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La cuestión del nombre de Beatriz ha sido discutida ampliamente. Es obvio que es un nombre marcado que alude a la amada de Dante, ejemplo por antonomasia de la donna angelicata cuyo papel fundamental consiste en guiar y redimir al amado. A mi juicio, y teniendo en cuenta la importancia del tema de la identidad en Las cerezas del cementerio, creo que Beatriz ejerce también de guía para Félix, como explicaré más adelante y por tanto, creo que nos encontramos de nuevo ante un guiño a la tradición, que se recoge y se subvierte.
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Los matrimonios infelices, y en especial las consecuencias nefastas para la mujer es un tema recurrente en la obra mironiana: el ejemplo más evidente es, con toda seguridad, el matrimonio entre Paulina y Don Álvaro (Nuestro Padre San Daniel Nuestro y El obispo leproso), pero aparece en otros muchos textos, entre los que me gustaría destacar el cuento «El beso del esposo» que no solo aborda ese tema sino que incide en las causas de esos fracasos y que no son otras que las inquietudes y la desconfianza respecto a la mujer.
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Existen muchas aproximaciones al tema de la locura, desde las genealogías (Foucault 1972) hasta los estudios concretos sobre la histeria. Me parece importante recordar que algunas de las aportaciones esenciales de la crítica feministas hacen referencia a este aspecto, como es el caso de Gilbert & Gubar 1998, que enfatizaron la tematización de la locura femenina durante el XIX y su relación con la figura de la escritora; o el caso de Showalter 1988, que aborda el discurso de la locura y la enfermedad desde una perspectiva claramente política.
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La importancia de María Fulgencia como personaje puede detectarse no sólo en El obispo leproso sino también en el período de gestación de la novela; así los capítulos referentes a María Fulgencia aparecen publicados en 1924 bajo el título Señorita y Sor en La novela semanal. Sobre esta versión germinal de El obispo leproso, véase la introducción a la novela a cargo de McDonald, XXXX. Por otra parte, en la introducción de E.L. King a Nuestro Padre San Daniel se conjetura sobre una versión todavía más primitiva, anunciada en la correspondencia de Miró en 1912 y con el título El obispo leproso y la loca. Como el mismo autor reconoce, todo lo que pueda decirse sobre esta versión es pura especulación, en especial en lo referente a «la loca», que el crítico identifica con toda la prudencia, con la madre de Cara-rajada. Desde mi punto de vista, el único personaje femenino en el que se dan muestras de enfermedad mental o de comportamientos peculiares susceptibles de ser juzgados como enfermedad mental es María Fulgencia, como explicaré en las páginas siguientes. En cualquier caso, la identidad de «la loca» es pura conjetura.
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Aunque Dentro del cercado se publica en 1916 junto a La palma rota, es patente que la gestación de ambas novelas fue paralela y que hacia 1909-1910 Miró ya estaba trabajando en ella. Más que insistir en las cuestiones de pura cronología, que siempre están sometidas a variación, creo necesario señalar la persistencia de ciertos temas o ideas en la obra mironiana y sus continuas remodelaciones.
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De hecho, el paralelismo con la pareja Félix-Beatriz no sólo radica en la pureza de ese adulterio sino también en el papel decisivo de la relación erótica en la construcción de la identidad de los amantes, y en particular, de los personajes masculinos. De hecho, la respuesta de Pablo a María Fulgencia a esa definición es inequívoca: «¡La mujer de Don Amancio!...¡Si es usted como yo!»
(Miró,1943:1033), lo que alude claramente al tema de la identidad y el auto-conocimiento que también se irá desarrollando en su historia de amor.