra y la jactancia | | | de haber vencido con feroces manos | | | millares de millares de romanos. | 120 | | Vosotros os vencéis, que estáis vencidos | | | del bajo antojo femenil liviano, | | | con Venus y con Baco entretenidos, | | | sin que a las armas estendáis la mano. | | | Correos agora, si no estáis corridos, | 125 | | de ver que este pequeño pueblo hispano | | | contra el poder romano se defienda | | | y cuando más rendido, más ofenda. | | | De nuestro campo quiero en todo caso | | | que salgan las infames meretrices, | 130 | | que de ser reducidos a este paso | | | ellas solas han sido las raíces. | | | Para beber no quede más de un vaso | | | y los lechos, un tiempo ya felices | | | llenos de concubinas, se deshagan | 135 | | y de fajina y en el suelo se hagan. | | | No me huela el soldado a otros olores | | | que al olor de la pez y de resina, | | | ni por gulosidad de los sabores | | | traiga aparato alguno de cocina, | 140 | | que el que busca en la guerra estos primores | | | muy mal podrá sufrir la coracina; | | | no quiero otro primor ni otra fragrancia, | | | en tanto que español viva en Numancia. | | | No os parezca, varones, escabroso | 145 | | ni duro este mi justo mandamiento, | | | que al fin conoceréis ser provechoso, | | | cuando aquel consigáis de vuestro intento. | | | Bien sé se os ha de hacer dificultoso | | | dar a vuestras costumbres nuevo asiento; | 150 | | mas, si no las mudáis, estará firme | | | la guerra, que esta afrenta más confirme. | | | En blandas camas, entre juego y vino, | | | hállase mal el trabajoso Marte; | | | otro aparejo busca, otro camino, | 155 | | otros brazos levantan su estandarte. | | | Cada cual se fabrica su destino, | | | no tiene aquí Fortuna alguna parte: | | | la pereza fortuna baja cría; | | | la diligencia, imperio y monarquía. | 160 | | Estoy con todo esto tan siguro | | | de que al fin mostraréis que sois romanos, | | | que tengo en nada el defendido muro | | | destos rebeldes bárbaros hispanos; | | | y ansí os prometo por mi diestra y juro | 165 | | que si igualáis al ánimo las manos, | | | que las mías se alarguen en pagaros | | | y mi lengua también en alabaros. | |
|
|
|
|
(Míranse los soldados unos a otros, y
hacen señas a uno dellos,
GAYO MARIO, que responda por todos, y ansí
dice:)
|
| MARIO | | Si con atentos ojos has mirado, | | | ínclito general, en los semblantes | 170 | | que a tus breves razones han mostrado | | | los que tienes agora circunstantes, | | | cual habrás visto sin color, turbado, | | | y cual con ella, indicios bien bastantes | | | de que el temor y la vergüenza a una | 175 | | los aflige, molesta e importuna. | | | Vergüenza de mirarse reducidos | | | a términos tan bajos por su culpa | | | que, viendo ser por ti reprehendidos, | | | no saben a su falta hallar disculpa; | 180 | | temor de tantos yerros cometidos | | | y la torpe pereza que los culpa | | | los tiene de tal modo, que se holgaran | | | antes morir que en esto se hallaran. | | | Pero el lugar y tiempo que les queda | 185 | | para mostrar alguna recompensa | | | es causa que con menos fuerza pueda | | | fatigar el rigor de tal ofensa; | | | de hoy más, con presta voluntad y leda, | | | el más mínimo destos cuida y piensa | 190 | | de ofrecer sin revés a tu servicio | | | la hacienda, vida y honra en sacrificio. | | | Admite, pues, de sus intentos sanos | | | el justo ofrecimiento, señor mío, | | | y considera, al fin, que son romanos, | 195 | | en quien nunca faltó del todo el brío. | | | Vosotros, levantad las diestras manos | | | en señas que aprobáis el voto mío. | |
|
|
| SOLDADOS | | Todos lo que aquí has dicho confirmamos | | | y lo juramos todos. |
|
|
|
| CIPIÓN | | Pues, arrimada a tal ofrecimiento, | | | crecerá desde hoy más mi confianza, | | | creciendo en vuestros pechos ardimiento | | | y del viejo vivir nueva mudanza. | | | Vuestras promesas no se lleve el viento; | 205 | | hacedlas verdaderas con la lanza, | | | que las mías saldrán tan verdaderas | | | cuanto fuere el valor de vuestras veras. | |
|
|
| SOLDADO | | Dos numantinos con siguro vienen | | | a darte, Cipión, una embajada. | 210 |
|
|
| CIPIÓN | | ¿Por qué no llegan ya? ¿En qué se detienen? | |
|
|
| SOLDADO | | Esperan que licencia les sea dada. | |
