Relación de la vida del capitán Domingo de Toral y Valdés escrita por él mismo. Esta relación que es un tejido de las más curiosas aventuras, contadas con la mayor naturalidad y sin pretensiones de ninguna clase, forma un cuadro muy interesante para conocer la vida militar de los soldados españoles del siglo XVII, no sólo en Europa sino en la India y en otros países del oriente, que el autor recorrió. Forma un pequeño volumen que se conservaba manuscrito en la Biblioteca Nacional de Madrid, bajo el número H 55. Pero en 1879 ha sido insertado en las pp. 495-547 del tomo 71 de la Colección de documentos inéditos para la historia de España. Sólo algunas páginas de esta relación tienen atingencia con nuestra historia, por cuanto Toral y Valdés hizo sus primeras armas en Flandes, sirviendo de soldado en la compañía de don Francisco Lazo de la Vega, y ha dado acerca de éste noticias biográficas que no se hallan en ninguna otra parte.
En efecto, hallándose en Lima en 1629, remitió a los oficiales de la casa de contratación de Sevilla el valor de las armas que se le habían entregado en España por cuenta del Rey. Así lo escribió a éste en carta fechada en Yumbel el 27 de abril de 1630.
Lazo de la Vega en sus cartas al Rey en que da cuenta de su viaje, no señala la fecha de su partida de España. Don Dionisio de Alcedo en su Aviso histórico, § XVIII, dice que la flota de galeones salió ese año el 14 de agosto, pero esta fecha me parece equivocada, como muchas otras de ese libro, porque no se armoniza bien con otras que nos son perfectamente conocidas, como la del arribo de Lazo de la Vega a Paita a fines de octubre del mismo año.
Carta de don Francisco Lazo de la Vega al Rey, Lima 31 de mayo de 1629. Don Lorenzo de Arbieto, secretario del Gobernador, confirma estas noticias en la relación citada. Ambos documentos revelan cuán poco eficaces y cuán poco respetadas eran las ordenanzas que prohibían a los españoles y a los extranjeros el pasar a América sin permiso expreso del Rey. Arbieto dice que en Panamá daban el sobrenombre de «llovidos» a los que llegaban de Europa de esa manera.
Don Francisco Lazo de la Vega, que ha referido su viaje en la carta citada, no fija la fecha de su salida de España, ni de su arribo a Puertobello, ni la de su partida de Panamá. Cuenta sí que por encargo del Rey inspeccionó las fortificaciones de esas dos plazas, como había inspeccionado las de Cartagena de Indias a su paso por esta ciudad, y que dio su informe por escrito. Don Lorenzo de Arbieto dice que Lazo de la Vega desembarcó en Paita el 28 de diciembre, pero hay en esto un error probablemente de pluma, como se comprueba por la carta citada de Lazo de la Vega y por una representación que hizo al cabildo de Santiago en septiembre de 1630 para pedirle ciertos auxilios, y en que recuerda algunos accidentes de su viaje. En ambas piezas dice que desembarcó en Paita en 28 de octubre de 1628.
Memorial de don Diego González Montero sobre el estado del reino de Chile, presentado al virrey del Perú el 22 de marzo de 1629, y remitido a España para conocimiento de Felipe IV.
Lazo de la Vega escribió desde Limados cartas al Rey, una el 31 de mayo, duplicada el 2 de junio, y otra el 29 de octubre del mismo año de 1629. En ellas le da cuenta de sus aprestos para partir a su destino y de las causas que lo retardaban en el Perú, le refiere los desastres ocurridos a las armas reales de Chile y hace las peticiones que mencionamos en el texto.
Santiago de Tesillo, Guerra de Chile, causas de su duracion, advertencias para su fin, p. 16. Aunque tenemos a la vista la primera edición de este libro publicada en Madrid en 1647, citaremos en estas notas la reimpresión que hicimos en el V tomo de la Colección de historiadores de Chile por ser aquélla excesivamente rara.
Esta negociación merece ser explicada en esta nota porque da a conocer en cierta manera el estado del país en esa época. El cabildo de Santiago, al saber que don Francisco Lazo de la Vega había llegado a Lima, le escribió una carta de felicitación, en que también le daba cuenta de la situación del reino, y le pedía que comprase doscientas armas de fuego para la defensa de la ciudad. Lazo de la Vega aceptó este encargo, y pidió al Cabildo que en pago de esas armas se le enviaran a Concepción 4000 vacas. El cabildo de Santiago recibió la contestación del Gobernador el 5 de diciembre de 1629, y recogiendo erogaciones de sesenta o setenta estancieros, reunió 2634 cabezas de ganado que remitió a Concepción.
Lazo de la Vega llegó a esta ciudad, como ya contamos, el 23 de diciembre de 1629. Desde allí comunicó su arribo al cabildo de Santiago y le avisó que le traía del Perú 200 arcabuces nuevos que a razón de 35 pesos cada uno, importaban 7000 pesos; y 188 mosquetes a 40 pesos, que valían 7520 pesos. El Cabildo recibió esa comunicación el 5 de enero de 1630. Ese mismo día se ocupó en hacer los preparativos para recibir al nuevo Gobernador; pero el monto de la cuenta por la cual se le hacía deudor de 14520 pesos produjo una desagradable impresión en la asamblea. Se recordó que en la carta escrita a Lazo de la Vega sólo se le habían pedido 200 arcabuces, y que se esperaba que los hubiese comprado al precio corriente de doce pesos cada uno, a que se habían obtenido en otras ocasiones. En consecuencia, se acordó contestar al Gobernador que el Cabildo no tenía con qué pagar esas armas, y que las comprase para el ejército o que las enviase a Lima para venderlas otra vez. El Cabildo, sin embargo, no insistió largo tiempo en esta negativa; y al fin se avino a tomar las armas, comprometiéndose a pagarlas poco a poco y, en efecto, luego envió al Gobernador otras mil cabezas de ganado vacuno. Las armas llegaron a Santiago en febrero siguiente (1630), y el Cabildo dejó constancia en el acuerdo de 21 de ese mes de que eran de buena calidad. Ya veremos el servicio que ellas prestaron en esos mismos días.
Tesillo, obra citada, p. 18.