Y por todos los puertos de esta costa, dice la relación de la Real Audiencia, advirtieron los pescadores tanta inquietud y tan extraordinaria violencia en las olas del mar que se subían sobre las más altas sierras que las cercan».
Este naufragio tuvo lugar el 7 de mayo, según se lee en la relación de la Audiencia y en la del padre González Chaparro, lo que ha hecho colocar aquella agitación del mar como un síntoma precursor del terremoto.
El gobernador Mujica habla del naufragio de dos naves que llevaban de Chile valiosos cargamentos para el Perú, pero parece indicar que este desastre que ocasionó grandes pérdidas, tuvo lugar después del terremoto. En su carta escrita en Concepción el 15 de julio de 1648, hallamos las palabras siguientes: «Y no contentándose la justicia de Dios con reducir a tan miserable estado aquella república (Santiago) por los pecados míos, permitió que dos naves que salieron de su puerto para el del Callao, cargadas de sebo, cordobanes y jarcia, que son los frutos de que se valen y da la tierra, y lo último que les había quedado para su socorro, ambas se perdieron con más de 250000 ducados en que eran interesados algunos de los vecinos y todos los mercaderes, que son los que pudieran ayudar en algo a la reparación de esta república». No es imposible, sin embargo, que estas diversas relaciones se refieran a un mismo suceso, cuyas circunstancias comenzaban a confundirse un año más tarde.
Carta del gobernador Mujica al Rey, Concepción, junio 6 de 1647. Según otra carta del mismo Gobernador, de 15 de junio del año siguiente, sólo tomó de la caja real de Concepción tres mil pesos; pero con su donativo personal y los que pudo recoger entre los militares de la frontera y los vecinos de Concepción, alcanzó ajuntar otra suma que pasó de ocho mil pesos.
Exposición del Virrey en la junta de corporaciones celebrada en Lima el 24 de noviembre de 1647.
Carta del oidor don Nicolás Polanco de Santillán al Rey, Santiago, junio 7 de 1647.
Según carta del gobernador Mujica al Rey, de 15 de julio de 1648, las pérdidas de ganado causadas por las inundaciones pasaron de cien mil cabezas.
La citada relación de la Audiencia contiene algunas noticias de la manera como se distribuyeron esos socorros; pero el gobernador Mujica consigna, además, otros datos en su carta al Rey, de 15 de julio de 1648, inédita hasta ahora. «Este horror, esta calamidad y miseria, dice allí, tuvo algún consuelo y desahogo con las limosnas que de la real caja de esta ciudad hice, fiado en la piedad católica de Vuestra Majestad de que tengo dado cuenta, y que importan tres mil pesos, que con más de ocho mil que entre mi corto caudal y del de este ejército se juntaron, y con veinte mil pesos que del Perú remitió el Virrey y arzobispo de Lima, conmovidos de tanto mal, tuvo consuelo esta miseria. Repartiéronse estas cantidades con el mejor orden que se pudo entre la iglesia catedral, las religiones y monjas, así como para el sustento de que carecían como para que estuviese con la decencia debida el Santísimo Sacramento, a que atendí con particular cuidado. Socorriose también el hospital real, las ermitas, los pobres de solemnidad, que aunque entonces eran todos, a los más necesitados como viudas, huérfanos, imposibilitados se les dio lo que se pudo, con que se templó el clamor, se curaron los enfermos y se repararon los daños».
Según los documentos que he podido consultar, de los treinta y un mil pesos que se reunieron en Chile y el Perú, cerca de veinte fueron destinados a las iglesias y conventos, en la forma siguiente: catedral, 5200; los dos monasterios de monjas, 6500; los cinco conventos, 5500; las ermitas, 2000 pesos. Estas instituciones tuvieron, además, otras entradas concedidas por el tesoro real o por la piedad de los fieles. Así, el Gobernador envió de Concepción a las monjas de Santiago las tiendas de campaña que había traído de Europa para su uso particular, las cuales eran, según se dice, piezas valiosas, y capaces de albergar mucha gente.
La correspondencia del Gobernador no fija el día en que llegó a Santiago. El padre Carrillo, en la relación citada en este capítulo (nota 473) dice sólo que fue en los primeros días de octubre. De los libros del Cabildo aparece que el 5 de ese mes ya se hallaba en la capital.
Carta inédita del gobernador Mujica de 15 de julio de 1648. En ella recuerda y apoya todas las razones alegadas por el cabildo de Santiago para pedir la suspensión del pago de impuestos. Por lo demás, los libros del Cabildo y de la Real Audiencia contienen todos los acuerdos celebrados por estas corporaciones en octubre de 1647, y las empeñosas y enérgicas diligencias que se hicieron para obtener la referida suspensión. Esos acuerdos han sido publicados por don Miguel L. Amunátegui en El terremoto del 13 de mayo de 1647, cap. 18.
Son tan escasas las memorias y relaciones referentes a este período de la historia de España hasta principios del siglo siguiente, que nos ha sido imposible descubrir la impresión que causó en la Corte la noticia del terremoto del 13 de mayo. La parte publicada de las memorias de Matías Novoa, sólo alcanza al año de 1638. Sin embargo, tenemos un dato para creer que esa noticia pasó casi desapercibida. Antes de ahora hemos citado la extensa colección de Cortas de algunos padres de la Compañía de Jesús, de los años de 1634 a 1648. Allí no hemos encontrado la menor referencia al terremoto que había arruinado a Santiago.