El padre Rosales, en el capítulo 18 del libro VII de su Historia jeneral, ha insertado íntegra la real cédula de 30 de diciembre de 1633, y luego agrega: «Puso en ejecución el Gobernador lo que en ello se le ordenaba, y envió las relaciones de todo como cosa tan conveniente; pero no con la plenitud que se hallará en esta historia ni con la diligencia y cuidado que yo he puesto en inquirir y saber todas las particularidades». El hecho de no encontrarse en el Archivo de Indias las relaciones y mapas de que se trata, haría dudar de la verdad de este pasaje de Rosales; pero contra él existe una prueba mucho más concluyente, y es la carta de Lazo de la Vega al Rey que copiamos enseguida: «Señor. La real cédula de Vuestra Majestad inclusa al margen (la misma de que hablamos) recibí, y luego puse cuidado en que se buscase persona en este reino que supiese ejecutar y disponer lo que Vuestra Majestad por ella ordena y manda; y por ningún caso se ha hallado quien haga los dichos mapas con la perfección que se requiere. No cesaré de hacer en este caso el aprieto que conviene procurando el cumplimiento de la dicha real cédula, y luego que se acaben los remitiré a Vuestra Majestad cuya Católica Real Majestad guarde Dios como la cristiandad lo ha menester. Santiago de Chile y abril 15 de 1635. Don Francisco Laso de la Vega». No hemos hallado en su correspondencia posterior ninguna otra noticia sobre este particular, de donde inferimos que jamás se trabajaron los mapas y relaciones pedidos por el Rey.
El memorial del Gobernador y la contestación del Cabildo, se hallan publicados por Tesillo en las pp. 94-97 del libro citado; pero no señala expresamente sus fechas, que se ven en la transcripción de esos documentos en las fojas 660-663 del libro II de acuerdos del cabildo de Santiago.
Santiago de Tesillo, Guerra de Chile, p. 87.
Copio estas palabras de una curiosa solicitud presentada al Gobernador en 1 de abril de 1637 por el tesorero Jerónimo Hurtado de Mendoza, que refiere prolijamente estos hechos de que no se encuentra constancia en otros documentos. En ella ofrece contribuir con cuatro mil pesos a la repoblación de Valdivia a condición de que se le permita legar a su propio hijo el cargo de tesorero de la real hacienda. Parece que su proposición no fue aceptada.
Tesillo, obra citada, pp. 98 y 99.
La cronología de estos sucesos está descuidada en los cronistas contemporáneos. Tesillo y Rosales (el primero quizá por un error de imprenta y el segundo por seguirlo fielmente) dicen que la nueva ciudad fue poblada en enero de 1538. Basta ver la última de las relaciones anuales de Lazo de la Vega, y sobre todo la carta de éste al Rey, escrita en Concepción el 30 de marzo de 1637 para descubrir este error. Con esta carta, en que el Gobernador da cuenta de la repoblación de la ciudad, envió un plano de ella, muy informe por cierto, que se conserva en el Archivo de Indias.
Carta de Lazo de la Vega al Rey, Concepción, 2 de abril de 1637.
El acta del recibimiento del marqués de Baides dice que tomó el mando como a las ocho de la noche: pero Tesillo, testigo presencial de todo, refiere que desembarcó a las diez, lo que deja ver que el recibimiento debió tener lugar en la medianoche. Esta circunstancia, así como la de ser aquél un día domingo (era domingo de Quasimodo), revelan en el nuevo Gobernador una gran vehemencia por hacerse cargo del mando.
Al narrar el gobierno de don Francisco Lazo de la Vega, hemos seguido, según nuestro propósito, como guía principal los documentos de la época. Pero existen sobre este período relaciones diversas, y más o menos completas en que el historiador puede tener confianza. Algunas de éstas, inspiradas por el mismo Gobernador, tienen el carácter de verdaderos documentos. Son éstas las relaciones anuales que Laso de la Vega enviaba a España junto con su correspondencia, para dar cuenta de los sucesos de su gobierno, y particularmente de los hechos militares. En una nota anterior hemos dicho que en 1864 publicamos como apéndice del libro de Tesillo, las cuatro piezas de este género que encontramos en el Archivo de Indias.
Don Lorenzo de Arbieto, primer secretario de Lazo de la Vega, en cuya compañía vino de España, escribió una extensa relación de los sucesos del gobierno de éste, hasta marzo de 1634. Estaba destinada a poner estos hechos en conocimiento de un hermano de Lazo de la Vega; pero circularon entonces varias copias de ella, y una fue presentada al Consejo de Indias, y conservada hasta ahora en el Archivo. Difícil parece escribir con menos método en la exposición, con un lenguaje más oscuro y embrollado; pero la paciencia del investigador vence las dificultades que ofrece la lectura de esa relación, y puede utilizarla ventajosamente para confirmar y completar las noticias que se hallan en los documentos y en otras relaciones. Hemos dicho ya que esta pieza ha sido publicada por don Claudio Gay en el II tomo de la colección de Documentos que acompañan a su historia; pero los errores de copia y de impresión, la hacen todavía más oscura y confusa. El nombre del autor está convertido en Alnen; la relación aparece allí como dirigida al Rey por haberse interpretado la abreviación v. md. (vuestra merced) por vuestra majestad.
