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150.        Le Conflit de la Morale et de la Sociologie, ed. cit., págs. 309 y 310. En las páginas anteriores, desde la 286 muestra el autor detalladamente el método que Santo Tomás preconiza para la [136] formación de la Ética, resumido en las frases citadas. Véase también el artículo de Le Guyader, en la Revue de Philosophie, 1.º de Mayo de 1912. «Las Morales positivistas y la Moral tomista».

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151.        «Puesto que en el fondo trátase, dice el P. Sertillanges, de salvar el bien humano, el cual está condicionado por un océano de cosas contingentes, no se podría a priori y lógicamente construir en su totalidad la ciencia de las costumbres. Necesítase para ello [137] la experiencia siempre perfectible de los siglos, la colaboración del tiempo, de las estadísticas, de la observación directa y variada, al mismo tiempo que la concentración de espíritu sobre las condiciones permanentes de la vida humana.» («Les Bases de la Morale et les récentes discussions», pág. 327 de la Revue de Philosophie, año III. Véase también Prisco, Metafisica della Morale: Metodologia delle scienze morali, págs. 40-71.)

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152.        Obra citada, edición de «Ciencia y Acción», págs. 146 y 147.

     Puesto que el insigne sociólogo pone de ejemplo el matrimonio, bien será indicar cómo Santo Tomás, antes que Comte llamara la atención sobre la importancia científica de comparar el hombre con los animales para descubrir las leyes fundamentales de la familia humana, lo había practicado; véanse Summa Theot., 2.ª 2.ae, q. 154, a. 2; 3.ª Suppl, qq. 41, a. 1; 65, aa. 1 y 3; Contra Gent., L. III, cc. 122-124.

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153.        Véase Ollé-Laprune, De la certitude morale, págs. 3, 4 y 12-16; 4.ª edición, París, Belin.

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154.        No hablamos aquí de la certeza del orden sobrenatural, en la que no sólo interviene la voluntad, sino la gracia de Dios, sin la [140] que no podríamos creer, pero su acto específico es también de orden intelectual.

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155.        En filosofía kantiana ocurre lo contrario, como dice Sentroul: «La doctrina del primado de la razón práctica reposa en el fondo sobre esta idea: si la verdad es una ley, lo que es por excelencia la ley representa por excelencia el tipo de una proposición verdadera. Ahora bien, la ley moral, absoluta, categórica es por excelencia la ley; luego ella está dotada en sí y por sí misma de verdad» (es decir, por ser ley). (Kant et Aristote, pág. 267; 2.ª edición francesa de L'Objet de la Métaphysique selon Kant et selon Aristote; Lovaina, 1913)

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156.        Sin ánimo de disminuir el valor de los estudios sociológicos, sino para explicar mejor las incertidumbres que en ellos existen, y también para reducir a sus justos límites las pretensiones de algunos cultivadores de los mismos, hemos hecho notar que no se han puesto de acuerdo los más reputados sociólogos en lo que es el hecho social, y, por consiguiente, en lo que se ha de entender por Sociología, ciencia en que se quiere absorber la Moral. He aquí un resumen que hacía M. Defourny en la Revue Néo-Scolastique de 1911, págs. 126 y 127: «La concepción de Durkheim y Lévy-Bruhl explica la generalidad de una manera de pensar, de sentir o de obrar por la presión de la colectividad sobre sus miembros; agregando que esta presión no puede ni debe ser explicada por cambios de acciones entre los individuos. Así como los hechos psicológicos, aunque condicionados por cambios de acciones entre las células, no son explicables por estos cambios, tampoco la actividad propia de la sociedad, aunque condicionada por las relaciones entre los individuos, no deriva substancialmente de estas relaciones. 'Para Meyer, al contrario, la presión social proviene toda entera de las reacciones que las conciencias particulares ejercen las unas sobre las otras. Wundt juzga inútil el recurso a esos dos ingredientes, presión social y cambio de acciones personales; los hechos generales que se pueden llamar sociales son hechos individuales, simultáneamente producidos por todas las conciencias de un grupo, obrando cada una por su cuenta.'

     Para Simmel el realismo de Durkheim es un estado infantil y provisional, en cierto modo primitivo, de la sociología. El progreso de ésta exige su reducción a la psicología; el carácter supraindividual de las formas sociales se ha de reducir a cambios de acción entre individuos» A una ciencia tan incipiente le sentaría muy bien la modestia, dicen con razón muchos sociólogos.

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157.        Por ley natural se entiende, según Richard: «1.º Una ley contingente que no se puede lógicamente deducir de ningún principio a priori, sino que la experiencia sola la establece. 2.º Una ley aproximada, cuya fórmula no agota ni toda la posibilidad, ni sobre todo la complejidad de los hechos, 3.º Una ley cuyos efectos presentan las intensidades más variables.» (La Sociologie générale et les lois sociologiques, ed. cit., págs. 358 y 359.)

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158.        Citado en Annales de Sociologie (de la Société Beige de Sociologie), pág. 39; Bruselas, Schepens, 1903. Véase el trabajo del P. Vermeersch sobre «Los Católicos y la Sociología, en el mismo tomo, en que se dilucida esta cuestión.

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159.         Véase Schwalm, Leçons de Philosophie morale et sociale, edición citada, 310-363.

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