|
|
| CIPIÓN | | Si son embajadores, ya la tienen. | |
|
|
|
| CIPIÓN | Dales entrada; | | | que, aunque descubra cierto o falso pecho | 215 | | el enemigo, siempre es de provecho. | | | Jamás la falsedad vino cubierta | | | tanto con la verdad, que no mostrase | | | algún pequeño indicio, alguna puerta | | | por donde su maldad se invistigase; | 220 | | oír al enemigo es cosa cierta | | | que siempre aprovechó, antes que dañase, | | | y en las cosas de guerra la expiriencia | | | muestra que lo que digo es cierta ciencia. | |
|
|
|
|
(Entran dos embajadores numantinos: 1.º, 2.º)
|
| 1.º | | Si nos das, buen señor, grata licencia | 225 | | de decir la embajada que traemos | | | do estamos, o ante sola tu presencia, | | | todo a lo que venimos te diremos. | |
|
|
| CIPIÓN | | Decid, que adondequiera doy audiencia. | |
|
|
| 1.º | | Pues con ese seguro que tenemos | 230 | | de tu real grandeza concedido, | | | daré principio a lo que soy venido. | | | Numancia, de quien yo soy ciudadano, | | | ínclito general, a ti me invía, | | | como al más fuerte Cipión romano | 235 | | que ha cubierto la noche o visto el día, | | | a pedirte, señor, la amiga mano | | | en señal de que cesa la porfía | | | tan trabada y cruel de tantos años | | | que ha causado sus proprios y tus daños. | 240 | | Dice que nunca de la ley y fueros | | | del romano senado se apartara, | | | si el insufrible mando y desafueros | | | de un cónsul y otro no la fatigara; | | | ellos, con duros estatutos fieros | 245 | | y con su estrecha condición avara, | | | pusieron tan gran yugo a nuestros cuellos, | | | que forzados salimos dél y de ellos; | | | y en todo el largo tiempo que ha durado | | | entre ambas partes la contienda, es cierto | 250 | | que ningún general hemos hallado | | | con quien poder tratar de algún concierto. | | | Empero agora, que ha querido el hado | | | reducir nuestra nave a tan buen puerto, | | | las velas de la guerra recogemos | 255 | | y a cualquiera partido nos ponemos. | | | Y no imagines que temor nos lleva | | | a pedirte las paces con instancia, | | | pues la larga expiriencia ha dado prueba | | | del poder valeroso de Numancia; | 260 | | tu virtud y valor es quien nos ceba | | | y nos declara que será ganancia | | | mayor de cuantas desear podremos, | | | si por señor y amigo te tenemos. | | | A esto ha sido la venida nuestra; | 265 | | respóndenos, señor, lo que te place. | |
|
|
| CIPIÓN | | Tarde de arrepentidos dais la muestra, | | | poco vuestra amistad me satisface. | | | De nuevo ejercitad la fuerte diestra, | | | que quiero ver lo que la mía hace, | 270 | | que ya que ha puesto en ella la ventura | | | la gloria mía y vuestra desventura. | | | A desvergüenza de tan largos años | | | es poca recompensa pedir paces; | | | seguid la guerra, renovad los daños, | 275 | | salgan de nuevo las valientes haces. | |
|
|
| EMBAJADOR 2.º | | La falsa confianza mil engaños | | | consigo trae; advierte lo que haces, | | | señor, que esa arrogancia que nos muestras | | | renovará el valor en nuestras diestras. | 280 | | Y, pues niegas la paz, que con buen celo | | | te ha sido por nosotros demandada, | | | de hoy más la causa nuestra con el cielo | | | quedará por mejor calificada | | | y antes que pises de Numancia el suelo | 285 | | probarás dó se extiende la indignada | | | furia de aquel que, siéndote enemigo, | | | quiere serte vasallo y fiel amigo. | |
|
|
|
| 1.º | No más tenemos | | | que hacer, pues tú, señor, ansí lo quieres; | 290 | | sin querer la amistad que te ofrecemos, | | | correspondiendo mal a ser quien eres. | | | Pero entonces verás lo que podremos, | | | cuando nos muestres tú lo que pudieres; | | | que es una cosa razonar de paces | 295 | | y otra romper por las armadas haces. | |
|
|
| CIPIÓN | | Verdad dices, y ansí, para mostraros | | | si sé tratar en paz y obrar en guerra, | | | no quiero por amigos aceptaros | | | ni lo seré jamás de vuestra tierra. | 300 | | Y con esto podéis luego tornaros. | |
|
|
| 2.º | | ¿Que en esto tu querer, señor, se encierra? | |
|
|
|
| 2.º | Pues, ¡sus, al hecho, | | | que guerras ama el numantino pecho! | |
|
|
|
|
(Sálense los embajadores y QUINTO FABIO, hermano de Cipión, dice.)
