171
He aquí algo del complicado sistema de exámenes del SR. DURÁN y BAS. Y ¡fíese usted de lo que pregonan los encariñados con la idea de la abolición de las pruebas!!
«En los diez últimos días lectivos (dice El Liberal de 8 de Junio de 1891, exponiendo las ideas del SR. DURÁN) del mes de Mayo, debieran cesar las lecciones, y durante ellos el profesor de la asignatura debiera preguntar a todos los alumnos por un tiempo que no bajase de quince minutos, sobre tres lecciones del programa, designadas por la suerte: la asistencia de los alumnos debiera ser obligatoria a este acto, en el cual tendría que emplearse diariamente el tiempo necesario para ser examinados todos los alumnos durante los diez días».
¡Y haberse dicho que DURÁN Y BAS no estaba por los exámenes!! Pues no paraba aquí.
«En el 1.º de Julio, el profesor debiera leer en presencia de todos los alumnos y entregar a cada uno el certificado de la calificación, con expresión de su comportamiento durante el curso, y del juicio de su aprovechamiento, con las calificaciones actuales u otras semejantes».
«Las ventajas que encontramos en este sistema (no enteramente nuevo, porque en alguna de nuestras antiguas Universidades no había exámenes ante un tribunal de profesores y sólo el de la asignatura daba las listas de los alumnos aprobados y de los que no lo eran, y tampoco hay exámenes en algunas Universidades extranjeras) son las siguientes: primera, quitar al alumno el aparato de un tribunal que a menudo le intimida y al profesor la desconfianza que su formación arguye: segunda, evitar al alumno el grave inconveniente práctico de ser preguntado por examinadores que no siempre usan el mismo tecnicismo, las mismas definiciones y divisiones que el profesor, y que a veces no son bastante conocedores de la materia que no es de su asignatura, con lo cual, sin quererlo, hacen deslucir a un alumno aprovechado, pero de carácter tímido: tercera, facilitar que en la calificación se tome en cuenta el resultado del alumno durante todo el curso: cuarta, someter al profesor a responsabilidad directa y personal, por juzgar de su justificación los alumnos (!) que han podido apreciar el comportamiento de cada uno de sus compañeros durante el curso y en el actual examen, etc.».
¡Esto decía el SR. DURÁN Y BAS; en lo cual se dejaba ver el concepto en que tenía el saber y la justificación de algunos profesores! Y ¡de este hombre se asegura que estaba por la abolición de las pruebas de curso!!
Pues tan abolicionistas como el SR. DURÁN Y BAS resultan los señores SALMERÓN, MENÉNDEZ PELAYO Y SÁNCHEZ DE CASTRO en su renombrado dictamen. Sólo leyendo este importante documento puede comprenderse lo infundados que andan cuantos clarinean que estos señores son partidarios de la supresión de las pruebas.
Véase aquí algo de lo que decía a ese propósito El Liberal de 1.º de Junio de 1891:
«Tienen los exámenes sus adversarios y sus defensores. Figuran, entre los primeros, hombres de altísima autoridad en todos los problemas que contiene la instrucción publica. No faltan entre los segundos personas de análogas circunstancias. ¿Cuál de ambos grupos reuniría más votos si se solicitaran los de la juventud estudiosa y los de las angustiadas madres, que preferirían ciertamente otro método encaminado a probar la suficiencia del estudiante, día por día, pacífica y seriamente, y no en un rápido momento, lleno de contingencias ajenas al estudio y harto expuesto hasta a tomar tonos dramáticos?»
Respecto del dictamen, véanse los siguientes trozos autorizados con las firmas de tan ilustres catedráticos como los señores SALMERÓN, MENÉNDEZ y SÁNCHEZ DE CASTRO. Dice así:
«Si la Facultad de Letras no ha de ver miserablemente perdidos sus esfuerzos, tiene que practicar el más severo examen y la más escrupulosa selección respecto de sus candidatos, al modo que lo practican las escuelas especiales. Con esto se reducirá, sin duda, el número de sus alumnos, pero ganará la ciencia española...
BASE PRIMERA
»Al ingresar en Facultades de Filosofía y Letras, se exigirá, además del grado de Bachiller en Artes, un examen de ingreso dividido en cinco ejercicios, como sigue:.
»Artículo 1.º Consistirá el primer ejercicio en el análisis gramatical y traducción directa de un pasaje de autor clásico latino, elegido libremente por el alumno en cualquiera de los textos que se expresan en una nota adjunta.
»Art. 2.º En el segundo ejercicio manifestará el alumno sus conocimientos en lenguas vivas. Éstas serán dos, una de ellas forzosamente el francés, otra el inglés o el alemán.
»Art. 3.º Para preparar los dos ejercicios de lenguas, el alumno permanecerá incomunicado (!) por espacio de cuatro o cinco horas, facilitándole los libros que necesite.
»En los artículos 4.º, 5.º, 6.º y 7.º se determina la extensión del trabajo, que ha de ser por escrito, el análisis gramatical y retórico de la composición y el subsiguiente examen de Geografía, Historia y Filosofía elemental.
»Por el art. 8.º se exige que en el examen se contengan temas de nociones de Ciencias naturales y especialmente de Fisiología humana. En los artículos 9.º y 10 se exigen otras condiciones.
BASE SEGUNDA
»Los actuales exámenes de asignaturas serán sustituidos por exámenes de grupos en la forma que a continuación se expresa, etc., etc.
