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Al final del acto primero, rubricado y de letra de D. Santos: «omítase lo atajado»; se trata de la frase de Mercurio: «...yo más quiero un vicio cómodo que una virtud trabajosa» (todo lo contrario de la moral predicada por los reformistas).
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¡Se prohibió incluso un breve del Sumo Pontífice!
One fine body…