1
Esteban, J. y Zahareas. A. 1988, González Martel, J. M. 2003, González Herrán, J. M. 1988, González Herrán, J. M. y Thion Soriano-Mollá, D. 2000, González Martel, J. M. 2003, Phillips, A. W. 1989 y 1994, Talvet, J. 1985, 1992 y 1997, Thion Soriano-Mollá, D. 1995, 1998ª, 1998ª, 2000, 2002 y 2003, Sawa, A. 1910, Vallina, P. 1963, Zamora Vicente, A. 1993.
2
La supuesta neutralidad de sus observaciones aumenta cuando insistía en su rango de «Obscuridad anónima» o «Heráclito el oscuro».
3
Tal vez sería interesante recordar la clásica referencia de Voltaire: «les peuples d'Europe ont des principes d'humanité qui ne se trouvent point dans les autres parties du monde. Il sont plus liés entre eux. Ils ont des lois qui leur sont communes; toutes les maisons des souverains sont alliées; leurs sujets voyagent continuellement et entretiennent une liaison réciproque»
(Voltaire, 1745)
4
Los franceses son conscientes, según Bark, de la falta de originalidad creadora, de su decadencia cultural, cuyo reflejo más inmediato es la vida depravada de París, capital de la latinidad. Bark, construye una imagen destructiva de la misma como lugar de perdición, inmersa en un materialismo corrompido. París es una Babel moderna, el templo de Venus del mundo civilizado que ejerce una atracción irresistible en todos los pueblos del universo. París ha dejado de ser la capital del ser poético y creador ya que en ella dominan la crítica negativa y la ironía. Ambas ejercen influencias nefastas sobre los individuos que no salvaguardan su independencia espiritual, cuya existencia mundana y superficial se rige por intereses pecuniarios y placenteros; en (Bark 1890: 69-74).
5
Como desarrolla Gerard Soulier, durante la Ilustración, el francés erigió en lengua cultural, sustituyendo al latín. El esplendor de su desarrollo intelectual no es equiparable con el político. Recuérdese que a raíz del tratado de Utrech (1713) Francia pierde su hegemonía política mientras que merced al Tratado de Rastadt (1714), el francés es instaurado como lengua diplomática hasta el siglo XX. (Soulier 1994: 120).
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La obra de Chamberlain, The foundations of the Ninetennth Century (1899) tuvo gran acogida en Alemania al estrechar conceptos tales como racismo e imperialismo desde un punto de vista social-darwinistas (Núñez 1969:49).
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Se trata de la definición por la imagen en el espejo, como desarrolla Dominique Wolton en Naissance de l'Europe Démocratique, la dernière utopie, Paris: Flammarion, 1993. Esa imagen que por oposición refleja el otro, ese espacio de alteridad contribuyen a la propia definición: «l'identité se construit moins dans le rapport à soi et à l'identique que dans le rapport à l'autre et dans la différence, définie tout à la fois par l'autre et contre l'autre», Bromberger, Christian, «Entre le local et le global: les figures d'identité» (Segalen 1989: 141)
8
El listado de Asociaciones de la «Paz eterna» y Asociaciones librepensadoras citadas son alemanas o austríacas.
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El aumento y rapidez de las comunicaciones, el transporte facilitan la solidaridad social a nivel europeo y mundial, como demuestra la «creación de la Comisión permanente contra el cólera, en Constantinopla; el Congreso Internacional sobre la peste bubónica en Venecia en 1897; el apoyo internacional en 1895 contra el hambre en Rusia y en 1897 en la India; la Conferencia Internacional Agraria de 1896 en Budapest; la creación de la Sociedad Bimetalista; los Congresos Internacionales Científicos y hasta el célebre Congreso de las Religiones en Chicago; los Congresos de la Prensa, desde el de Amberes en 1894, etc.» (Bark 1900: 85)
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Bark lamenta la pérdida del sentimiento histórico y la tradición que configuran la identidad nacional, la memoria, de una comunidad (Bark 1982: 179).