BASE TERCERA
»La tesis doctoral versará siempre sobre punto concreto y que ofrezca alguna novedad científica, revelando pensamiento o investigación propia. Tendrá corno mínimum cien páginas de impresión (!), después de aprobada la Tesis por el Tribunal. Éste se reunirá antes del grado para decidir si acepta o no la Memoria. Sobre ella recaerá una discusión por lo menos de dos horas...»
¿Cómo (¡esto pasma!), cómo los que quieren la supresión de los exámenes se atreven a afirmar que van en la buena compañía de los señores. SALMERÓN, MENÉNDEZ Y SÁNCHEZ!!!
¡Así se escribe la historia! ¡La contemporánea!!!
172
SILVELA (D. Luis). El Liberal, 9 de Junio de 1891.
173
El SR. D. JOSÉ MARÍA CARPIO. Diario de Cádiz, 10 de Mayo de 1894.
174
Pero ¿por qué ha de escandalizar? ¿No tiene el país curtidas las orejas de oír laudes en pro de ciertos profesores? Recuérdese lo consignado, pág. 27, sobre los que escriben un castellano que da náuseas, etc. Véase lo siguiente, expuesto por el SR. BECERRO DE BENGOA, Congreso, 11 de Mayo de 1985, pág. 26: «Cuando se examina un estudiante, se examina también el profesor delante de sus compañeros, y, si muy mal suelen salir algunos estudiantes, muchos profesores no salen mejor».
Y respecto de la incompetencia general del Profesorado en las asignaturas no correspondientes a la cátedra de cada uno, dijo en la misma sesión, pág. 47, lo que sigue:
«Entiende S. S. que también debiera existir inspección en la Segunda enseñanza y también inspección universitaria. En la Segunda enseñanza ya la ha habido; pero hizo fiasco. Los señores catedráticos de las Universidades iban a los Institutos, giraban visitas para inspeccionar los establecimientos de Segunda enseñanza, y no pasaba nada. Jamás redactaron una sola Memoria; nunca dijeron nada que justificara la inspección; y, además, es claro, el que era profesor de Derecho hacía un papel bastante mediano en las clases de Matemáticas, de Física, de Química o de Historia natural; y, a su vez, los catedráticos naturalistas hacían idéntico papel en las clases de Letras. No dio, por tanto, resultado ninguno aquella inspección. Yo la he visto hacer hasta por los mismos rectores, y crea S. S. que no daba ningún resultado».
Recuérdese también el concepto que de muchos de sus colegas tenía el SR. DURÁN Y BAS (pág. 455), no sólo respecto a suficiencia, sino a moralidad; y no se echen en olvido las indicaciones de personas tan competentes como los SRES. D. Luis SILVELA y D. JOSÉ MARÍA CARPIO (págs. 458 y 459). En fin, véase en toda esta obra la idea que generalmente se tiene acerca de la aptitud profesional por personas muy notables, empezando por algún ministro, y acabando por algún maestro de gran fama como publicista.
Consecuencia irremediable:
Si la fotografía escandaliza, no será por inexacta ni por infiel, sino porque la he sacado yo. ¡Fuego en mí! -Pero ¿no hay ya CONCIENCIAS?
Porque nadie quiera hablar, ¿hay alguien a quien no conste la exactitud del retrato? ¿A qué viene esa conjuración del silencio?
175
Diario de Cádiz, 30 de Mayo de 1894.
176
De 21 de Junio de 1890, en un excelente artículo firmado por el señor D. J. OTERO.
177
D. JUAN JOSÉ DÍAZ.
178
El Resumen, 23 de Febrero de 1890.
179
Sí: en esas tres palabras está la solución. Pero no ha de echarse en olvido que la ciencia actual aspira a ser cosmopolita, y que en los PROGRAMAS ha de encarnar tan sublime aspiración.
Hoy, el hombre no versado en las sublimes ciencias del número, de la extensión y de las fuerzas, no es el hombre completo a quien deba la civilización fiar los destinos de la edad presente.
Ahora los conocimientos necesarios para el desarrollo humano son mucho mayores que en las primitivas épocas de la historia; y necesitan ser aprendidos, consagrando los neófitos su vida toda a la ciencia; ser enseñados, no por una individualidad aislada y atenida a sus solos recursos, sino por vastas y poderosas asociaciones científicas; y ser llevados a la práctica por las fuerzas reunidas de la sociedad.
De aquí el carácter especial y enteramente nuevo de la enseñanza moderna: pues para conocer el mundo físico no basta el libro, como antes, ni basta el profesor: se necesita, además, el gabinete, el laboratorio, el arsenal...; ningún individuo, a no ser por una excepción muy extraordinaria, tiene medios pera tanto: ningún maestro particular posee la riqueza de las bibliotecas públicas, de los museos, de los observatorios, de las colecciones oficiales, de las clínicas generales..., etc.: de aquí que la enseñanza tenga que ser social, e internacional la ciencia. Ya lo son muchas ramas la Geodesia, la Meteorología, la Astronomía, los sistemas métricos... y dentro de muy poco todas lo serán. Hoy, la invención, como siempre, se hace por un hombre solo, por un GENIO: pero hoy el genio necesita legiones de obreros de buena voluntad para recoger las cosechas y distribuir los datos por el mundo.
180
Arquitectos de las lenguas. -Prosodia y versificación castellanas. -Aritmética general.