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¿Cuál es el volumen de 13 gramos de 375/1000 mercurio a la temperatura del agua hirviendo? Un centímetro cúbico.

 

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Entre los hombres que se ocupan en asuntos referentes a la Pedagogía se han introducido, desde no hace muchos años, palabras con acepciones que antes no tenían: cíclico, serial, concéntrico, enciclopédico...

Más que las otras, la palabra cíclico ha sido objeto de controversia, para ver de precisar su sentido, confuso y vago hasta para muchos de los que, por razón de oficio, tenían precisión de usarla. En el Consejo de Instrucción pública hubo quien aseguró no entenderlo que se quería significar por las voces serial y cíclico (pág. 210, y otras del segundo año, 1894, Boletín oficial de Instrucción pública). En las Cámaras, muchos representantes manifestaban en los pasillos sus dudas. En la sesión del Senado de 1.º de Diciembre de 1894, pág. 16, dijo el ministro SR. PUIGCERVER: «En el Consejo de Instrucción pública hubo quien sostuvo las ventajas del sistema cíclico: hubo quien se opuso sosteniendo como el más pertinente, el serial; y hubo quien dijo que lo mejor era no preocuparse de ninguno» (!!). En la misma sesión agregó después el mismo ministro (pág. 16): «En lugar de enseñar cada asignatura en toda su extensión con sus teorías y problemas difíciles, para no volver a ocuparse de ella en el curso de los estudios y haberla olvidado al llegar al grado de bachiller, se adopta un sistema que divide la materia en varios años para que poco a poco los escolares vayan adquiriendo el conocimiento de ella y no la olviden, y continuamente estén refrescando las nociones...; no ha de darse la enseñanza en uno o dos años sin volver los alumnos a ocuparse de ella, sino que los conocimientos ser vayan ampliando y consolidando».

Esta definición del ministro (llamémosla así) rehabilitaba oportunamente un principio (si no perogrullada) que nunca debió haber desaparecido de la enseñanza; el de que es necesario repasar para no olvidar; o, de otro modo, que en las primeras enseñanzas debe desaparecer el exclusivismo del sistema serial o de asignaturas sueltas. Pero el procedimiento a que se da el nombre de cíclico se denomina SISTEMA, y precisamente la esencia de lo sistemático no aparece consignada en las palabras del SR. PUIGCERVER. ¿Qué ha de tener la reiteración para que sea cíclica? He aquí lo que no resulta de los debates parlamentarios de Diciembre, 1894, en el Senado, ni de Mayo, 1895, en el Congreso. Para averiguarlo hay que acudir a otras fuentes.

Según los pedagogos más conspicuos, la enseñanza cíclica consiste en presentar cada asignatura como un TODO, destinando con carácter circular un primer curso a lo más rudimentario; otro segundo curso al mismo TODO concediendo a la materia mayor amplitud; otro tercer curso al mismo TODO con mayor extensión y pormenores..., y, así sucesivamente, hasta llegar a los últimos confines de las teorías y de las aplicaciones. Y, aunque la instrucción dure muchos cursos, jamás se explicará la asignatura presentando, una tras otra la SERIE de las partes en que la materia se divide según el uso de los preceptistas.

Un ejemplo: se va a enseñar Geografía; y en un primer curso se dice que la tierra es redonda, y sobre un globo se señalan las partes del mundo, y los mares principales: en un segundo curso se enseñan las islas, no de Europa, no de Asia, no de África..., sino conjuntamente las de Europa, Asia, África, América y Australia; en un tercer curso se marcan los ríos principales, o los lagos, o los volcanes... (según los programas), no de Europa solamente, no de Asia, no de África..., sino los de Europa, Asia, África, América y Oceanía... Y, así sucesivamente, los cabos, promontorios, estrechos..., regiones, estados, capitales..., no de un continente, sino de todos, etc.

El sistema cíclico, verdaderamente, ofrece serias ventajas, y sin duda honra mucho a sus adeptos, y especialmente a sus promovedores (COSSÍO, ALCÁNTARA GARCÍA, R. EMILIO GONZÁLEZ, SÁNCHEZ ROMÁN...).

