Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

41

Bajo el nombre de ártēma mesenterion, apéndice del mesenterio (K. II, 566-567), Galeno describe una formación que seguramente es el apéndice vermiforme.

 

42

«Es de admirar -escribe Galeno- la providencia de la naturaleza, que fabricó dos especies de vasos y abrió anastomosis entre sus porciones terminales, y muy especialmente entre los ventrículos del corazón». Así puede explicarse que el diámetro de la vena cava sea superior al de la arteria pulmonar; esto es, que la cantidad de sangre que penetra en el ventrículo derecho sea mayor que la de la sangre que sale de él hacia el pulmón, para nutrirlo (K. III, 495-497).

 

43

Desde Daremberg (1870), pasando por Haeser (1875) y Neuburger (1906), viene señalándose la ironía de qué Galeno, que ve en la perfección de la mano una óptima muestra de la soberana sabiduría del demiurgo, desconociera el músculo en cuya virtud la mano humana es lo que es: el oponente del pulgar. Yo mismo he caído en esa ingeniosa falacia. Apoyado en un contexto de De anatomicis administrationibus (K. II, 264), Barcia Goyanes ha demostrado con toda la precisión exigible el error de ese tópico y tradicional aserto: Galeno distingue perfectamente dos grupos musculares en la región tenar, separados por el tendón del flexor pollicis longus, aunque su idea de la individuación muscular le llevase a ver sólo dos músculos en esos dos grupos; lo cual -añade Barcia- no afecta esencialmente a nuestra concepción actual. Más argumentos podrían ser aducidos, si al texto citado por Barcia se agregaran otros de De usu partium; por ejemplo, el consagrado a exponer el mecanismo y la utilidad de la aducción del dedo pulgar (K. III, 93-94).

 

44

La lectura del Timeo platónico está detrás de esta venerativa interrogación de Galeno. Recuérdese el pasaje del diálogo en que Platón ensalza la perfección del mundo.

 

45

Transparece aquí la antiquísima, mítica analogía microcósmica entre el ojo y el sol. Concebido éste como muchachita (kórē), tal es la razón por la que los griegos llaman kórē y nosotros niña a la pupila. En latín pupilla significa niña y muñequita.

 

46

No puede ser más curiosa -ni más helénica- esta visión del Génesis como un tratado peri phýseōs.

 

47

Ultimum moriens es para Galeno la aurícula derecha, genéticamente considerada no como una parte del corazón, sino como una dilatación de la vena cava; es decir, como algo perteneciente al hígado.

 

48

Sí lo hace, como vimos, en su tratadito Quo animi corporis temperamento sequantur. La esencia del alma no pasaría de ser un modo particular de la crasis de los humores.

 

49

P. Maas, Epidaurische Hymnen, 148 y sigs. Lo tomó de L. Gil, Therapeia (Madrid, 1969).

 

50

Muy acertadamente, Luis Segalá recurrió al término anticuado «principalía» -por «principalidad»- para traducir el sustantivo griego aristeía, hazaña insigne.