140. «Cum ratio quaedam operetur per modum factionis operatione in exteriorem materiam transeunte, quod proprie ad artes pertinet, quae mecanicae vocantur, utpote fabrilis et navifactiva et similes; quaedam vero operetur per modum actionis operatione [130] manente in eo qui operatur, sicut est consiliari, eligere, velle et hujusmodi, quae ad moralem scientiam pertinent; manifestum est politicam scientiam, quae de hominum considerat ordinatione non contineri sub factivis scientiis, quae sunt artes mecanicae, sed sub activis, quae sunt scientiae morales.»
141. «La sociedad política, dice el P. Schwalm, se realiza por el orden establecido entre las operaciones voluntarias inmanentes de sus miembros... Ejemplo: en un municipio cada uno concurre por su parte al fin común: deliberar sobre los negocios comunales y resolver; y esa dependencia de cada uno respecto de los demás con quienes trata constituye el orden, el cual se establece entre las operaciones inmanentes de las ideas prácticas y las voliciones individuales...»
Y proponiéndose la dificultad de la existencia de otros hechos politicos no inmanentes, responde con Aristóteles (Política, t. VII, cap. VII, lec. 6.ª, del Comentario de Santo Tomás) que todo lo que es necesario para la existencia de un grupo político no forma, sin embargo, siempre parte del mismo»; como se prueba por analogía de los compuestos naturales.
«Así, en la existencia de la sociedad política intervienen: Sus partes esenciales: los ciudadanos, que son su materia, y sus acciones respectivas subordinadas al bien común, que son la forma de la ciudad; sus partes integrantes: los grupos políticos subordinados, comunes, provincias, Estado o Gobierno supremo; y después las condiciones materiales y extrínsecas de acción: caminos que sirven al poder supremo para llevar sus órdenes, locales para hacer sus leyes, etc.» (Leçons de Philosophie Sociale., 2.ª edición, t. II, págs. 335-338)
142. Lévy-Bruhl, ob. cit., pág. 188.
143. El mismo, ob. cit., pág. VII.
144. Véase Summa Theologica, l.ª, q. 14, a. 16.
145. Véase pág. 123.
146. De la division du travail social, 1.ª edición, pág. 4.
147. Ésta es la opinión también de Lévy-Bruhl (ob. cit., páginas 94-98 et pássim), pero no reconoce a esa ley el carácter de prescribir nada, en lo que es muy lógico.
148. De la division du travail social, 1.ª edición, Introducción pág. 15.
149. Toniolo, Trattato di Economia Sociale, Introduzione, página 39. En la edición castellana de «Ciencia y Acción», t. I, pág. 116.
