131
Revista Popular, 28 de diciembre de 1882, p. 431.
132
Revista Popular, 22 de marzo de 1883, p. 177.
133
J. BONET y C. MARTÍ señalan que en 1882, año en el que Sardà participaba en la preparación de una romería a Roma (centenario de Santa Teresa de Jesús), la Revista Popular había sido amenazada de suspensión por el obispo de Barcelona, J. M. Urquinaona, y que Josep Morgades, obispo de Vic, había expresado su tajante condena ante una campaña de movilización de los católicos orquestada por el sector integrista.
134
J. BONET y C. MARTÍ, op. cit., p. 99.
135
Véase op. cit. de S. HIBBS, p. 193. En su pastoral, Urquinaona analizaba las causas del mal y designaba a los culpables de este laicismo que «pretenden ejercer las funciones de maestros en asuntos puramente religiosos, se hacen intérpretes de documentos que pertenecen al magisterio de la Religión, se desligan de los miembros con quienes están íntimamente unidos en el organismo de la Iglesia, llamándose independientes y quieren formar prosélitos levantando una bandera para que otros los sigan [...]»
(BOE, 9 de marzo de 1882, p. 155).
136
En cuanto a la recuperación ideológica por el catolicismo integrista, véase el artículo de Solange HIBBS «Los centenarios de Calderón de la Barca (1881) y Santa Teresa de Jesús (1882): un ejemplo de recuperación ideológica por el catolicismo integrista», en Hommage à Robert Janimes, Toulouse, PUM, 1994, pp. 545-552.
137
El Siglo Futuro, dirigido por Cándido Nocedal desde 1875 y que se publicó hasta 1936, había anunciado en su Prólogo su intención de arremeter contra cualquier desvío hacia el liberalismo y no ocultaba su intención de crear opinión católica y erigirse en jefe laico de las masas católicas. Desde 1876, las primeras peregrinaciones organizadas en honor al papa adquirieron un cariz político y se convirtieron en actos de desafío al Gobierno de Cánovas. Como la Revista Popular, el periódico de Nocedal llegó a ser un eficiente instrumento de difusión de la doctrina integrista. Dentro de la prensa joco-seria y satírica se sitúa La Vespa, que inicia su publicación en 1882. Condenada y suspendida por el obispo de Barcelona, J. M. Urquinaona, sale otra vez a la luz en 1883 con el sugestivo título Lo Martell. De escasa duración, esta revista catalana declaró desde el principio que el mundo era un campo de batalla en el que la prensa era la mejor arma para aguijonear y zaherir al enemigo.
138
Revista Popular, 16 de febrero de 1882, p. 97.
139
Revista Popular, 24 de mayo de 1882, p. 322.
140
Revista Popular, 3 de agosto de 1882, p. 71.