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Ignoro qué motivo tuvo el capitán Gómez de Almagro para dar la vuelta por el valle central, en vez de seguir el camino de la costa para trasladarse de la Imperial a Tucapel. Es posible, sin embargo, que obedeciese a instrucciones de Valdivia, con el propósito de que este refuerzo atacase a los indios sublevados por la espalda y les cortase la retirada al interior.
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Esta célebre jornada de los catorce españoles, forma el asunto del canto IV de La Araucana, en que Ercilla ha trazado uno de los mejores cuadros de su poema, reduciendo toda la retirada de Juan Gómez a un solo combate. Góngora Marmolejo, capítulo 15, ha referido los mismos sucesos con menos aparato poético, y probablemente con más verdad en los detalles. Juan Morán, que sanó de su herida con pérdida de un ojo, siguió sirviendo en la guerra contra los indios y sobrevivió muchos años más. En 1580 tenía el rango de capitán y era regidor de la ciudad de Angol.
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Todos estos hechos están bien contados por Góngora Marmolejo en el capítulo 15 de su crónica. Los documentos contemporáneos apenas contienen algunas referencias. Puede consultarse entre otros un acta del cabildo de Angol de 15 de diciembre de 1580 en que, recomendando los servicios prestados por don García Hurtado de Mendoza, se recuerdan las despoblaciones de los fuertes para demostrar el estado en que halló a Chile ese Gobernador. Aquella acta ha sido insertada por el padre Escobar en el resumen final que ha puesto a la historia del gobierno de don García en la crónica de Mariño de Lobera.
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Antonio de Herrera, dec. VIII, lib. VII, cap. 6.
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¿Qué día llegó a Concepción la noticia de la muerte de Valdivia? No hay un documento fidedigno para fijarlo con exactitud. El cronista Córdoba y Figueroa, que en algunos puntos de cronología parece apoyarse en los libros antiguos del cabildo de Concepción, después de haber asentado que la batalla de Tucapel tuvo lugar el 3 de diciembre de 1553, dice que la primera noticia de la derrota llegó a esa ciudad el 26 del mismo mes, fechas que son insostenibles ante los documentos que hemos citado, y ante la más ligera observación del sentido común, porque no puede concebirse que los españoles de Concepción, colocados a treinta leguas del campo de batalla, y en comunicación inmediata con la plaza de Arauco, que está a mitad de esa distancia, pasaran 23 días sin saber la derrota y muerte del Gobernador. Enseguida agrega el cronista que el 28 de diciembre se juntó el Cabildo y dio el gobierno de la ciudad a Gaspar de Vergara; que el 2 de enero de 1554 el Cabildo abrió el testamento de Valdivia y que el 6 del propio mes proclamó gobernador interino de Chile a Francisco de Villagrán. Como casi toda esta cronología pugna contra las fechas conocidas por otros documentos, y como, por otra parte, el cronista no cita con precisión las actas del Cabildo sino en el último incidente, nos apartamos de ella en su mayor parte o, más propiamente, sólo la seguimos en un punto, en aquél en que el autor parece apoyarse en un documento contemporáneo. El padre Olivares, que de ordinario sigue fielmente a Córdoba y Figueroa, parece haber tenido desconfianza en esta cronología, y ha suprimido por completo las fechas de estos últimos sucesos.
La pérdida de los primeros libros del cabildo de Concepción, estaría en parte reparada si los capitulares de Santiago hubieran conservado las cartas que en esos días recibieron de aquella ciudad, o si hubieran sido más prolijos en la redacción de sus propias actas haciendo un extracto de esas comunicaciones. Esta falta es causa de que la historia no pueda trazar con más amplios pormenores los sucesos que vamos contando.
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Entre los capitulares que tomaron parte en los acuerdos del 11 de enero de 1554, había tres que en 23 de diciembre de 1549 habían jurado solemnemente respetar el testamento de Valdivia. Eran éstos: Rodrigo de Quiroga, Juan Godínez y Alonso de Escobar.
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Primer Cabildo de 11 de enero de 1554. En este acuerdo no tomaron parte más que cuatro miembros del Cabildo. Algunos de los otros, que entonces se hallaban fuera de Santiago, lo ratificaron pocos días después prestándole su aprobación expresa.
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Segundo Cabildo de 11 de enero de 1554.
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Cabildo de 12 de enero de 1554. El testamento de Valdivia constaba de sólo dos hojas manuscritas, y fue cosido en el libro del Cabildo junto con el acta de la sesión de ese día. Después fue arrancado, y su texto nos es desconocido. Sin embargo, sabemos lo que contenía por otros documentos, y en particular por la carta citada del cabildo de Santiago a la real audiencia de Lima de 26 de febrero de 1554. Según se lee al final del acta del Cabildo de 19 de octubre de 1556, el testamento de Valdivia se conservaba entonces todavía en el archivo.
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Cabildo de 15 de enero de 1554. En esta misma carta, los capitulares pedían al cabildo de La Serena que facilitaran al licenciado Altamirano los medios de trasladarse a Santiago, si quisiera hacer este viaje. Se recordará que el finado Gobernador había nombrado a Altamirano alcalde y justicia mayor de la ciudad de Valdivia, cuyo cargo desempeñaba a mediados de 1552. Es probable que en 1554 se hallase en La Serena desempeñando alguna comisión del servicio público. El cabildo de Santiago lo llamaba para oír su consejo en materias jurídicas.