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España en la poesía de Ezra Pound

Concha Zardoya

Los Imaginistas americanos

Hacia 1913, Ezra Pound -que ha tenido siempre un positivo talento para conturbar el plácido dogmatismo de la crítica- formó un grupo de jóvenes escritores que hacían experimentos con la Nueva Poesía, movimiento poético que en parte corresponde con nuestro Modernismo. El grupo se llamó Imaginista. En 1914, Pound presentó a sus protegidos en el pequeño volumen titulado Des Imagistes, que contenía poemas propios, de Aldington, Amy Lowell, Hueffer y otros. El nuevo grupo hizo pronto una declaración formal de sus objetivos en un manifiesto que se caracterizaba más por su estrechez que por su ortodoxia. Sus propósitos eran estos: 1.º Usar el lenguaje común, pero empleando siempre la palabra exacta, no la aproximadamente exacta, no la palabra simplemente decorativa. 2.º Crear nuevos ritmos, como expresión de un nuevo espíritu, y no copiar los viejos, que eran simples ecos de un espíritu antiguo. Luchar en favor del verso libre, como un principio de libertad. 3.º Propugnar absoluta libertad en la elección del tema. No es buen arte escribir mal acerca de aeroplanos y automóviles; no es necesariamente arte malo escribir bien acerca del pasado. Creer apasionadamente en el valor artístico de la vida moderna, pero señalar que nada está tan falto de inspiración o está tan pasado de moda como un aeroplano del año 1911. 4.º Presentar una imagen (de aquí el nombre de «imaginista»). No se trata de una escuela de pintores, sino creer que la poesía debe expresar lo particular exactamente y no relacionarse con vagas generalidades, por muy magníficas y sonoras que sean. 5.º Producir poesía difícil y clara, mas nunca oscura ni indefinida. 6.º La concentración es la verdadera esencia de la Poesía.

Estos principios significaban, sencillamente, que la retórica grandilocuente, el pensamiento y modo de escribir confusos y la especulación metafísica quedaban desterrados de la poesía Imaginista. Estos objetivos no eran nuevos exactamente, porque, en parte al menos, los simbolistas franceses -y, en algún aspecto, también los parnasianos- los habían sostenido. Y otras escuelas inglesas estaban de acuerdo con este credo, aunque en teoría más que en la práctica. La actitud de la nueva escuela no admitía identificaciones ni contactos, ni era conciliadora, pues las observaciones de los críticos conservadores parecían a estos poetas Imaginistas irritantes y obtusas. Pero la discusión y el combate eran el aliento vital de Pound, Amy Lowell y otros, aunque generasen más ardor que verdadera luz. Al fin, muchos de los Imaginistas fueron perfeccionando su arte dentro de unas líneas más amplias que las indicadas por el credo, y los críticos conservadores terminaron por admitir la nueva escuela en el dominio de la poesía americana. Hoy, el Imaginismo como escuela ha muerto, pero su influencia aún durará mucho tiempo en los Estados Unidos. Lo mismo ha ocurrido con nuestro Creacionismo, escuela poética con la cual tiene muchos puntos de contacto.

Ficha biográfica-bibliográfica de Ezra Pound

Ezra Pound (nacido en 1885) es el experimentador por antonomasia. Es una curiosa combinación de contradicciones. Nació en Hailey (Idaho), en el lejano Oeste. Estudió en Hamilton College y en la Universidad de Pennsylvania. En 1908, marchó al extranjero para buscar material fresco y completar su tesis doctoral sobre Lope de Vega. Después de visitar España, pasó a Inglaterra, en donde vivió hasta trasladarse a París. Fue a Italia y es, precisamente en Venecia, donde apareció su primer libro: A Lume Spento (1908). Volvió a Londres y los principales poemas del pequeño volumen se incorporaron a Personae (1909), breve colección que contiene algunos de los mejores poemas de Pound. La obra muestra gran gusto poético, originalidad, eclecticismo, erudición, inteligente imitación de modelos latinos, medievales, provenzales, chinos e italianos. Se advierte que Whitman ha influido sobre él tanto como Dante, Villon, Li Po, Heine y Browning. Aunque el joven americano era por completo un extranjero para el mundo literario inglés, su libro causó una impresión definitiva en los críticos de todos los matices y gustos. Exultations (1909) fue recibido con mayor cordialidad: una nueva fuerza y libertad se manifestaba en sus poemas. Canzoni (1911) y Ripostes (1912) contienen poemas vívidos pero también los gérmenes de la decadencia de su autor, el cual pronto empezó a malgastar sus talentos y a gastarse a sí mismo en propaganda poética en favor de los Imaginistas, a ocupar más y más tiempo en traducciones -por ejemplo, The Sonnets of Guido Cavalcanti (1912), sus arreglos del chino en Cathay (1915), paráfrasis de las notas de Ernest Fenollosa-, a sobrestimar la técnica, los matices de color, les nuances verbales. El resultado fue una laxitud de sus facultades creadoras y un empobrecimiento de la emoción. La sobrevaloración de lo estético por encima de lo vital es una decadencia: el sentimiento se anula y el poeta desciende a trivialidades, gastando sus dones en convencionalismos expresivos, en un puro preciosismo, en pedantería y esterilidad. Y tal ha sido la tragedia de Pound como poeta.

