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Por menor se habla en el manuscrito del Sr. Fernández Guerra de los convites con que fue obsequiado Ensenada.-FERNÁN NÚÑEZ, Compendio, nota 1.ª, se expresa de este modo: «Falto de subalternos y del poder, que eran los medios que le hacían brillar, y reducido a si solo, se limitó a hacer una corte servil a su bienhechor y amigo el duque de Losada, sumiller del Rey, y a acreditar a S. M. por medio de una corte asidua y molesta la lealtad y el reconocimiento de su buen corazón. Se le entretuvo en algunos asuntos; pero, como, nada era por sí, no satisfizo como se esperaba. Así pasó sin faltar ningún día a la mesa del Rey, en que se ocupaba en hacer fiestas a los perros. Pero el astuto Soberano, a quien nada chocaba más que el que le adulasen y quisiesen obligar por este medio a prodigar sus palabras y sus distinciones, luego que penetró el sistema del marqués (que no tardó mucho) no volvió a hablarle ni una palabra.»

 

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De haber sido aclamado Ensenada por los sediciosos traen noticias la Memoria ministerial de que he hablado, y la «Relación del motín, con las causas y motivos que para ello hubo».-Fernández Angulo, en carta de 21 de abril, notició a Grimaldi lo de haber Ensenada repartido dinero a los del tumulto, aunque suspendiendo el juicio sobre esta especie.-Con fecha 26 de abril escribió el administrador de Correos al ministro de Estado: «El marqués de la Ensenada llegó el día 22 a Medina del Campo, comunicándose orden para que se le asista en lo que pidiese. Se ha discurrido con variedad sobre el motivo de retirarle de la corte: unos dicen que porque el día del motín fue a su casa el tropel y le aclamó: otros, porque en algunas cartas ciegas, que se dirigieron a algunos jefes de ese sitio, le pedían para secretario de Estado; y otros, porque sugirió al marqués de Esquilache la providencia sobre el sombrero de tres picos.»

 

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Don Miguel de Muzquiz, nacido en el valle del Bastan el 15 de enero de 1719, llegó por rigurosa escala al puesto de oficial del ministerio de Hacienda, y luego pasó a secretario del Consejo de la Guerra. En 1765 hizo de secretario de entregas, acompañando a la infanta doña María Luisa a Italia, y volviendo con la esposa del príncipe de Asturias.-Muniain contaba 66 años: fue el primer ministro del infante D. Felipe cuando en 1748 tomó posesión del ducado de Parma: entonces se dirigió amistosamente a Macanaz, pidiéndole documentos o instrucciones para quedar airoso en tan alto destino: Macanaz, como hombre de cabeza muy llena, le envió de seguida una colección de máximas excelentes, y que nunca serán añejas ni vulgares, con el título de Carta y diseño para que un primer ministro o secretario lo sea con perfección. Se halla impreso este documento importante en el Semanario erudito.

 

364

Este papelón es de fecha de 27 de marzo.

 

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Entre las varias sátiras que yo conozco de las circuladas entonces, figura primeramente una, atribuida al Padre Isla, y titulada: «Tiempo presente indicativo de las ansias de la corte por el arribo de su católico monarca D. Carlos III (que Dios guarde), cuyo futuro imperfecto conjuga como por sueño D. Diego Marcos Abre Veleneira en las siguientes «seri-joco-ríthmicas octavas.» A orillas del Manzanares finge el autor que se le aparece la corte en figura de ninfa, suspirando por la venida del Soberano con grotescas frases de ternura, y excitándole a que la acelero a fin de que goce con las fiestas que le prepara, y cuya descripción rasguea de modo que trasciende a burla. No quiero manchar el papel citando sátiras y pasquines que tengo a la vista y de que no dejan de abundar copias.

