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Detrás de Fray Bartolomé de Olmedo, mercenario, y de Fray Vicente Valverde, trinitario, que acompañaron a Cortés y a Pizarro a las conquistas, dando los dos constantes muestras de gran celo, aunque el primero con blandura y el segundo con aspereza, fueron a las regiones americanas muchos religiosos que honraron a la par a la iglesia y a su patria. Fray Bernardino de Sahagún y el P. José de Acosta, autores de la Historia universal de Nueva España y de la Historia natural y moral de las Indias, pueden ser considerados como tipos de los piadosos misioneros que con la predicación ganaban almas a la fe de Jesucristo, y que, versados en la lengua de los indígenas, averiguaban sus tradiciones y recorrían sus países, recopilando luego las copiosas noticias adquiridas en libros muy notables. A la época del fervor sucedió la tibieza, y la inmensa mayoría de los religiosos que pasaron al Nuevo Mundo era de los que se hallaban mal con la vida del retiro. No se olvide que hablo del estado de América durante los dos últimos príncipes de la casa de Austria. Sin acudir a otros autores pueden verse los desórdenes del clero regular en las Noticias secretas de América, de D. JORGE JUAN y D. ANTONIO DE ULLOA, parte II, cap. 8.º

 

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En la Recopilación, ley 72, tít. III, lib. III, se señalan al virrey del Perú treinta mil ducados anuales y al de Méjico veinte mil. Variaba el de los ministros de las Audiencias y de los corregidores, siendo el término medio ocho mil ducados entre los primeros, y mil y quinientos entre los segundos.

 

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Las atribuciones de los virreyes están contenidas en todo el tít. III, lib. III de la Recopilación de Indias. Su gobierno civil y político se halla explicado en las Noticias secretas de D. JORGE JUAN y D. ANTONIO DE ULLOA, parte II, cap. 7.º Allí se leen estas palabras: «El Perú ofrece a los ojos de los que lo gobiernan el ejercicio lisonjero de una autoridad despótica, el engrandecimiento de riqueza con que los metales preciosos paladean al deseo y a la codicia, y el atractivo de aquellas gentes que encanta, embelesa y hace que se venza a los aplausos el que menos pudiera apetecerlos. En estas tres circunstancias está envuelto todo el veneno, que atosiga y mata al buen gobierno de aquellos reinos», pág. 451.-«Desde el instante que entran los virreyes en el Perú empiezan a señalarse sus moradores en esta especie de cortejos, y procurando cada uno distinguirse para introducirse en su gracia, rueda el oro y la plata pródigamente convertida en vajillas y alhajas de sumo valor, de cuyas piezas se componen los presentes que se le hacen. Pasada esta primera ocasión en que la generosidad empieza los esfuerzos del combate contra la integridad y desinterés de los virreyes, además de otros que se llaman de entreaño, se sigue el del día de su nombre, en el cual es tan crecido el ingreso, que suele llegar y aun exceder a la suma de ochenta a noventa mil pesos más de lo asignado por el sueldo», pág. 462.

 

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«Instrucción del duque de Linares a su sucesor el marqués de Valero en 1716». Cita este pasaje ALAMÁN, Historia de Méjico, lib. I, cap. 2.º

 

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Sobre lo mucho que oprimían los corregidores a los indios hablan D. JORGE JUAN y D. ANTONIO DE ULLOA en las Noticias secretas, parte II, cap. 1.º Los corregidores compraban a los comerciantes partidas de géneros al fiado, y se las vendían por fuerza a los indios, tocándoles a veces una vara de terciopelo o de tafetán y de raso, que pagaban muy cara y para nada les servía; un par de medias de seda cuando las hubieran querido tener de lana; un candado, siendo así que con entornar las puertas de cañas o de cuero de sus casillas, por lo miserable del ajuar, las tenían seguras, y hasta navajas de afeitar, a pesar de que ni siquiera tenían vello.-Sobre las extorsiones que padecían los indios por medio de los curas hacen minuciosa relación dichos autores en la parte II, cap. 4.º, parando especialmente la consideración en lo que sucedía respecto del vino, que era una de las ofrendas del mes de difuntos. No lo producía el clima y escaseaba en las provincias interiores: a fin de suplir la falta, ponía el cura parte del que tenía para celebrar en una o dos botellas, y según la cantidad lo iba alquilando a las indias por dos o tres reales en rededor de la iglesia y de sepultura en sepultura.

 

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Con alusión a los institutos religiosos decía un proverbio americano: «Los jesuitas van a una y los demás a uña.».-Todos los autores católicos y protestantes exceptúan a los jesuitas cuando hablan de la conducta escandalosa de las comunidades monásticas en el Nuevo Mundo.-Los autores de las Noticias secretas los celebran mucho, y dicen sin embargo: «La Compañía atiende a sus fines particulares con los misioneros que lleva de España; pero con todo eso no se olvida de la conversión de los infieles, ni tiene abandonado este asunto, pues, aunque sea poco, adelanta en él, que es lo que no se experimenta, en las demás religiones...»-«Es innegable que la Compañía se ha hecho poderosa en las Indias y que goza riquezas muy crecidas... pues ha venido a suceder que con lo que unas fincas les han producido han adquirido otras, y así en los tiempos presentes son suyas las principales y más cuantiosas.» Parte II, caps. 5.º y 8.º

 

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PELLICER y OSSAU, Comercio impedido.-FRAY JUAN DE CASTRO, Memorial sobre la pérdida de España y su comercio.-ÁLVAREZ OSORIO, Extensión política y económica, traen noticias muy circunstanciadas de la ruina del comercio entro España y las Indias.

 

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CAMPOMANES, Discurso sobre la educación popular de los artesanos y su fomento, § 19.

 

319

CAMPOMANES, Apéndice a la educación popular, t. I, nota 53.

 

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Noticias de la Real Compañía de Caracas, 1765.