Él es, desde luego, el versificador más cosmopolita de los Estados Unidos, pues ha acudido a todas las literaturas para entresacar material y convertirlo en ritmo, color e imágenes: exótico relleno descubierto por Pound y que ha contribuido, a pesar de sus terribles defectos, a romper los límites del provincianismo americano. Aunque demasiado especial para alcanzar permanencia, demasiado intelectual y sofisticado para ser popular, la contribución de Pound a la poesía de su época no se puede subestimar. Fue un pionero de las nuevas formas -según se dice en América, nosotros le llamaríamos «precursor»-, ya que bajo su dirección los Imaginistas se convirtieron en algo más que un grupo de protesta. Gran parte de su poesía gesticula en vez de hablar; una gran parte de su arte es poesía en pantomima. Y, sin embargo, sin Ezra Pound, la poesía americana no habría llegado a ser tan variada en voces y colores como lo es hoy en día.

Pound se caracteriza, además, por su gran fertilidad. The Cantos (1925, 1928, 1930, 1934, 1937, 1940), elogiados por Eliot, evidencian que su poesía es un arsenal de referencias inexhaustibles de formas métricas. Dichos Cantos son su obra más ambiciosa y están modelados estructuralmente sobre la Divina Comedia: constan de tres partes -tiempos antiguos, Renacimiento y tiempos modernos- que unifican la concepción de que la historia se repite.

Algunos críticos llaman poseur a Ezra Pound; otros le consideran primariamente un scholar -un erudito, diríamos en español-, un traductor o un técnico. Algunos afirman que está lleno del infantil deseo de ser original y, aún más, que es un profeta del caos. A las influencias indicadas es menester añadir otras que son muy evidentes también en la obra de Pound: la de Catulo y Marcial, la de Laforgue y Tristan Corbière.

Aunque Ezra Pound nunca ha sido un poeta popular, y aunque sus actividades fascistas en Italia durante la pasada guerra han levantado contra él a sus principales admiradores, no puede negarse la importancia que su personalidad ha ejercido sobre otros poetas americanos, incluso sobre Eliot y MacLeish. Durante la guerra última, aislado en Italia, fue speaker de la radio. En 1945 fue traído a América como prisionero y, después de ser juzgado, fue absuelto por su manifiesto «estado paranoico» y absoluta irresponsabilidad de juicio.

Otras obras de Pound, además de las ya mencionadas: Lustra (1917), Poems (1918-1922), Umbra (1920). En prosa: The Spirit of Romance (1910), Pavannes and Divisions (1918), Jefferson and/or Mussolini (1935), Polite Essays (1937) y Culture (1938).

España en la poesía de Ezra Pound

Como es fácil suponer, en la heterogénea obra de Pound hay abundantes alusiones a España, país por cuya cultura se sintió muy interesado. En su poema «Marvoil», nos presenta a Alfonso IV de Aragón, a quien el trovador Arnaut de Marvoil llama "half-bald" («medio calvo»), "poke-nose" («nariz de vejiga»), "damned" («condenado»)1. Según propia indicación del poeta, dicho trovador provenzal vivió de 1170 a 1200. El rey aragonés, sin embargo, según puede probarlo cualquier Historia de España, murió en 1336. Con esta pequeña comprobación, vemos que el poema no se preocupa de la propiedad histórica ni de una exacta cronología. Luego este Alfonso IV de Aragón -«the King of the Aragonese, Alfonso, Quattro»- de Pound nada tiene que ver con el auténtico rey, apodado el Benigno por su benevolencia; en cambio, en el poema se le llama mezquino y otras cosas, insultos que le propina el trovador porque está enamorado de la condesa de Beziers, la dama de sus pensamientos. Por otra parte, según la historia, don Alfonso casó con doña Leonor de Castilla y nada se sabe de amores con condesas francesas.

En «The Fourth», Pound recuerda las amapolas españolas, nadando en un aire de vidrio: «The Spanish poppies swim in an air of glass»2. En el Sexto, menciona a Adelaida de Castilla, reina de Poitiers y Aquitania: «Poictiers, Aquitaine! / And Adelaide Castilla wears the crown»3. «The Condolence» es un poema que viene encabezado por la célebre estrofa de Lope de Vega:

A mis soledades voy,

de mis soledades vengo,

porque para andar conmigo

me bastan mis pensamientos4.