|
| [QUINTO FABIO] | | El descuido pasado nuestro ha sido | 305 | | el que os hace hablar de aquesa suerte; | | | mas ya ha llegado el tiempo, ya es venido, | | | do veréis nuestra gloria y vuestra muerte. | |
|
|
| CIPIÓN | | El vano blasonar no es admitido | | | de pecho valeroso, honrado y fuerte; | 310 | | tiempla las amenazas, Fabio, y calla, | | | y tu valor descubre en la batalla. | | | Aunque yo pienso hacer que el numantino | | | nunca a las manos con nosotros venga, | | | buscando de vencerle tal camino | 315 | | que más a mi provecho le convenga; | | | yo haré que abaje el brío y pierda el tino | | | y que en sí mesmo su furor detenga. | | | Pienso de un hondo foso rodeallos | | | y por hambre insufrible subjetallos. | 320 | | No quiero ya que sangre de romanos | | | coloree más el suelo desta tierra, | | | basta la que han vertido estos hispanos | | | en tan larga, reñida y cruda guerra. | | | Ejercítense agora vuestras manos | 325 | | en romper y cavar la dura tierra | | | y cúbranse de polvo los amigos | | | que no lo están de sangre de enemigos. | | | No quede de este oficio reservado | | | ninguno que le tenga preminente: | 330 | | trabaje el decurión como el soldado | | | y no se muestre en esto diferente. | | | Yo mismo tomaré el hierro pesado | | | y romperé la tierra fácilmente. | | | Haced todos cual yo y veréis que hago | 335 | | tal obra con que a todos satisfago. | |
|
|
| QUINTO FABIO | | Valeroso señor y hermano mío, | | | bien nos muestras en esto tu cordura, | | | pues fuera conocido desvarío | | | y temeraria muestra de locura | 340 | | pelear contra el loco airado brío | | | destos desesperados sin ventura; | | | mejor será encerrallos, como dices, | | | y quitarles al brío las raíces. | | | Bien puede la ciudad toda cercarse, | 345 | | si no es la parte por do el río la baña. | |
|
|
| CIPIÓN | | Vamos, y venga luego a efetuarse | | | esta mi nueva poco usada hazaña, | | | y si en nuestro favor quiere mostrarse | | | el cielo, quedará subjeta España | 350 | | al senado romano, solamente | | | con vencer la soberbia de esta gente. | |
|
|
Segunda cena de la primera jornada
|
|
|
Sale una doncella coronada con unas torres y trae un castillo en la mano, la cual significa ESPAÑA, y dice.
