541
Carta del conde Vincenti al secretario de Estado Pallavicini, de 24 de marzo.-THEINER, Hist. del pontif., etc., t. II, pág. 209.
542
Cartas de Azara a Roda, de abril, mayo y junio.-De Carlos III a Tanucci, de 2 de junio.-THEINER, Hist. del pontif., etc., t. II, págs. 204 a 208.
543
Despacho de Moñino a Grimaldi, de 9 de julio.
544
SAINT-PRIEST, Hist. de la caída de los jesuitas, etc., y al pie de la pág. 143, dice que los despachos de Moñino son muy interesantes, mas por desgracia en número escaso. Esto es verdad con relación a los que este escritor tuvo a la vista, no a los que se conservan de aquel célebre diplomático y ministro.-Con ellos tengo la fortuna de presentar antes que nadie una relación exacta del curso de la negociación sobre jesuitas en su último período.-Que Moñino fue alma de ella nadie lo pone en duda. Rodeado de ministros sospechosos o de cortos alcances, decía este el 13 de agosto de 1772 en carta confidencial a Grimaldi, a quienes no puedo ocultar muchas cosas, para evitar desconfianzas, y de quienes no me puedo fiar por otra parte, padece mi espíritu terribles agitaciones.-Este solo testimonio basta para conocer que los despachos de los ministros de Francia, Nápoles y Portugal no pueden dar gran luz sobre la extinción de los jesuitas.-En los despachos de Bernis funda principalmente el padre Theiner lo que dice sobre este punto, y así, con ser mucho mejor que todo lo publicado antes, dista no poco de llenar el vacío que se advierte acerca del suceso más trascendental de aquel tiempo. De hoy en adelante parece que no subsistirán las dudas, gracias a que en el archivo de Simancas hallé que D. José Moñino tenía escritos, ochenta años hace, este y el siguiente capítulo de mi obra.
545
SAINT-PRIEST tuvo a la vista
este despacho, según se infiere de lo que dice en
la pág. 154 de su Hist. de la caída, etc.,
pero no supo o no quiso entender este pasaje, pues lo refiere
del siguiente modo: Clemente XIV procuraba excitar la compasión
de su juez: hablaba de su salud, y el español dejaba
entrever una incredulidad tan desesperante, que el desgraciado
Ganganelli, echando atrás parte de su vestido, le
enseñó un día cubiertos de una erupción
herpética los brazos. Tales eran los medios empleados
por el Papa para ablandar al agente de Carlos III: de esta
suerte le imploraba la vida»
.-De aquí deduce CRETINEAU
JOLY, Clemente XIV y los Jesuitas, capítulo IV, que
Moñino se presentaba de continuo con porte majestuoso
ante el Papa, anciano débil y achacoso, como para
aplanarle con toda su fuerza física; y que, si realmente
lo hubo, Moñino, y no otro, fue el verdugo de Ganganelli.-De esta suerte se llena de fárrago la historia y
se envenenan las cuestiones. Sin más dato que la sencilla
relación hecha por el representante de España
de un acto de bondadosa confianza por parte de Clemente XIV,
se ha intentado acreditar que fue violenta la primera entrevista
de aquel y de este.-Dejo al juicio de los lectores de muy
buen grado el cotejo del texto del despacho de Moñino
con la interpretación torcida que SAINT-PRIEST le
atribuye y que CRETINEAU JOLY apadrina.
546
En la carta que se cita suplicaba el concilio provincial mejicano la extinción de los jesuitas y que la apoyara el Soberano español dirigiéndosela a Su Santidad.
547
Despacho de Moñino a
Grimaldi, de 16 de julio.-«Ha empezado S. M. a explicarse
en estos términos mismos con su confesor, y tuvo la
bondad de contármelo anoche.»
Carta de Grimaldi a
Moñino, de 11 de agosto.
548
Acerca
del carácter del Papa, según los informes dados
a Moñino, dice en su despacho de 13 de agosto a Grimaldi:
«Debo hacer presente que, habiendo estado conmigo el agente
de Génova, con quien tiene justamente mucha confianza
el cardenal secretario de Estado, me reveló que este
era quien había reducido al Papa a no dilatar más
mi primera audiencia y a evitar que llegase segundo correo,
después de mi entrada en Roma, sin habérmela
dado.-A esta especie me añadió la de que el
Papa era fácil en ofrecer y luego procuraba escabullirse
(sbicolarsi fue la voz con que lo explicó), y que,
según lo que se notaba, quería Su Santidad
dar a entender que sus palabras admiten otro sentido que
el que se las daba, lo cual coincidía en que siempre
procuraba explicarse de este modo. Igual juicio tenía
formado la corte española sobre Clemente XIV. Contestando
Grimaldi, meses antes, al despacho en que se le anunciaba
el designio de que fueran simultáneas la declaración
de la heroicidad de las virtudes del venerable Palafox y
la extinción de los jesuitas, dijo a Azpuru: Conocemos
el genio del Papa, inclinado a la inacción y a cumplir
con todos. Los jesuitas tienen favorecedores y contrarios,
y quisiera agradar a unos sin descontentar a otros, y esto
no puede ser. No piensa S. M. que haya sido su ánimo
entretenernos sin intención de cumplir lo prometido;
pero en el efecto no hay diferencia entre diferir lo prometido
y no hacerlo nunca. Esté V. S. I. sobre aviso por
si las astucias de los jesuitas y el valimiento que tienen
en Roma hacen que se envuelvan las dos causas, para que no
llegue a término ninguna.»
549
Macedonio había sido de la primer confianza del Papa, según Moñino, y por consiguiente su testimonio es irrecusable y nueva prueba de que el cardenal Ganganelli no se comprometió en el cónclave a nada. Además por un despacho del conde de Fuentes de 15 de mayo de 1774, consta que a Luis XV le aseguraban que el Papa no había empeñado a Carlos III la palabra de extinguir a los jesuitas; de cuyas resultas, Carlos III hizo que se le enviara su correspondencia con Clemente XIV sobre este asunto, sin que figurara el billete que se supone firmó antes de ser Papa; billete que no existió nunca. Azpuru falleció el 7 de julio a los tres días de la llegada de Moñino.
550
Despachos de Monino a Grimaldi, del 6 y del 13 de agosto.