100. Véase Revue de Philosophie, año IV, págs. 455-460.
101. Véase Annales de l'institut Supérieur de Philosophie, páginas 426-433; Lovaina, 1914.
102. Etudes de morale positive, pág. 65, edición citada.
103. Como es difícil no querer conservar a las normas de conducta alguna fuerza obligatoria, y como para esto es necesario de todo punto recurrir a la metafísica, sería fácil buscar en los escritores de moral positivista más en boga el fondo ideal o metafísico que sostiene sus teorías; por vía de espécimen, véase el artículo de Mr. Dunan en la Revue de Métaphysique et de Morale, Enero de 1910, titulado «La Morale positive», págs. 37-78. -Un filósofo que goza de mucha reputación hoy, Hoeffding, en su Morale (trad. Poitevin, 2.ª ed.), además de declarar que los problemas religiosos y metafísicos, por su significación moral, despiertan gran interés, lo cual, aunque estén invertidos los términos, revela que no son tan indiferentes para la vida como dice Belot, confiesa que «no se puede llegar a eliminarlos completamente», y que «el pensador moralista [94] puede apelar a ideas que merezcan tal vez ser llamadas religiosas o metafísicas, siempre que no se sirva de ellas para fundar la moral, (pág. 16, nota).
104. Véase Cresson, La Morale de la raison théorique, páginas 16-20; París, Alcan, 1903. -Bayet, Les idées mortes, pág. 28; París, Cornely, 1909.
105. Lugar antes citado.
106. Véase Annales de 1'Institut Supérieur de Louvain, 1914, páginas 470-474.
107. Véase Gillet, La valeur educative de la Morale catholique, pág;. 37-63, edición citada- De lo dicho no se deducirá, como pretenden los filósofos de la acción, la inanidad de los conceptos para resolver esta cuestión; lo que el análisis separa debe ser unido por la síntesis, y la vida, que es una síntesis, al par que el punto de partida de nuestra investigación debe ser el de llegada; pero la abstracción conceptual no está vacía de contenido, aunque sea incapaz de encerrar todas las riquezas de la vida. M. Boutroux, en la conferencia ya citada, incurre en los errores característicos de aquella escuela, y concluye por eso en un fideismo extremo para dar cuenta del deber; aunque, por otra parte, haga reflexiones muy acertadas sobre las materias que allí trata (véanse páginas 5-10, 20-22, 35 y 36).
108. Études de morale positive, pág. 2.
109. Ob. cit., págs. 2 y 3.
