10. Orestano, I Valori umani, pág. 151 (ed. cit.). - Merece consultarse, para apreciar bien estos conceptos y su aplicación al estudio de la Moral, la obra de Sarlo y Caló Principii di Scienza Etica,- Palermo, Sandron, edit.
11. Pesch, Tratado de Economía nacional, ed. cast. de «Ciencia y Acción», t. I, pág. 53.
12. Revue de Métaphysique et de Morale, juillet 1911, pág. 448 art. de Durkheim Jugements de valeur el de réalité.
13. Pesch, obra cit., pág. 52.
14. Ethie. ad Nicom., lib. II, lec. 2.ª
15. Annales de L'Institut Supérieur de Philosophie, año 1914, Lovaina, pág. 454. Es digno de leerse todo el artículo 3.º del capítulo III del trabajo de Lottin, Le problème des fins en Morale, pues entre otras cosas se pone allí bien de manifiesto el carácter especulativo de los problemas capitales de la Moral. Véase también Santo Tomás, 1 ª, q, XIV, art. 16, con el comentario de Cayetano; y Schwalm, Leçons de Phitosophie Sociale, t. II, 2.ª edic, págs. 331-358 (Bloud y C.ª, París).
16. Véase Vidari, Problemi generali di Etica, Hoepli., Milano, 1901, págs. 6-8; y Sarlo y Caló, Principii di Scienza Etica, Sandron, Palermo, págs. 32-34.
17. Lévy-Brühl, La Morale et la Science des Mæurs; París, Alcan; 4.ª, éd., págs. XV-2, 5, 10, 12, 38 y pássim En cuanto a Durkheim, a quien reconoce L. B, por maestro, véase en. los Annales citados el resumen de sus ideas, esparcidas en sus varios trabajos científicos (págs. 394 y sigs.).
18. No es preciso recordar ciertos libros verdaderamente fantásticos en que se predice con la mayor seguridad el porvenir de la Sociedad, después de dar por muertas instituciones y doctrinas, que cada día se muestran, sin embargo, con más pujante vida. Sociólogos como Durkheim y Lévy-Brühl, que acusan a los moralistas clásicos de aspirar a prescribir normas e ideales futuros a la vida social, no prescinden de ello en sus trabajos científicos. Durkheim dice: «Nosotros no nos prohibiremos toda especulación sobre el porvenir; pero ¿no es claro que antes de buscar lo que deben ser la familia, la propiedad, la sociedad, es necesario saber lo que son?»; y llega a tener por indignas de una hora de trabajo sus investigaciones, si éstas no tuviesen más que un interés especulativo y no contribuyeran a mejorar la sociedad. No emplea otro lenguaje su discípulo L. B., La Morale et la Science des mæurs,[17] pág. 274. - Réponse à quelques critiques en la Revue Philosophique, julio de 1906; cit. por Deploige, Le conflit de la Morale et de la Sociologie; Lovaina, 1911; pág. 291.- Este sabio autor hace ver que las precauciones metodológicas no han impedido a los sociólogos citados coincidir prácticamente con Santo Tomás de Aquino, y que la crítica de Durkheim se aplica al Derecho Natural de Rousseau y a los eclécticos, pero no a la Moral tomista.
19. Sarlo, L'attività pratica e la Coscienza morale, págs. 3-5; Firenze, Seeber, 1907.