En Provença (1910) incluye una traducción de los «Pastores de Belén», del mismo Lope, con el título de «A Song of the Virgin Mother», conservando el español en los versos siguientes:

Ya ves que no tengo

con qué guardarlo,

¡oh ángeles santos

que vais volando,

porque duerme mi niño,

tened los ramos!5



En el Canto III, Pound dedica unos versos al Cid, casi extraídos de un modo directo del viejo poema cidiano, aunque la escena de «la niña de nueve años» es mucho más fina y delicada en el poema castellano, como puede verse:

My Cid rode up to Burgos

up to the studded gate between two towers,

beat with his lance butt, and the child came out,

una niña de nueve años

to the little gallery over the gate, between the towers,

reading the writ, voce tinnula:

that no man speak to, feed, help Ruy Diaz,

on pain to have his heart out, and all his goods sequestered,

«and here, Myo Cid, are the seals,

the big seal and the writing».

And he came down from Bivar, Myo Cid,

with no hawks left there on their perches,

and no clothes there in the presses,

and left his tunk with Raquel and Vidas,

that big box of sand, with the pawn-bronkers,

to get pay for his menie:

breaking his way to Valencia6.



Desde luego, domina una tendencia a la síntesis en estos versos de Pound, pero la emoción, acaso por esto mismo, se restringe. Es curioso advertir que el verso transcrito en español -«una niña de nueve años»-, aparece en una forma modernizada con respecto al texto medieval: «una niña de nuef años». Por otro lado, el episodio de las arcas de arena es inmediatamente yuxtapuesto por Pound, sin gradación alguna, al de la posada y en el que aparece la niña de nueve años. El poeta americano elimina bellezas poéticas, pero, en cambio, acelera el ritmo de la acción, ganando sintetismo.

En el Canto XX, Pound recuerda a Alfonso VI de Castilla: es un poema heterogéneo y misceláneo -cosas distintas que se enlazan absurdamente en diversas lenguas-, en el cual vemos que el rey castellano ha donado Zamora a su hermana Elvira, ciudad que desea Sancho II. (Históricamente, Zamora fue dada a Urraca por su padre Fernando I). Tampoco añade Pound que Sancho moriría asesinado -dato advertido por Longfellow en «The Challenge»- en su empeño de conquistar la ciudad, a manos de Bellido Dolfos, y que, a causa de esta muerte, subiría al trono de Castilla su hermano Alfonso VI, por entonces solo rey de León, quedando unificados los dos reinos nuevamente. He aquí los versos de Pound:

And there were these before the wall,

      Toro, las almenas,

(Este, Nic Este speaking)

      under the battlement

(epi purgo) peur de la hasle,

and the king said:

      God what a woman!

«Sister!» says Ançures, «s your sister!».

Alf. left that town to Elvira, and Sancho wanted

it from her, Toro a Zamora7.



En los Cantos L y LXV cita a España en referencias mínimas que no merecen comentarios. Pero, en el último canto mencionado, dice cosas muy notables y pintorescas de Galicia, en parte producto de su cultura y en parte resultado de su ironía o gusto por lo absurdo:

Laws of the Visigoths and Justinian

His voice (P. Jones's)

is still, and soft, and small

      still in use in Galicia

13 mules 2 muleteers arriving Corunna at 7

pork of this country excellent and delicious

also bacon, Chief Justice informs me

      that much of it

is fattened on chesnut and upon Indian corn

other pork is they say fattened on vipers

      possible imports to Spain.

Saw ladies take chocolate in Spanish fashion

dined on board la Belle Poule

Galicia no floor but ground trodden to mire by

men hogs horses and mules...8



¿El poeta ironiza, se burla, habla en serio o juega con las palabras como en tantas otras ocasiones? ¿Es un simple juego verbal en que el nombre de Galicia es solo cosa de azar? Más adelante, continúa su gira turística a través de esta región española y menciona a Santiago de Compostela, donde «nothing rich but the churches, nothing fat but the clergy»9. El poema es indudablemente un diario de viaje. Después de Galicia, el viajero cita a Astorga, Asturias y Burgos y consigna pormenores bastante exagerados, tendiendo a la caricatura o al chiste10.

Bajo una apariencia de realismo turístico que tiende a destacar lo más sobresaliente -siempre más, con respecto a lo malo que a lo bueno- en opinión del viajero, tal vez se esconde una hipérbole intencionada, la paradoja y el absurdo. Más que divertir al lector, Pound reafirma de nuevo su esnobismo.

En otros cantos, menciona la Inquisición, a don Quijote, a doña Juana la Loca, el Museo del Prado -con cuadros de Velázquez, tales como «Las Meninas», «Las Hilanderas», «Los Borrachos», «Felipe IV», «La rendición de Breda»-, al general Franco, el Alcázar de Toledo, etc., pero en citas rápidas, enumerativas o intrascendentales. También inserta vocabulario español, de lo cual ya hemos dado algunas pruebas en los fragmentos citados.