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181

El pájaro solitario, según la opinión vulgar de Inglaterra, recordaba la memoria de los difuntos a quienes se había tenido en vida mayor cariño; y cuando una de estas aves entraba en alguna casa, creían que anunciase la muerte próxima de alguno de aquella familia. (Letourneur, Notas Shakespeare.)

 

182

Vase el criado.

 

183

 Lee HORACIO la carta. 

 

184

Los astros que no se mueven sino dentro de su propia esfera, el pueblo que baña en su afecto las faltas del Príncipe, la fuente que muda los troncos en piedras, las flechas que no pueden resistir al huracán, y se vuelven al arco; son floreos Calderonianos, que producen el mismo delicioso aturdimiento en el vulgo de Londres, que en el de Madrid.

 

185

[En la edición faltan las páginas 249, 250, 251, 252.]

 

186

El medio que discurre Claudio para quitar la vida al Príncipe es el más arriesgado que pudo escoger, quiere hacerle morir en su palacio, a vista de su madre, de sus amigos, de toda la Corte, o herido por un florete sin botón, u emponzoñado con el ungüento del charlatán o con la bebida que ha de prepararle. ¿Pues cómo no teme que la muerte de Hamlet producida por tales medios, descubrirá la traición a los ojos de todos y que no habrá nadie que no le juzgue autor u cómplice? ¿Cómo no teme que resulten alborotos en el pueblo u ofendido de la alevosa muerte de su Príncipe o haciéndose de la parte del matador, a quien poco antes ha proclamado rey?¿No es de creer que en esta general conmoción Claudio será la víctima sacrificada a la venganza pública? ¿Hay circunstancia en este proyecto que no lo manifieste peligroso y absurdo? ¿Es posible que un rey malvado no halla medios más seguros de consumar un delito de esta especie sin dilación, sin publicidad, sin exponerse a perder en la empresa el cetro y la vida? La ausencia del príncipe le facilita la ejecución, ¿por qué no estorba su venida a Elsingor? ¿Por qué no le hace morir en el camino, donde nadie lo vea ni lo sepa, y salva entonces todas las dificultades, su maldad queda oculta, y se libra de un enemigo que aborrece? Hasta ahora se ignoraba cuál fuese el carácter de Laertes; pero al ver que adopta el plan propuesto por el rey, nadie dudará que es un mal caballero sin ideas de honor ni de virtud.

 

187

En este pasaje se repiten las mismas ideas que puso el Autor en boca del Cómico en el Acto III.

 

188

 Suena ruido dentro. 

 

189

La narración de la muerte de Ofelia es bastante breve, y aunque se omitiera el segundo modo, en que se hace enumeración de las flores que la adornaban, nada se perdería. En situaciones semejantes a esta no se toleran largos discursos; porque si el suceso debe excitar violentos afectos en el personaje que escucha, no es natural que los reprima por dar lugar a que el nuncio lo luzca con una vana verbosidad.

 

190

El agua que llora Laertes nada tiene que ver con el agua en que su hermana acaba de abogarse: por mucho que llore, no crecerá el arroyo, ni la difunta recibirá daño alguno. Tampoco tiene razón en creer que sus palabras puedan encenderse, porque las palabras no se encienden jamás, y la precaución de apagarlas con lágrimas parece inútil. Todo cuanto dice Laertes en este pasaje es afectado, falso, pueril, de pésimo gusto.