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281

Según el plano de la distribución de solares en Mendoza, de que hemos hablado, esta ciudad se fundó con 33 vecinos, y tuvo cuatro templos: la iglesia mayor o parroquial, San Francisco, Santo Domingo y La Merced, a cada una de las cuales se le asignó un solar de una cuadra cuadrada para convento. La ciudad de San Juan fue fundada con sólo 23 vecinos, y tuvo cinco iglesias: la parroquial, Santa Ana, Santo Domingo, San Francisco y La Merced.

El padre Gil González Dávila, en su dedicatoria a Felipe IV de la obra que hemos citado en una nota anterior, dice que en la época en que se publicó, había en América 840 conventos de frailes, sin contar las catedrales, iglesias parroquiales, monasterios de monjas y ermitas; y que un gobernador de Nueva Granada, Andrés Díaz de Venero, 1564-1575, fundó cuarenta pueblos y cuatrocientas iglesias o ermitas.

 

282

«Se ha descubierto la navegación y estrecho de Magallanes, decía el Gobernador al Consejo de Indias en carta de 30 de agosto de 1559, de que tanto bien y aumento resultará a estos reinos y los del Perú por los precios moderados a que valdrán todas las cosas en ellos».

 

283

Carta del marqués de Cañete al Rey, de 15 de septiembre de 1556.

 

284

Entre las fórmulas inventadas para dar a conocer la extensión de los dominios españoles, no es la menos curiosa ni la menos característica, una que hallamos en La Política indiana del célebre jurisconsulto don Juan de Solórzano Pereira, lib. I, cap. 8, núm. 19. Dice allí que en los estados del rey de España «no hay hora del día y de noche en que no se estén diciendo misas, cantando salmos y alabanzas a Dios, respecto de que cuando en unas partes de las provincias católicas amanece, en otras anochece, o es hora de tercia, vísperas o maitines». Solórzano tiene cuidado de advertir que esta observación no es suya, sino de Tomás Bozio, célebre teólogo italiano del siglo XVI, que la consignó en su tratado De signis eclesiæ Dei, Roma, 1591, 2 vol. en fol., y que veía en este hecho el cumplimiento de antiguas profecías.

 

285

Campomanes, Discurso sobre la educación popular, Madrid, 1775, § 19, p. 406.

 

286

Fray Tomás de Mercado, fraile dominicano, Suma de tratos i contratos, Salamanca, 1569, lib. IV, cap. 3. Este libro curioso, varias veces reimpreso en el siglo XVI, es un documento importante para apreciar las ideas económicas de la época, y para conocer la historia del comercio. Su autor, que residió algunos años en México, fue un teólogo de reputación. En este libro, dedicado al consulado de Sevilla, examina las operaciones mercantiles a la luz de la teología.

 

287

Carta de Carlos V a la Princesa gobernadora, escrita en Yuste en 1 de abril de 1557.

 

288

El lector encontrará una exposición bastante clara y documentada de todos estos arbitrios en los capítulos 2 y 5 del tomo XIII de la Historia jeneral de España de don Modesto Lafuente. Conviene advertir que los volúmenes que este autor ha destinado al reinado de Felipe II (XIII y XIV), son de los que revelan un estudio más prolijo y mayor esmero en su extensa obra.

 

289

Buckle, History of the civilisation in England, chap. 15.

 

290

Prescott, Historia del reinado de los reyes católicos, trad. Sabau y Larroya, part. I, cap. 5, tom. I, p. 258. Más ampliamente examina estas costumbres y gustos militares del clero español don Antonio Ferrer del Río, en su notable Historia del levantamiento de las comunidades de Castilla, Madrid, 1850, cap. 9, pp. 212-214. Conocidas esas costumbres, no debe extrañarse que muchos de los eclesiásticos españoles que pasaron a América fuesen inclinados al ejercicio de las armas, y que algunos adquiriesen reputación como capitanes y como soldados.