Pero, el verdadero historiador del gobierno de don Francisco Lazo de la Vega es Santiago de Tesillo. Era éste un militar español nacido en Santander en los primeros años del siglo XVII, que habiendo comenzado su carrera militar en la guarnición del Callao, sirvió en Chile como capitán de una compañía, y como secretario de ese Gobernador. En el curso de las páginas anteriores hemos tenido ocasión de recordar muchas veces su nombre; y tendremos todavía que recordarlo no sólo como autor de otro escrito que dio a luz sobre una campaña militar del gobernador don Francisco Meneses en 1655, sino por su intervención más o menos directa en los negocios militares y administrativos. Tesillo sirvió diversos cargos hasta el gobierno de don Juan Henríquez; y entonces, después de una vida llena de accidentes de alta y baja fortuna, falleció cuando contaba cerca de ochenta años.
La obra de Tesillo lleva por título Guerra de Chile, causas de su duracion, advertencias para su fin, ejemplarizada en el gobierno de don Francisco Laso de la Vega. Fue publicada en Madrid en 1647, en un pequeño volumen de 103 hojas en 8.º de feísima y mezquina impresión, salida, sin embargo, de la imprenta real, y seguramente en tan reducido número de ejemplares que llegó a ser más tarde uno de los libros más raros y desconocidos de cuantos existen acerca de la historia nacional. La reimpresión que de él hicimos en el tomo V de la Colección de historiadores de Chile con una corta noticia biográfica del autor, lo ha puesto al alcance de las personas estudiosas, y casi podría decirse que lo ha salvado de un injusto olvido.
La Guerra de Chile por Santiago de Tesillo, es simplemente la historia de la administración de don Francisco Lazo de la Vega contada por un militar inteligente, testigo de la mayor parte de esos acontecimientos, y que acerca -256- de los que no presenció, pudo recoger los mejores y más seguros informes. Aunque el autor se contrae principalmente a referir los sucesos militares, no ha olvidado por completo los que son de un carácter civil, de manera que como conjunto de noticias, su libro es de una indisputable utilidad. Debe agregarse a esto, que esas noticias son casi siempre de la más rigurosa exactitud, a tal punto que en la prolija confrontación que hemos hecho del libro de Tesillo con los documentos de la época, apenas hemos podido sorprender uno que otro error casi siempre de escasa importancia, si bien es fácil percibir que el autor no ha puesto el mismo esmero en todo el curso de su libro; y que la segunda parte es más rápida y menos cuidada. Sin embargo, todo él contiene numerosos accidentes y pormenores prolijos, que no se hallan en los documentos, pero que por ser contados por un testigo y actor en esos sucesos, y por no ofrecer ningún motivo de desconfianza, merecen ser recogidos por la historia. El propósito confesado y sostenido de Tesillo es enaltecer a Lazo de la Vega, presentándolo como un Gobernador modelo; pero haciendo abstracción de algunos elogios, indudablemente exagerados, no es difícil descubrir que su libro ha sido inspirado por una admiración sincera hacia ese personaje, y que se aparta poco de la verdad.
Como escritor, Tesillo es digno de aprecio, y si el asunto que trató hubiera sido más vasto y más brillante, ese libro podría soportar la comparación con algunas de las obras más acreditadas de la literatura histórica de la España de la primera mitad del siglo XVII. Tiene páginas que por el colorido, por la elegancia y la corrección, dejan poco que desear. Pero esta misma aspiración a las buenas formas literarias arrastran al autor, a veces, a cierto culteranismo que en ocasiones lo hace más o menos oscuro, que le impide dejar correr con más soltura la relación haciendo entrar un mayor caudal de noticias, y que por fin fatiga al lector. Forman un defecto de este orden las referencias y alusiones a los historiadores antiguos, que son casi siempre de mal efecto. Tesillo habría hecho mucho más ameno su libro si lo hubiera escrito con más sencillez y naturalidad.
El padre Diego de Rosales, contemporáneo igualmente de estos sucesos, ha contado también el gobierno de Lazo de la Vega con bastante extensión y con gran acopio de noticias en su Historia jeneral; pero fuera de uno que otro hecho, todo lo demás es fielmente tomado del libro de Tesillo, de quien reproduce con frecuencia páginas enteras casi sin modificar más que una que otra palabra.
Berni, Creacion de los títulos de Castilla, Valencia, 1769, p. 277. Baides es el nombre de una pequeña ciudad de la provincia de Guadalajara. Aunque don Francisco López de Zúñiga se firmaba también conde de Pedroso, el Rey no le da este título en su nombramiento de gobernador de Chile, ni tampoco lo encuentro en las largas listas de señores titulados que registran los nobiliarios españoles, y que Felipe IV aumentó con tanta profusión para procurarse recursos pecuniarios con la venta de títulos de nobleza. Sólo he hallado un marqués de Pedroso, título creado en 1590 por Felipe II en favor de un comerciante flamenco establecido en Cádiz.