Repartiendo las materias en muchos cursos, se disminuyen las dosis, se facilita el aprendizaje y se hace una feliz aplicación del fecundo principio de mecánica lo que se pierde en tiempo se gana en fuerza: reiterando en orden creciente las materias aprendidas se impide el olvido de las ya dadas en los comienzos, y se coadyuva a la adquisición de las nuevas; y, procurando presentar ante los principiantes cada asignatura como un TODO, se da de ella una idea mucho más propia que ofreciendo al estudio partes de ella solamente o meros pormenores.

Pero no todas las enseñanzas pueden presentarse con lo que llaman carácter circular o cíclico, de modo que se desarrollen como por capas concéntricas de dentro afuera, y en cada curso se abrace toda la asignatura, no una parte. Hay enseñanzas que no es posible desarrollar por capas concéntricas; la Aritmética, por ejemplo. ¿Qué algoritmo cabe imaginar como capa concéntrica de otro? ¿Quién, al darla idea de número, puede inculcar también la de inconmensurable, ni la de los logaritmos, símbolos admirables (mirifici), cuyas sumas corresponden siempre a los productos de los números naturales?

Por otra parte; el empeño de evitar lo serial es ilusorio, ya que todo se adquiere sucesivamente y no de golpe, y siempre habrá que aprender una capa concéntrica (¿?) antes que la siguiente: podrá evitarse la serie de las partes en que los preceptistas dividen sus Tratados; pero, en todo caso, habrá que seguir otra serie cualquiera; pues, volviendo al anterior ejemplo, del globo, no es dable enseñar de una vez continentes, océanos, lagos, ríos, promontorios. volcanes, etc.

Es más: no pudiendo siempre exponerse las enseñanzas como un TODO, se corre el riesgo de anticipar principios ininteligibles a los neófitos, precisamente cuando les sería de fácil comprensión todo lo fenomenal, práctico y de procedimiento.

Yo creo que, prescindiendo de las personas que tienen de lo cíclico la idea sistemática que he procurado exponer con toda fidelidad, la mayor parte de los que lo elogian, lo hacen para que no resulte (BECERRO DE BENGOA, Congreso, 11 de Mayo de 1895, pág. 29) que asignaturas que se estudien en los primeros años se olviden después al cabo de cuatro o cinco. -En este sentido se expresó también el SR. CÁRDENAS (Congreso, 13 de Mayo de 1895, página 24): «En Francia, dijo, tiene el estudio clásico una multitud de enseñanzas por el sistema que no me atrevo a llamar cíclico en absoluto, pero, en fin, a ése se acomoda más que a ningún otro; es decir, a ir desdoblando las asignaturas, para que al fin se integren todos los conocimientos en el alumno.

»...Sean pocas las asignaturas, y apréndanse de tal manera que no se abandonen desde el primero hasta el último año. «El SR. SALMERÓN (Congreso, 22 de Mayo de 1895, pág. 20) dijo: «Esta exigencia lleva consigo otra, la enseñanza cíclica: es decir, que en vez de dar, por ejemplo, la Geografía en un solo curso y no volver a repetirla..., se necesita repetir en gradual ampliación la enseñanza de la Geografía...»

 

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Un señor de San Fernando, allí de mucho viso porque estaba podrido de dinero, tenía tres jovencitos de internos en San Felipe. Vino un día a pagar las pensiones de un trimestre; preguntó por mí: le dijeron que yo estaba en el gabinete de Física, y subió a él, en ocasión de hallarme yo con mi ayudante y un mozo limpiando los aparatos y el salón, que tenía 18 metros de largo. Muchos de los instrumentos, especialmente los voluminosos y de más bulto, estaban por el suelo, sin orden ninguno al parecer. La atmósfera del salón estaba cargada de polvo; y yo, que me gloriaba de tener los instrumentos siempre en el mayor orden, me morí de vergüenza al considerar que alguien presenciaba aquel caos de gabinete. Me dirigí, pues, a mi señorón disculpando la situación en que me encontraba, y tuve el consuelo de recibir esta inconcebible respuesta:

-Lo mismo que a V. le sucede hoy, me pasó a mí hace 15 días. Estaba yo en el cuarto de los leones de mi casa limpiando varios chismes y trebejos, y me encontraba precisamente como V., en mangas de camisa, cuando entró sin anunciarse un amigo a verme. No había más diferencia sino que este cuarto de los leones del Colegio es muchísimo más grande que el de mi casa.

