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1

Me gustaría agradecer a Allen Kaufman, Nancy Armstrong, Eduardo González, Ángela Robledo, Marguerite Waller y Mary Russo por su útil crítica y generosas sugerencias para este capítulo.

 

2

«Novela nacional» es como Pedro Gómez Valderrama la llama en «María en dos siglos», en Manual de literatura colombiana, ed. Gloria Zea (Bogotá: Planeta, 1988), 1: 369-394; 373.

 

3

Véanse, Donald McGrady, «Introducción» a Jorge Isaacs, María (Barcelona: Editorial Labor, S. A., 1970): 8, y Roberto F. Giusti, «Prólogo», en Jorge Isaacs, María (Buenos Aires: Editorial Losada, novena ed., 1982): 7.

El panfleto 100 Marías, publicado por el Fondo Cultural Cafetero (Bogotá, 1985) nos informa que, «según el Instituto Caro y Cuervo, hubo 164 ediciones de María en español (Colombia, México, Chile, España, París, Argentina, Uruguay y Cuba) en 1976». María on the Screen se estrenó en México en 1918, seguida por María, una película colombiana (1922), otra versión mexicana (1938), una por Tito Davison (1972) y una serie de televisión del mismo año.

 

4

Jaime Mejía Duque, Isaacs y María: El hombre y su novela (Bogotá: La Carreta, Inéditos Ltda. 1979): 61-66. No obstante, Eduardo Camacho Guizado escribe que el período tendía a ser literalmente conservador y que una ideología liberal era más a menudo benévolamente paternalista que subversiva. Véase su «La literatura colombiana entre 1820 y 1900». Manual de Historia de Colombia: Volumen 2, Siglo XIX, ed. Juan Gustavo Cobo Borda y Santiago Mutis Duran (Bogotá: Procultura, 2ª ed., 1982): 615-693. Entre estos polos se podría ubicar Manuela de Eugenio Díaz, por ejemplo. Su publicación en El Mosaico durante 1858 fue patrocinada por José María Vergara y Vergara, quien la llamó la «novela nacional» de Colombia. Véase Germán Colmenares, «Manuela, la novela de costumbres de Eugenio Díaz», Manual de literatura colombiana 1: 247-266; 249.

 

5

Jorge Isaacs, María, «Prólogo» de Enrique Anderson Imbert (México: FCE, 1951). Las referencias de página entre paréntesis remiten a esta edición.

 

6

Silvia Molloy ofrece el mejor desarrollo en «Paraíso perdido y economía terrenal en 'María'», Sin Nombre 14, 3 (abril-junio 1984): 36-55. Señala que la novela entera describe una serie de vueltas que quieren mantener el pasado intacto con desesperación. Véase también Enrique Anderson Imbert, «Prólogo» a Jorge Isaacs, María (México: FCE, 1951): xxix, donde alude al «pregustar la tristeza».

La conclusión discutible de Sharon Magnarelli es que la nostalgia hace que la heroína del título sea engañosa porque, como en tantas otras novelas hispanoamericanas, las mujeres que prometen ser importantes no lo son en realidad. The Lost Rib: Female Characters in the Spanish-American Novel (Lewisburg, P. A.: Bucknell University Press, 1985): 37.

 

7

Su actitud parece más cercana a los escritores colombianos menores de su tiempo que cultivaron la boga del costumbrismo, que Eduardo Camacho Guizado, entre otros, caracteriza como casi siempre nostálgico y casi nunca crítico de la sociedad. Véase su «La literatura colombiana».

 

8

McGrady (10) cree que Pablo y Virginia influyó decisivamente sobre la concepción de María, mientras que la inspiración de Atala sólo es perceptible en un cuento intercalado en María, el relato de Nay y Sinar.

 

9

François-René de Chateaubriand, Atala; René; El último Abencerraje, trad. Luis Blanco Vila (Madrid: Torre de Goyanes, 2001). Las referencias a las páginas de esta edición serán dadas entre paréntesis en este ensayo.

 

10

Véase Jorge Isaacs, María, Prólogo, Notas y Cronología por Gustavo Mejía (Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1978): 211. Véase también Álvaro Tirado Mejía, «El Estado y la política en el siglo XIX», Manual de Historia de Colombia: 327-384; 335-336.