21
CARNAP: Op. cit., p. 85.
22
No otra cosa hace Don Quijote con los libros de caballerías.
23
Op. cit., p. 95.
24
CARNAP, p. 78. De todas formas, los cuentos fantásticos aparecen como una subclase, todos ellos llevan una indicación desrealizadora: es la fórmula con que empiezan; el «aixo era i no era»
de los cuentistas mallorquines, p. ej., citado por JAKOBSON en Essais de Lingüistique générale, París, 1963, pp. 238-239; ahí se encuentran también las funciones del lenguaje según este autor, funciones que he reducido aquí a tres. No me interesa ahora la clasificación definitoria de V. Propp, ya que no es funcional.
25
Esto se refiere a la novela como género; por supuesto, en obras concretas es posible encontrar contradicciones internas, incongruencias, descuidos, etc.
26
JACOBSON: Loc. cit.
27
Juan Carlos RODRÍGUEZ: Para una teoría de la literatura, tesis inédita.
28
Abraham MOLES: Sociodynamique de la culture, París, 1968, página 325.
29
No hay que olvidar que el carácter de un género se constituye mediante ensayos, y que cambia con la historia.
30
Algunos antecedentes y coincidencias con las opiniones aquí expuestas, pueden verse en Michel RAIMOND: La Crise du Roman, París, 1966, especialmente en el cap. IV, «La definition du roman», pp. 138-158, donde se encontrará además, algunas diferencias entre roman, nouvelle y conte. En el aspecto puramente crítico es muy acertado el ensayo de MESCHONNIC: Pour la poétique, París, 1970, aunque lo que construye me parece insostenible.