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441

Justamente porque octosílabo y hendecasílabo convivieron en todo el Renacimiento, ambos tendieron a fijar las fronteras reajustando sus respectivos sistemas. En El pastor de Fílida (1582), uno de cada tres o cuatro versos castellanos es oxítono; y Gálvez de Montalvo, al tiempo que proclamaba estar «igualmente... inclinado» a las coplas que a los sonetos, se dolía de ver «las leyes del [metro] ajeno... muy mal guardadas, cuando suena el agudo que atormenta como instrumento destemplado» (NBAE, VII, p. 468 b).

 

442

En Las obras del maestro Fernán Pérez de Oliva, Córdoba, 1586, fol. 4v.

 

443

«La poética del arte mayor castellano», en Estudios de poética, Madrid, 1976, pp. 75-111 (82).

 

444

Compárese F. Rico, «De Garcilaso y otros petrarquismos», Revue de littérature comparée, LII (1978), p. 330.

 

445

K. Whinnom, «Hacia una interpretación y apreciación de las canciones del Cancionero general de 1511», Filología, XIII (1968-1969), pp. 361-381 (366). Las conclusiones de Whinnom seguramente podrán matizarse con los datos aportados por V. Beltrán (vid. n. 414).

 

446

E. Sarmiento, Concordancia de las obras poéticas en castellano de G. de la Vega, Madrid-Columbus, 1970, p. 579 (elimino de la lista ser, que sólo por excepción aparece como infinitivo verdaderamente substantivado, y fin, cuya abundancia se debe a las locuciones adverbiales). Para el cotejo con la poesía de Boscán es imprescindible recurrir a M. Morreale, Castiglione y Boscán: el ideal cortesano en el Renacimiento español, Madrid, 1959, I, pp. 249-278.

 

447

K. Whinnom, loc. cit., p. 366.

 

448

La vinculación de ambos rasgos se reforzaba porque, siendo los versos cortos, llegaban «al oído / junto los consonantes y el sentido», según Lope observaba en El laurel de Apolo.

 

449

Ni galardón, desamor, merescimiento, merced, perfección, entre las restantes 50 voces predominantes en el Cancionero general (cf. n. 445 y E. Sarmiento, ob. cit., s. v.).

 

450

Un indicio: entre las escasas rimas agudas de Garcilaso, siempre anteriores a 1533 (soneto XXVII, 1, 4, 5, 8 [pero vid. n. 407]; soneto XXXII, 9, 13; canción I, 53 [cf. la n. de Rivers]; canción II, 12, 13, 21, 24, 34, 37, 64, 65, 67, 68; canción III, 27, 30, 35, 36), sólo hay un substantivo que no sea abstracto (lugar); el único consonante oxítono que quizá se repite (de ser auténtico el soneto XL) es dolor, conjugado con temor en la canción III, 34-37, y cuya frecuencia entre los substantivos del toledano es del 0,86, mientras en las canciones del General llega al 4,53.

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