Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

201

Num., cap. VI, 24.

 

202

Talmud Hierosol. Zoma, fól. 22, I, fól. 25, I, y la glosa; Perek., 3; Thamid., capítulo III, per. 5; cap. VI y la glosa; cap. V, hal. 4, 5, 6; cap. VI, hal. 1, 2, 3; Taanith, fól. 69, I.

 

203

Esto es, porque por el voto de virginidad que hice, no conozco ni conoceré nunca varón: San Agust., lib. de Virg. e. 4; Petite: Los Santos Evangelios.

(N. del T.)

 

204

Lucas, I, 26-38.

 

205

Suplem a las obras de sir Williams Jones, en 4.º, tom. II, pág. 548.

 

206

Un día, la diosa Sching-Mu, esta Santa madre, comió la flor de la planta Lien-Hua, en la orilla de una fuente, y parió, siendo virgen, un niño divino. (Barrow, Travel in China, pág. 473).

 

207

Plutarch. De Isid. et Osidire, pág. 62, edit. París, in folio, 1624.

 

208

Hin Druidae statuam in intimis penetralibus erexerunt, Isidi seu Virgini hanc dedicantes, ex qua filius ille proditurus erat. (Elías Schedius, De Diis germanis, cap. XIII, pág. 346). Esta frase escrita hace doscientos años por un sabio de la Germania, ha tenido una maravillosa confirmación en la famosa inscripción hallada en 1833, en el solar de un templo pagano en Chalons-sur-Marne: Virgine pariturae Druides. (Véase. Anal. de. Phil. Chret., tom. VII, pág. 328).

 

209

Joaquín es exactamente el mismo nombre que el de Heli o Heliacim, mencionado en la genealogía de San Lucas (cap. III, 23). Como esta trasformación, propia exclusivamente del genio hebraico, es muy extraña a nuestros usos y a nuestro lenguaje, se nos dispensará que expongamos sobre ella algunos pormenores. El Antiguo Testamento nos presenta dos ejemplos característicos de la identidad de los dos nombres; Joakim, hijo de Josías, es llamado Eliakim en el Libro IV de los Reyes (cap. XXIII, 34), y en el Libro II de los Paralipómenos (cap. XXXVI, 4). El gran sacerdote que gobernó la Judea durante el cautiverio de Manases, se llama Eliakim en el cap. IV de, Judit (versículos 5, 7 y 11) y Joakim, en el XV, (vers. 9). He aquí el motivo de esta sustitución de forma en este nombre. En hebreo la palabra Joakim se pronunciaba Jehovakim; pues bien, Jehovah es el nombre santísimo, el temible tetragramaton del nombre divino. Los judíos no lo articulan nunca en la lectura, sino que lo sustituyen con el nombre Adonai o su equivalente: Él; fórmula que prevaleció como sinónimo, en la palabra Eliakim. Fácilmente se comprenderá, pues, por qué se ha conservado el nombre de Joakim en la tradición de los cristianos, que no temían en modo alguno pronunciar el tetragramaton sagrado, mientras que halló sólo lugar la variante de Eliakim en las escrituras judaicas.

 

210

Epiph. Advers. haeres., lib. III, haeres. LXXVIII; Patrol. graec., tom. XLII, col. 727.