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1011

Número 395 y último de la Instrucción reservada a la Junta de Estado.

 

1012

Feijoo, Cartas eruditas, tomo V, dedicatoria firmada el 25 de enero de 1760. Y es de notar que nadie podía decir más fundadamente que el ilustre benedictino: «No por lo que aquí llevo escrito, ni aun por mucho más que a lo escrito pudiera añadir, temo, Señor, que alguno me acuse de incidir en el pecado común de las dedicatorias; esto es, el de solicitar el favor del Patrono con indebidos aplausos, que viene a ser lo mismo que negociar la compra de su benevolencia con la moneda falsa de la lisonja. Digo que no temo esta acusación, ya porque todos saben que sólo pecan de cortos los aplausos que tributo, como también que no es estilo de la adulación poner a exhalarse en su incensario verdades, sino ficciones, ya porque vivo satisfecho de que tanto se apartara de la verdad quien me impute el vicio de adulador, como el que atribuya la sinceridad con que escribo a la virtud que no tengo; siendo únicamente efecto de mi genio filosófico, acaso algo más austero de lo que permite la política cortesana. Algo más austero digo, pues no sólo he escrito como filósofo, desengañando, sino como desengañador severo, habiéndome revestido de este carácter cuando me propuse corregir errores comunes... Lo que quizá podrá servir de disculpa a los que, en vez de agradecerme los desengaños como beneficios, procuraron rebatirlos como ofensas.»

 

1013

Floridablanca, Memorial a Carlos III.

 

1014

Armona, Noticias privadas de casa, parte IV. No designa quién fuera el político propalador de tales especies, quizá por ser suyas.

 

1015

La carta en que Aranda manifestó a Floridablanca sus deseos de ser relevado es de fecha de 8 de diciembre de 1786, y empieza de este modo: «Vaya de confesión, sin ser de San Agustín, ni de Juan Jacobo Rousseau, sí sólo de un hombre de bien a otro, lisa, llana y abonada, sin elocuencia de orador, sino al puro sentido del concepto y de las palabras que lo expresarán.» Luego le revelaba lo que sustancialmente se dice en el texto, si bien no con palabras tan significativas como las usadas por el enamorado conde. Por abril de 1787 se le autorizó a venir sin esperar al sucesor; mas rehusólo en 26 del mismo, expresando que no quería dejar el servicio del Rey con zurrapas.

 

1016

Aranda a Floridablanca, 4 de abril de 1778.

 

1017

Floridablanca a Aranda, 20 de abril de 1778.

 

1018

Despacho de Aranda de 11 de agosto de 1779.

 

1019

Carta de Floridablanca de 22 de agosto de 1779.

 

1020

Por ejemplo, a consecuencia de haberse dado Aranda por enterado con cierto aire de triunfo de una de las operaciones militares concertadas con el conde de Estaing, sin que se la hubiera participado Floridablanca, escribióle este el 12 de julio de 1780: «No dije a V. E. lo de Estaing, porque, después de escrito y cerrado y aun remitido el pliego, me propuso la especie el embajador, y quedé en decirla al Rey y avisarle por un papel lo que me respondía, como lo ejecuté. No había prohibición de comunicarlo a V. E. ni mandato, y así ni me ocurrió abrir el pliego para escribirlo, ni encargar a los franceses que lo callasen a V. E., corno lo habría hecho, si mi Amo me lo hubiese mandado. Déjese V. E. de niñerías y de pullas, porque yo también sé decirlas, como que en la huerta de Murcia se enseñan de balde y hay grandes catedráticos. Vamos a lo que importa, y V. E. suponga que no me gana en buenos deseos, ni en fuego para promoverlos, ni en tomar interés por los que tienen celo y actividad; en lo demás cada uno debe servir a su Amo con amor, y representarle con modestia lo que entienda, y resignarse cuando se sigue otra opinión.»