21
Pedimos la palabra al mismo Sarmiento, en la «Carta a Alsina», «Prólogo» a la Segunda Edición: «por retocar obra tan informe, desapareciese su fisonomía primitiva, i la lozana i voluntariosa audacia de la mal disciplinada concepción»
.
22
Todo el episodio de las notas de Alsina y las correcciones a que dan lugar, así como las ya bien estudiadas razones de las supresiones en las ediciones segunda y tercera, muestra por un lado la fuerza que podía ejercer sobre su actitud textual, por decir así, la lucha política: hace concesiones a Alsina en medio de una general tendencia al utopismo pero que contrarresta -y eso es lo que indica esta concesión- mediante una voluntad de inscripción en un campo real: creo que, contrariamente a lo que se piensa -como mito burgués encubridor-, Sarmiento examinaba fuerzas concretas, sobre todo políticas, y negociaba con ellas (su opción por el Partido Conservador chileno cuando todos esperaban que se decidiera por el Liberal), no pretendía inventarlo todo pero tampoco renunciaba a que ese «todo» no se encaminara a alguna parte; de ahí el juego entre oportunismo e independencia, la finalidad era superior, la finalidad era, repito, construir una clase y un país simultáneamente. Si lo comparamos con Echeverría, que se mantiene dentro de un enclaustramiento de fundador conceptual, o con Alberdi, que elige con similares criterios morales y políticos pero equivocando tal vez la oportunidad, concluiremos que en la acción de Sarmiento no está ausente cierto ideal del éxito.
23
Norberto Pinilla, La polémica del Romanticismo en 1842, Américalee, Buenos Aires, 1943.
24
Línea permanente en Sarmiento: en el «Prólogo» a la Primera Edición, en cuyo primer párrafo emplea la palabra «desterrado», dice al final: «Los que conocen mi conducta en Chile, saben si he cumplido aquella protesta»
.
25
S. M. Eisenstein, «Structure, montage, passage», en Change, núm. 3, Paris, Seuil, 1968.
26
Noé Jitrik, Producción literaria y producción social, Buenos Aires, Sudamericana, 1975.
27
Noé Jitrik, «El tema del canto en el Martín Fierro», en El ruego de la especie, Buenos Aires, Siglo XXI, 1972.
28
Sergio Bagú, El plan económico del grupo rivadaviano, Rosario, Facultad de Filosofía y Letras, 1966.
29
Recordar la escuela de los hermanos Rodríguez, en San Juan, y el papel que desempeñó en la formación de la personalidad de Sarmiento: los niños eran llamados «ciudadanos»
y los premios eran esencialmente republicanos. Cf. Recuerdos de Provincia y Facundo, final del cap. IV.
30
Cf. cap. X: «Toda la vida pública de Quiroga me parece resumida en estos datos. Veo en ellos el hombre grande, el hombre de genio a su pesar, sin saberlo él, el César, el Tamerlán, el Mahoma»
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