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De todos estos hechos hay amplia relación en el documento VII-G-40. Debe ser cierto cuanto en él se afirma no sólo por el tono de sinceridad en que está escrito sino porque se trata de una cédula de instrucciones secretas y no era natural que en tales documentos se falsearan los hechos para encañarse a sí mismos.
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En el Concejo de 27 de junio, en el que no se trató directamente del asunto de la Inquisición, se toma el acuerdo de prender a los que venían a poner carteles en las puertas. Lib. Ac. 1484-1485.
73
No cabe pensar en una traición más o menos encubierta del linaje Marcilla en esta ocasión. Antón Martínez de Marcilla, García Martínez de Marcilla, ayudan a Teruel cuando pueden y, a última hora, para evitar suspicacias, precisamente con motivo de la aparición en la escena de Juan Garcez de Marcilla, juran defenderlo como siempre lo hicieran los de su familia. En cuanto a Francisco Garcez de Marcilla era procurador del Concejo como representante de la mano mayor, y como uno de los oficiales cooperó en todos los actos contra los inquisidores con sinceridad y entusiasmo. Después lo vemos tener ciertas concomitancias con su primo Juan Garcez, pero estas son en un momento tal y en circunstancias de una índole tan naturalísima, que nadie habría de reprochárselo, como tendremos ocasión de ver. Por último mosén Pedro Marcilla es un pobre clérigo, ya muy viejo (lo venimos encontrando desde documentos del año 1439) y probablemente bastardo, que se limita a asistir a los primeros Concejos y a hacer algunas notificaciones como oficial del cabildo.
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VII-C-40.
75
VII-A-27.
76
V-A-28.
77
Ibid. y VII-B-29.
78
VII-B-29.
79
«De alienígenis ad officia non admitendis», Lib. 1. For. Reg. Arag. Fueros y observaciones del Reino de Aragón. Ed. Zaragoza, 1624, folio 27 vuelto.
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II-E-30.