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1

Steven M. Charno, en su compilación Latin American Newspapers in United States Libraries: A Union List (Austin: University of Texas Press, 1968), p. 135, dice que la colección de The American Antiquarian Society estaba completa para los años 1842-1850. En mi escrutinio he descubierto que faltan los números 338, 396 y 397, que corresponden al 19 de diciembre de 1843 y al 23 y 24 de febrero de 1844, respectivamente. También falta el 416, pero ya que éste habría salido el domingo 17 de marzo de 1844, y casi nunca se publicaba el diario los domingos, es posible que se trate de un salto equivocado en la numeración, cosa que a veces ocurría. Los 606 y 676 (24 de octubre de 1844 y 15 de enero de 1845) están incompletos. Le faltan al primero las páginas 3 y 4, y al segundo las 1 y 2. El diario constaba de cuatro páginas.

Quisiera aprovechar esta oportunidad para agradecer a The American Antiquarian Society, y especialmente a Joyce Tracey, el haberme facilitado el uso de su colección de El Progreso, así como al Joint Committee on Latin American Studies of the American Council of Learned Societies and the Social Science Research Council el haber financiado el primer año de mi investigación sobre Sarmiento (1981-1982).

 

2

Domingo Faustino Sarmiento: Éducateur et publiciste (entre 1839 et 1852) (Paris: Institut des Hautes Études de l'Amérique Latine, 1963), pp. 530-531. Al final del presente estudio incluyo un apéndice que identifica lo que creo que son todas las entregas del folletín Facundo, junto con las primeras y últimas oraciones de cada una. Para facilitar el cotejo del folletín con versiones posteriores del texto, el apéndice también incluye, para cada entrega, los números de las páginas correspondientes en la edición del Facundo preparada por Alberto Palcos (Buenos Aires: Ediciones Culturales Argentinas, 1961).

 

3

Ara, «Las ediciones del Facundo», en Revista Iberoamericana, 23 (1958), pp. 375-376; Salomon, «A propósito de los elementos costumbristas en el Facundo», en Realidad, ideología y literatura en el «Facundo» de D. F. Sarmiento (Amsterdam: Rodopi, 1984), pp. 103-108. Ara, quien parece haber podido consultar, por lo menos, la 25.ª entrega del folletín (813, 21 de junio de 1845), confiesa: «Una confrontación total de la edición príncipe con el folletín no he podido cumplirla. No se encuentra en Buenos Aires una colección que reúna los números de mayo y junio del diario chileno» (p. 376). Resulta que su breve discusión del folletín contiene errores de información. Así, por ejemplo, dice que el Facundo comienza a publicarse en suplemento aparte «desde el 21 de julio, fecha en que el diario cambia de formato» (p. 376). De hecho, el primero y tal vez el único suplemento aparece el 21 de junio, y el formato de El Progreso cambia antes, el día 6 de junio. Estos mismos errores se han repetido también en otros autores.

 

4

Pese a que Verdevoye aparentemente no encontró el 813 en la Biblioteca Nacional de Chile, Laura Bórquez Montaña, del Centro de Informaciones Académicas de Santiago, me asegura que existe el 813 en aquella colección.

 

5

Véase la nota a pie de página en Facundo, ed. de Palcos, pp. 466-467.

 

6

Finalmente, habría que señalar las palabras con que Sarmiento cierra su «Introducción»: «Razones de este jénero me an movido a dividir este precipitado trabajo en dos partes: la una en qe trazo el terreno, ...; la otra en qe aparece el personaje...» (2.ª entrega, 770, 3 de mayo de 1845). En realidad, a pesar de lo que al contrario se dice en el capítulo X de la Segunda parte de la edición príncipe («... con su muerte no qeda terminada la serie de echos qe me e propuesto coordinar, i para no dejarla trunca e incompleta, necesito continuar un poco mas adelante en el camino qe llevo...» [Santiago: Imprenta del Progreso, 1845], p. 257), lo proyectado en la «Introducción» para esa segunda parte efectivamente se completa al finalizar «Barranca-Yaco!!!». Esto plantea la pregunta de si los capítulos X y XI, Segunda parte (edición príncipe), ya figuraban o no en el plan con que trabajaba el autor al comenzar la redacción de su folletín.

En contra de mi hipótesis, debo citar que en el 799 de El Progreso (6 de junio de 1845) hay un anuncio que habla de los efectos que tendrá un cambio de formato del periódico que se inicia ese mismo día, y entre ellos se menciona: «El Facundo no entrará en la nueva edición del Diario por los embarazos que causaría a los que quieren conservarlo, el tenerlo en pliegos distintos. Sabiendo que no quedan sino dos o tres capítulos por publicar, los daremos en suplementos del tamaño de los números anteriores a esta fecha» (citado en Ara, p. 376). Si mi hipótesis es cierta, sólo apareció un suplemento (813), y éste incluía un total de un capítulo y medio (terminación del capítulo VIII, Segunda parte, «Ciudadela», y capítulo IX, «Barranca-Yaco!!!»).

 

7

«Sue's fusion of the popular in terms of subject, audience, and form of publication makes him the logical and necessary example in any exploration of serialization and its relation to narrative meanings» (Peter Brooks, «The Mark of the Beast: Prostitution, Serialization, and Narrative», en Reading for the Plot: Design and Intention in Narrative [New York: Alfred A. Knopf, 1984], p. 168). Los misterios de París es también la novela que privilegia Jean-Louis Bory en su excelente ensayo «Premiers éléments pour une esthétique du roman-feuilleton», en Musique II: Tout Feu Tout Flatnme (Paris: Julliard, 1966), pp. 13-41. Para una discusión de la ideología, las características y las condiciones de producción del roman-feuilleton, véanse ambos textos, más Umberto Eco, «Rhetoric and Ideology in Sue's Les Mystères de Paris», en The Role of the Reader: Exploration in the Semiotics of Texts(Bloomington: Indiana University Press, 1979), pp. 125-143. También de interés es Juan Ignacio Ferreras, La novela por entregas, 1840-1900 (Concentración obrera y economía editorial) (Madrid: Taurus, 1972). El género estudiado por Ferreras representa todavía otro fenómeno de narrativa «industrial», distinguible del roman-feuilleton. Mientras que su «estética» (estructura, lenguaje, tema, etc.) hace que tenga mucho en común con éste, tiene condiciones de producción aún más rígidas y determinantes que las que rigieron, por ejemplo, en el caso de Los misterios de París, y son definitivamente muy distintas a las que caracterizaron el Facundo.

 

8

Brooks dice que Sue comenzó Los misterios «without knowing at all how the novel's plot and meaning would evolve» («The Mark», p. 152). Bory generaliza este punto: «... le feuilleton est écrit au fur et à mesure de la publication, selon les hasards de l'accueil public» (p. 17).

 

9

«La configuración del Facundo», en Textos Hispanoamericanos: De Sarmiento a Sarduy (Caracas: Monte Avila, 1978), p. 39. Noël Salomon también insiste en que «no puede afirmarse que la creación del Facundo se llevó a cabo totalmente en las. condiciones de producción "día a día"...» («A propósito», p. 104).

 

10

Barrenechea, pp. 39-40.