|
| ESPAÑA | | Alto, sereno y espacioso cielo, | | | que con tus influencias enriqueces | | | la parte que es mayor deste mi suelo | 355 | | y sobre muchos otros le engrandeces, | | | muévate a compasión mi amargo duelo | | | y, pues al afligido favoreces, | | | favoréceme a mí en ansia tamaña, | | | que soy la sola desdichada España. | 360 | | Bástete ya que un tiempo me tuviste | | | todos mis flacos miembros abrasados | | | y al sol por mis entrañas descubriste | | | el reino escuro de los condenados. | | | A mil tiranos, mil riquezas diste; | 365 | | a fenices y griegos entregados | | | mis reinos fueron, porque tú has querido | | | o porque mi maldad lo ha merecido. | | | ¿Será posible que contino sea | | | esclava de naciones estranjeras, | 370 | | y que un pequeño tiempo yo no vea | | | de libertad tendidas mis banderas? | | | Con justísimo título se emplea | | | en mí el rigor de tantas penas fieras, | | | pues mis famosos hijos y valientes | 375 | | andan entre sí mesmos diferentes. | | | Jamás en su provecho concertaron | | | los divididos ánimos briosos; | | | antes, entonces más los apartaron | | | cuando se vieron más menesterosos, | 380 | | y ansí, con sus discordias convidaron | | | los bárbaros de pechos codiciosos | | | a venir y entregarse en mis riquezas, | | | usando en mí y sin ellos mil cruezas. | | | Sola Numancia es la que sola ha sido | 385 | | quien la luciente espada sacó fuera | | | y a costa de su sangre ha mantenido | | | la amada libertad suya primera. | | | Mas, ay, que veo el término cumplido, | | | y llegada la hora postrimera | 390 | | do acabará su vida y no su fama, | | | cual fénix renovándose en la llama. | | | Estos tan muchos tímidos romanos | | | que buscan de vencer cien mil caminos | | | rehúyen de venir más a las manos | 395 | | con los pocos valientes numantinos. | | | ¡Oh, si saliesen sus intentos vanos, | | | y fuesen sus quimeras desatinos, | | | y esta pequeña tierra de Numancia | | | sacase de su pérdida ganancia! | 400 | | Mas, ay, que el enemigo la ha cercado, | | | no solo con las armas contrapuestas | | | al flaco muro suyo; mas ha obrado | | | con diligencia estraña y manos prestas, | | | que un foso, por la margen trincheado, | 405 | | rodea la ciudad por llano y cuestas; | | | sola la parte por do el río se extiende | | | de este ardid nunca visto se defiende. | | | Ansí, están encogidos y encerrados | | | los tristes numantinos en sus muros: | 410 | | ni ellos pueden salir, ni ser entrados, | | | y están de los asaltos bien siguros; | | | pero, en solo mirar que están privados | | | de ejercitar sus fuertes brazos duros, | | | con horrendos acentos y feroces | 415 | | la guerra piden, o la muerte, a voces. | | | Y pues sola la parte por do corre | | | y toca a la ciudad el ancho Duero | | | es aquella que ayuda y que socorre | | | en algo al numantino prisionero, | 420 | | antes que alguna máquina o gran torre | | | en sus aguas se funde, rogar quiero | | | al caudaloso [y] conocido río | | | en lo que puede ayude al pueblo mío. | | | Duero gentil, que con torcidas vueltas | 425 | | humedeces gran parte de mi seno, | | | ansí en tus aguas siempre veas envueltas | | | arenas de oro, cual el Tajo ameno, | | | y ansí las ninfas fugitivas sueltas | | | de que está el verde prado y bosque lleno | 430 | | vengan humildes a tus aguas claras | | | y en prestarte favor no sean avaras, | | | que prestes a mis ásperos lamentos | | | atento oído o que a escucharlos vengas; | | | y, aunque dejes un rato tus contentos, | 435 | | suplícote que en nada te detengas. | | | Si tú con tus continos crecimientos, | | | destos fieros romanos no me vengas, | | | cerrado veo ya cualquier camino | | | a la salud del pueblo numantino. | 440 |
|
|
|
|
(Sale el río
DUERO con otros muchachos vestidos de río como
él, que son tres riachuelos que entran en
DUERO.)