Cuando aquel áureo Gedeón se fue, me dijo el ayudante:

-¡Gástese V. el dinero para que haya quien llame a este gabinete de Física el cuarto de los leones de San Felipe!

 

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SALMERÓN, Congreso, 22 de Abril de 1895, pág. 13.

 

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Congreso, 22 de Mayo de 1895, pág. 21.

 

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BABINET.

 

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«Sobre la instrucción primera ha de levantarse todo el sistema de la enseñanza en los pueblos cultos..., y no ocuparse de ella es empezar por el piso principal sin tener preparados los planos de los pisos superiores, o echar los cimientos sin apreciar la resistencia del terreno sobre que los cimientos insisten».

(BOSCH Y FUSTEGUERAS, Senado, 1.º de Diciembre de 1894, pág. 2)

«...En España y en otros países es violenta la transición de la primera enseñanza a la segunda...; no se lleva de la primera la preparación necesaria...; el desarrollo intelectual en el momento del tránsito no es el necesario para aprender, aprovechar y estudiar las asignaturas... Hay que ampliar la instrucción primaria...»

(FABIÉ, Senado, 3 de Diciembre de 1894, pág. 10)

«Todas las escuelas de instrucción primaria están en España en estado de desorganización y perturbación...

»Los dos tercios de los españoles no saben leer ni escribir...»

(LABRA, Congreso, 18 de Mayo de 1895, pág. 35)

«Hay que ensanchar la instrucción primaria...»

(SALMERÓN, Congreso, 22 de Mayo de 1895, pág. 15)

«Hay personas que parecen caballeros y no saben lo que significa S. O.»

(BECERRO DE BENGOA, Congreso, 11 de Mayo de 1895, pág. 28)

«Estamos en una perfecta decadencia... La generación presente no responde a la cultura moderna... Hay que luchar con la rutina, con los intereses creados; y, si se les deja tiempo y espacio, se mueven de tal manera, que detienen toda reforma... Hay que implantar las reformas al toque de vísperas sicilianas».

(VINCENTI, Congreso, 11 de Mayo de 1895, pág. 38)

«¡Si el que pasa de la escuela a la Segunda enseñanza apenas sabe leer y escribir!»

(CÁRDENAS, Congreso, 13 de Mayo de 1895, pág, 21)

«...Las Escuelas Normales por su organización y su disposición no lo son... Es preciso andar con tino para que no se conviertan las Escuelas Normales en verdaderos centros caóticos, en los que a aquella pobre gente que viene de los pueblos sin instrucción ninguna se la obligue en tres o cuatro años a tener que estudiar una serie de conocimientos que no caben de ninguna manera en su cabeza».

(BECERRO DE BENGOA, Congreso, 11 de Mayo de 1895, pág. 21)

«Las Escuelas Normales no tienen plan de estudios uniforme ni modernista. Están sometidas al plan de estudios de 1851, completamente anticuado ante las exigencias de la Pedagogía.

»...Con una Escuela Normal de maestros y otra de maestras por provincia sólo conseguiríamos una competencia para ver quién hacía más y peores maestros y maestras».

(VINCENTI, Congreso, 11 de Mayo de 1895, pág. 37)

«No existe una escuela para formar maestros...»

(CÁRDENAS, Congreso, 15 de Mayo de 1895, pág. 20)

«Todos hemos convenido en que la situación de las Escuelas Normales es intolerable, y en que no es posible que siga así».

