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Moñino a Grimaldi, despacho de 24 de setiembre.

 

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Acerca del ministro de Portugal decía Moñino a Grimaldi en carta confidencial de 24 de setiembre: «Con Almada estoy íntimamente unido, y verdaderamente obra de buena fe hacia nosotros. De Bernis jamás se fiará sin que yo se lo encargue; por el contrario, he trabajado a fin de que afecte union, a fin de que estas gentes no hallen abrigo para desacordarnos. Ayer tarde hablarnos largamente, y aunque conoce que Bernis va bien ahora, siempre desconfía, como yo, de su constancia. El mismo Almada ha dado sus pasos con Buontempi bajo mi dirección... con la claridad que acostumbra este buen portugués. Como su casa de campo, donde va a villeggiatura, no está lejos de Castel-Gandolfo, me ha ofrecido no perder tiempo desde allí; de manera que, si no me engaño, va bien este hombre. Es muy desconfiado y receloso, y es menester estar siempre sobre él para iluminarle acerca de cualquier paso que doy o visita que hago, pues le basta que uno hable con quien tenga opinión de terciario de la Compañía para entrar en desconfianza, siendo así que conviene mucho deslumbrar a todos y acercarse para saber innumerables cosas. Es del caso por lo mismo que Carballo no se deje alucinar hacia mí, y V. E. sabe muy bien cuán distante estoy de ser seducido de esta curia, ni de jesuitas.- Sobre lo que se prometían todos los que agenciaban el asunto de jesuitas durante la villeggiatura hablaban Moñino en el despacho de 1.º de octubre a Grimaldi; Bernis a Aiguillon en el de 7 de octubre» Azara a Roda en cartas del 17 y del 24 de setiembre.

 

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El duque de Arcos salió de Madrid a principios de julio, e. hizo su entrada pública en Nápoles el 8 de setiembre: acompañáronle un hermano del marqués de Santa Cruz y los primogénitos del conde de Oñate y de los duques de Medinaceli y de Osuna. El día de su entrada arrojó al pueblo monedas de plata y oro que había mandado acuñar con un lema alusivo al suceso. El conde de Fernán Núñez, que viajaba a la sazón por Italia, se agregó a la comitiva, y así pudo decir como testigo de vista lo siguiente: No es fácil comprender la magnificencia, la generosidad y el gusto que reinó en las repetidas funciones que dió el duque, haciendo brillar la grandeza de ánimo de su soberano y la suya. Los reyes de Nápoles le hicieron la honra de asistir a su casa, en que solo podían echar menos la persona augusta de su padre, aun que tan dignamente representado. Compendio, etc., parte II, cap. 2.º

 

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«Pienso pasar a Nápoles a fines de este mes o primeros del que viene a exhibir mis respetos y besar la mano a S. M.,Siciliana; quisiera saber para entonces cómo me he de conducir allí, porque no quisiera dar algún mal paso por reserva o confianza» Moñino a Grimaldi, carta confidencial del 3 de setiembre. «Respecto de lo de Nápoles dijo S. M.: Tanucci, que no quiere soltar Benevento y sigue la máxima que en Roma conviene ejecutar, ponerse en posición y después negociar, no aprobará el proyecto de Moñino, que nos parece tan acertado para llegar al punto de la extinción, y acaso, publicándolo, lo destruirá. Convendría, pues, que Moñino estuviese prevenido de esto, y que, usando de todas las confianzas que conviene para que no tengan queja en Nápoles, las que pueden servir también a Moñino para descubrir todo lo que piensa Tanucci sobre la materia, dejase de decirle lo que prevea contrario a las miras y modo de pensar de Tanucci, pues, una vez arreglado y convenido con Roma, obligar a mi hijo a conformarse con ello» Grimaldi a Moñíno, comunicación del 22 de setiembre.

 

575

Moñino a Grimaldi, despacho del 5 de noviembre.

 

576

Moñino a Grimaldi, despacho del 12 de noviembre.

 

577

Moñino a Grimaldi, despacho del 12 de noviembre.

 

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Moñino a Grimaldi, despacho del 12 de noviembre. Con testimonio del mismo Bernis, en quien se han apoyado los que suponen que hubo simonía en la elección de Ganganelli, asegura Moñino lo que en el texto se subraya y corrobora lo que ya va escrito sobre este punto. Es notable además la sospecha del ministro español de estar ligado por promesas tal vez escritas y firmadas a favor de los jesuitas.

 

579

Moñino, a Grimaldi, despacho del 22 de julio.

 

580

Moñino a Grimaldi, despacho del 12 de noviembre.