 

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Ya en nota al cap. IV de la Introducción, y para demostrar que Macanaz opinaba como Fray Hortensio Félix Paravicino sobre no deberse fiar la presidencia del Consejo a prelados, trascribí lo que expuso este religioso a Felipe IV. Véase ahora lo que el antiguo fiscal del reino dijo a Felipe V en la representación que le dirigió desde Lieja: «Nombre V. M. por gobernador del Consejo a un sugeto práctico e. inteligente en el derecho civil y criminal, en el político, cánones y concilios. Los obispos serian buenos para un empleo tan alto como este, si no tuvieran precisión de asistir a sus ovejas, como lo ordenaron los Santos Padres y concilios, particularmente el de Trento, y como el que lo ocupase fuere consumado en la jurisprudencia; circunstancia indispensable y que no concurre regularmente en muchos de los señores mitrados, porque ni esta fue su carrera, ni están enseñados a la práctica de oír pleitos y determinarlos con arreglo a las leyes».-Carlos III dijo el 27 de mayo de 1766 a Tanucci: «Me alegro mucho de ver que te había parecido bien mi disposición de haber convertido en un capitán general, como el que he elegido, el eclesiástico que gobernaba el Consejo de Castilla; y creo que no te engañas en cómo juzgabas que lo gobernaba; y ya empiezo a ver los buenos efectos de tal mutación, y espero que tenga, no solo todos los que convienen, sino que eran necesarios para el bien y quietud de estos reinos, como a costa de ellos y mí lo he conocido». «Y no comprendo cómo no se haya conocido esta verdad en tantos tiempos; y esto te lo digo con la confianza que te tengo, como que más de una vez lo había yo querido hacer; pero me había detenido el que no dijeran en el principio de mi reinado que yo quería mudar todo el sistema de los precedentes; pero te aseguro que bien me he arrepentido, y te pido que esto lo reserves en ti solo.»

 

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Carta de D. Juan Núñez del Nero a D. Lázaro Fernández Angulo.

 

368

«Relación individual y verídica del suceso acontecido en la ciudad de Zaragoza el día 6 de abril de 1766, y de todos sus demás progresos, formada de orden de S. M. y escrita por encargo del marqués de Castelar, gobernador y capitán general del reino de Aragón y presidente de su Real audiencia, por D. TOMÁS SEBASTIÁN DE LATRE, vista y aprobada por el Real acuerdo de este reino.» Zaragoza, 1766.

 

369

Esta carta existe original en el archivo de Simancas, y su texto es como sigue: «Ilmo. Señor: Soy comprendido en la desgracia acaecida en esta capital, habiendo quemado y saqueado cuanto encontraron en mi casa: sin embargo de que era bastante, porque me cogió desprevenido el suceso, aún me queda, con lo que tenia distribuido en mis dependencias, lo suficiente para igualar los ramos de Cruzada y Papel Sellado pertenecientes a la Real hacienda, que se hallan en este reino a mi cuidado, y lo que podía deber a algunos corresponsales; con lo que estoy muy sereno y satis fecho, mirando con indiferencia que del extremo de rico haya pasado al de pobre, haciendo cuenta lo ha permitido Dios, que no puede errar, y que, como me lo dió, me lo ha quitado. No pienso que he dado motivo con mi proceder; si hubiese faltado en algo, habrá sido como hombre, no con intención; pero el mismo suceso entiendo es lo que más me justifica, pues contestan unánimes que han sido los ladrones y foragidos de todo el reino, que se habían introducido con este objeto, sin mezclarse un solo hombre honrado. Por esto, señor, porque es patria de V. S. L., en la cual me he u otros equivalentes. Repito a V. S. I. el ruego de que mire por su patria con lágrimas de mi corazón, y pido a Nuestro Señor guarde la importante vida de V. S. I. dilatados años, como deseo y necesito.- Zaragoza 8 de abril de 1766.-Francisco Antonio Domezain».

 

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Carta de D. José Lariz, escrita en San Sebastián el 17 de abril, a D. Luis Antonio Candano, administrador de Correos de Vitoria, y trasladada por este a D. Lázaro Fernández Angulo -«Relación del modo con que disipó por medio de sus vecinos la villa de Vergara, en la provincia de Guipúzcoa, la sedición de los de Elgoibar y otros de su inmediación. Impresa de orden del Consejo, 1766».