Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

481

Cabildo de 23 de diciembre de 1549. En confirmación de las últimas palabras del texto, que podrían parecer demasiado rigurosas, tendríamos mil hechos que citar, pero nos bastará recordar sólo dos de que hemos hecho mérito en las páginas anteriores. La reconciliación de Pizarro y Almagro en la iglesia del Cuzco, partiendo entre ambos la hostia consagrada, y firmando un contrato solemne, precedió a una sangrienta guerra civil y a la ejecución del último. La dejación firmada en favor de Valdivia por Sancho de Hoz en el pueblo de Atacama no vino a ser efectiva sino cuando a éste le cortaron la cabeza.

 

482

Fernández, Historia del Perú, parte I, lib. II, cap. 80.

 

483

En el cap. 4, § 4, de la primera parte hemos descrito las armas de los indios de Chile. En la continuación de la guerra, inventaron otros medios de defensa y de ataque de que tendremos que dar noticia en el curso de nuestra narración.

 

484

Valdivia no ha dado en sus relaciones la fecha exacta de su partida de Santiago. De las actas del Cabildo consta que el 2 de enero se hallaba en la ciudad, y que este día firmaba el nombramiento de Mateo Díaz de alcalde de las minas o lavaderos de Malgamalga; y que el 7 de ese mes ya estaba en marcha. Del tenor de los documentos, creo que ha debido salir el 2 ó 3 de enero.

En su carta a Carlos V de 1550 y en las Instrucciones citadas, dice Valdivia que su ejército se componía de 200 hombres. Los cronistas contemporáneos difieren en el particular. Góngora Marmolejo, cap. 10, dice que salieron con Valdivia 170 hombres; y Mariño de Lobera habla, cap. 31, de más de 300. Es probable que a este número alcanzara la hueste del Gobernador con los nuevos refuerzos que recibió poco más tarde.

Algunos de los cronistas posteriores han referido esta campaña con errores de todos calibres en los hechos y en la cronología. De propósito deliberado no hemos querido detenernos en rectificar esos errores por no alargarnos desmedidamente en nuestras notas. Nos bastará decir que el demostrar las numerosísimas inexactitudes que abundan en esos cronistas en el solo gobierno de Valdivia, daría material para un volumen entero. Sólo de paso agregaremos que el más extenso de todos ellos, el padre Rosales, pone esta campaña en el año 1549, y hace figurar en ella a militares que no tomaron la menor parte, entre otros, a Pedro Gómez, que en la época en que se hizo esta campaña era alcalde del cabildo de Santiago y no salió de esta ciudad.

 

485

Capítulo 6, p. 216.

 

486

Ataques o asaltos. Ya hemos dicho que los españoles habían adoptado esta voz americana en su lenguaje militar.

 

487

Probablemente, el que nosotros llamamos Tarpellanca.

 

488

Mariño de Lobera, que asistió a esta batalla, dice 24 de febrero. Seguimos las relaciones de Valdivia, escritas pocos meses después en su carta a Carlos V y en las Instrucciones citadas.

 

489

Estas lagunas no existen en el día; pero la referencia que a ellas hace Valdivia son un dato seguro para fijar el campo del combate. La batalla de Andalién tuvo lugar en el sitio mismo en que hoy se levanta la ciudad de Concepción. Aquellas lagunas originadas por una depresión natural del terreno, han sido disecadas gradualmente, y el suelo levantado poco a poco por el transporte de tierra y ripio de los cerros vecinos.

 

490

Esta batalla ha sido referida por Valdivia en las relaciones citadas. Los cronistas Góngora Marmolejo, cap. 10, y Mariño de Lobera, cap. 31, la cuentan con mayores accidentes, pero en el fondo están acordes en que el triunfo de los españoles se debió a la carga dada de a pie. Góngora Marmolejo refiere que los primeros que dieron el ejemplo en esta carga, fueron los capitanes Francisco de Riberos, Juan Godínez y Gregorio de Castañeda; pero hay en esto un pequeño error. Juan Godínez era en ese año regidor del cabildo de Santiago y se hallaba entonces en esta ciudad. Su nombre figuraba entre los que asistieron a las sesiones de 4 de febrero y de 6 de marzo de 1550.