(GROIZARD [D. Carlos], Congreso, 20 de Mayo de 1895, pág. 37)

«Se impone la reorganización de las Escuelas Normales».

(SALMERÓN, Congreso, 22 de Mayo de 1895, pág. 17)

 

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«Sobre la instrucción primaria ha de levantarse todo el sistema de la enseñanza».

(BOSCH Y FUSTEGUERAS, Senado, 1.º de Diciembre de 1894, pág. 2)

«La base de los conocimientos es la Segunda enseñanza».

(BECERRO DE BENGOA, Congreso, 11 de Mayo de 1895, pág. 24)

«La enseñanza es hoy teórica y de ejercicios de memoria (tendencia general del profesorado).

»No debe darse en la Segunda enseñanza ni Psicología, ni Lógica, ni Ética, ni mucho menos Metafísica... Éstos son estudios que deben hacerse cuando la razón ha llegado a completo desarrollo: de lo contrario son perjudiciales e inútiles».

(FABIÉ, Senado, 3 de Diciembre de 1894, pág. 11)

«La enseñanza ha de tener verdadero carácter práctico».

(BECERRO DE BENGOA, Congreso, 11 de Mayo de 1895, pág. 28)

«La Segunda enseñanza es medio y fin... Debe ser muy sencilla, fundamental, clara y patria, esto es, que haga que todos los españoles sientan las necesidades de su país».

(LAVIÑA, Congreso, 14 de Mayo de 1895, pág. 18)

«Cualquier reforma que se haga en la enseñanza ha de tener un fin especial: el de remediar los abusos de la enseñanza teórica».

(VINCENTI, Congreso, 24 de Mayo de 1895, pág. 28)

«Entiendo que la Segunda enseñanza debe limitarse a los estudios de cultura general, y que no debe tener el carácter de preparación... El Consejo de Instrucción pública dijo que el concepto de la Segunda enseñanza era de cultura general para prepararse a la vida, y al mismo tiempo de preparación para la carrera que se hubiera de seguir... Que, por tanto, se impone la división en dos períodos, y, por consiguiente, la bifurcación».

(PUIGCERVER, Senado, 1.º de Diciembre de 1894, pág. 4; confirmado en 4 de íd., pág. 7)

«No es posible la bifurcación».

(CALVO Y MARTÍN, Senado, 19 de Diciembre de 1894, pág. 12)

«No nos parece bien la bifurcación».

(BECERRO DE BENGOA, Congreso, 11 de Mayo de 1895, pág. 28)

«Hay que suprimir la bifurcación».

(CÁRDENAS, Congreso, 15 de Mayo de 1895, pág. 26)

«La bifurcación es un defecto capitalísimo».

(SALMERÓN, Congreso, 22 de Mayo de 1895, pág. 20)

«La ley de bases de 17 de Junio de 1857 dice que la Segunda enseñanza es ampliación de la primaria y preparación para el ingreso en los estudios superiores».

(MERELO, Senado, 14 de Diciembre de 1895, pág. 8)

«La instrucción primaria ha de abrazar cuanto en el orden de la realidad y del destino del hombre en el mundo puede y debe saber aquel que ocupe el último grado en las condiciones sociales, como el que lo ocupe más alto en el orden de la especulación... Es una instrucción primaria deficiente la que no comprenda el concepto entero del mundo y del desenvolvimiento de las formas como base de la propia constitución humana y de las condiciones en que el hombre debe producirse en el mundo, e inmediatamente en la sociedad, desde el círculo más íntimo de la familia hasta el más amplio de la patria... Claro es que dar el concepto del mundo al alcance de todas las inteligencias es la obra que elaboran los que están en el grado más alto de la especulación científica. Sólo quien aspira a la supresión de la Segunda enseñanza puede tener tan elevado concepto de la instrucción primaria».

(SALMERÓN, Congreso, 22 de Mayo de 1895, pág. 12)

 

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Véase La Tribuna, carta de 8 de Agosto de 1882.

 

50

Véase el libro titulado Conferencias sobre la enseñanza, por FITCH.