|
| DUERO | | Madre y querida España, rato había | | | que hirieron mis oídos tus querellas | | | y si en salir acá me detenía, | | | fue por no poder dar remedio a ellas. | | | El fatal, miserable y triste día, | 445 | | según el disponer de las estrellas, | | | se llega de Numancia y cierto temo | | | que no hay dar medio a su dolor extremo. | | | Con Orbión, Minüesa y también Tera, | | | cuyas aguas las mías acrecientan, | 450 | | ha llenado mi seno en tal manera | | | que lo usado márgenes revientan; | | | mas, sin temor de mi veloz carrera, | | | cual si fuera un arroyo, veo que intentan | | | de hacer lo que tú, España, nunca veas | 455 | | sobre mis aguas, torres y trincheas. | | | Mas, ya que el revolver del duro hado | | | tenga el último fin estatuido | | | deste tu pueblo numantino amado, | | | pues a términos tales ha venido; | 460 | | un consuelo le queda en este estado: | | | que no podrán las sombras del olvido | | | oscurecer el sol de sus hazañas, | | | en toda edad tenidas por estrañas. | | | Y, puesto que el feroz romano tiende | 465 | | el paso agora por tu fértil suelo | | | y que te oprime aquí y allí te ofende, | | | con arrogante y ambicioso celo, | | | tiempo vendrá, según que ansí lo entiende | | | el saber que a Proteo ha dado el cielo, | 470 | | que esos romanos sean oprimidos | | | por los que agora tienen abatidos. | | | De remotas naciones venir veo | | | gentes que habitarán tu dulce seno, | | | después que, como quiere tu deseo, | 475 | | habrán a los romanos puesto freno; | | | godos serán, que con vistoso arreo, | | | dejando de su fama al mundo lleno, | | | vendrán a recogerse en tus entrañas, | | | dando de nuevo vida a sus hazañas. | 480 | | Estas injurias vengará la mano | | | del fiero Atila en tiempos venideros, | | | poniendo al pueblo tan feroz romano | | | subjeto a obedecer todos sus fueros | | | y, portillos abriendo en Vaticano, | 485 | | tus bravos hijos y otros estranjeros, | | | harán que para huir vuelva la planta | | | el gran piloto de la nave santa. | | | Y también vendrá tiempo en que se mire | | | estar blandiendo el español cuchillo | 490 | | sobre el cuello romano, y que respire | | | solo por la bondad de su caudillo. | | | El grande Albano hará que se retire | | | el español ejército, sencillo | | | no de valor, sino de poca gente, | 495 | | que iguala al mayor número en valiente. | | | Y cuando fuere ya más conocido | | | el propio hacedor de tierra y cielo, | | | aquel que ha de quedar estatuido | | | por visorrey de Dios en todo el suelo, | 500 | | a tus reyes dará tal apellido | | | cual viere que más cuadra con su celo; | | | Católicos serán llamados todos, | | | sucesión digna de los fuertes godos. | | | Pero el que más levantará la mano | 505 | | en honra tuya y general contento, | | | haciendo que el valor del nombre hispano | | | tenga entre todos el mijor asiento, | | | un rey será, de cuyo intento sano | | | grandes cosas me muestra el pensamiento: | 510 | | será llamado, siendo suyo el mundo, | | | el segundo Filipo, sin segundo. | | | Debajo deste imperio tan dichoso, | | | serán a una corona reducidos | | | por bien universal y tu reposo | 515 | | tres reinos hasta entonces divididos; | | | el jirón lusitano tan famoso, | | | que un tiempo se cortó de los vestidos | | | de la ilustre Castilla, ha de zurcirse | | | de nuevo y a su estado antiguo uñirse. | 520 | | ¡Qué invidia y qué temor, España amada, | | | te tendrán las naciones estranjeras, | | | en quién tú teñirás tu aguda espada | | | y tenderás triunfando tus banderas! | | | Sírvate esto de alivio en la pesada | 525 | | ocasión por quien lloras tan de veras, | | | pues no puede faltar lo que ordenado | | | ya tiene de Numancia el duro hado. | |
|
|
| ESPAÑA | | Tus razones alivio han dado en parte, | | | famoso Duero, a las pasiones mías, | 530 | | solo porque imagino que no hay parte | | | de engaño alguno en estas profecías. | |
|
|
| DUERO | | Bien puedes deso, España, asigurarte, | | | puesto que tarden tan dichosos días. | | | Y adiós, porque me esperan ya mis ninfas. | 535 |
|
|
| ESPAÑA | | El cielo augmente tus sabrosas linfas. | |
|
|