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421

Poseo en mis colecciones de documentos la copia de una carta dirigida al Rey por Juan Godínez desde Santiago en 8 de septiembre de 1563, en que le hace la relación de sus servicios. Según esa carta, Godínez, natural de la ciudad de Úbeda, en España, hizo la primera campaña de Chile con Almagro, sirvió después en el Perú en el sometimiento del inca Manco, y en los descubrimientos de los mojos y juries con los capitanes Pedro de Candia y Diego de Rojas, y volvió a Chile en 1540 con Pedro de Valdivia sirviendo constantemente en las guerras de la Conquista hasta el tiempo de Hurtado de Mendoza que le dispensó su confianza.

 

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La Relación anónima, que ha consignado este hecho, refiere que la ciudad de Santiago debía contribuir con siete mil pesos de oro; Valdivia, con casi cuatro mil; Villarrica, con más de seis mil y Osorno, con casi cuatro mil, y que las otras ciudades no se habían acabado de concertar. La redacción de este documento es tan defectuosa, que casi no puede asegurarse qué cantidad se recogió de todo este dinero y cuál se envió al Perú. Tampoco encuentro comprobado en los documentos el que Juan Godínez hubiese ido al Perú en desempeño de aquella comisión de que se habla en algunas crónicas.

 

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Relación inédita y anónima de lo ocurrido al gobernador Villagrán.

 

424

El Tesoro de la lengua castellana de Covarrubias, Madrid, 1611, define así la palabra manta que hallamos en los antiguos documentos: «Cierta máquina bélica que cubre a los que han acometido a escalar el muro de los enemigos; y ésta defiende que no les ofendan las piedras, la pez y resina, alquitrán y otras cosas que les arrojan de lo alto». Las mantas o parapetos portátiles usados por Villagrán debían ser aparatos mucho más sencillos, simples tejidos de ramas y de paja para resguardarse de las flechas y de las piedras, como las quinchas que se usan en las carretas.

 

425

Esta campaña del gobernador Pedro de Villagrán ha sido contada con bastante prolijidad por Góngora Marmolejo en los capítulos 49 y 50 y por la Relación anónima que hemos citado tantas veces. Ambas versiones están generalmente conformes en el fondo; pero contienen detalles y accidentes diversos, aunque no propiamente contradictorios. La última es la que fija la fecha de la llegada del Gobernador a Concepción, diciendo que entró a la ciudad el Domingo de Ramos. En 1565 esta fiesta cayó en 15 de abril.

 

426

Los antiguos historiadores del Perú refieren muchos sucesos relativos a la vida militar de Jerónimo Costilla. El inca Garcilaso de la Vega, que en su niñez lo conoció en el Cuzco, cuenta que Costilla había acompañado a Almagro en la primera expedición. Véase lo que acerca de Costilla hemos dicho en la nota 21 del cap. 3 de la parte II.

 

427

El acta del cabildo de Santiago del 18 de junio de 1565, que debía contener las mejores noticias sobre la disposición de Villagrán, nos es desconocida. Don José Pérez García que vio los acuerdos capitulares para hacer la desordenada relación de este suceso que compone el capítulo 5 del libro XIV de su historia manuscrita, no conoció tampoco ese documento ni parece haber sacado de los otros todo el provecho a que se prestaban, sin duda, y sólo ha consignado una que otra circunstancia utilizable. En cambio, la relación anónima que hemos citado tantas veces en el curso de este capítulo, y las crónicas de Góngora Marmolejo, cap. 51, y de Mariño de Lobera, lib. II, cap. 24, refieren este suceso con gran acopio de pormenores, aunque con divergencias de detalle que, sin embargo, no alteran en nada el fondo de las cosas. En el Archivo de Indias se conserva, además, una copia certificada de una protesta extendida por Villagrán ante el escribano Juan de la Peña, en que relata algunos de estos mismos hechos o, más propiamente, la parte relativa al alboroto provocado por Rodrigo de Quiroga. Esta protesta, que tiene la fecha de 21 de junio, cuando ya Villagrán estaba preso, me ha servido para confirmar y completar las noticias que he reunido en el texto y, sobre todo, para fijar la fecha exacta de la deposición del Gobernador que no consigna ninguna de las relaciones.

 

428

Ni en los cronistas primitivos ni en los antiguos documentos he encontrado cargo alguno contra Pedro de Villagrán que justifique o que explique esta arbitraria deposición, y mucho menos la manera como se llevó a cabo. Según el cronista Góngora Marmolejo la predilección del presidente García de Castro por Rodrigo de Quiroga habría provenido de que ambos eran originarios de la provincia de Galicia en España.

 

429

Góngora Marmolejo, cap. 51.

 

430

Los documentos relativos a la erección de la diócesis de Santiago han sido publicados en el tomo IV del Boletín eclesiástico que hemos tenido ocasión de citar en otra parte. Don Crescente Errázuriz ha ilustrado este punto de nuestra historia con los más prolijos pormenores que es posible recoger en las antiguas relaciones y en los documentos, y ha formado un capítulo tan noticioso como interesante (el 16) de sus Oríjenes de la iglesia de Chile. Allí encontrará el lector todos los detalles que no pueden tener cabida en un libro como el nuestro.

Como habrá podido verse por las notas puestas al pie de las páginas que forman el presente capítulo, son pocos los documentos que nos quedan del gobierno interino de Pedro de Villagrán; y ellos no bastarían para formarnos una idea ordenada de los hechos ocurridos en estos dos años si no poseyéramos las crónicas de Góngora Marmolejo y de Mariño de Lobera. La relación anónima que hemos citado, y que es muy noticiosa, aunque imperfectamente escrita, sólo contiene los sucesos ocurridos desde que los indios levantaron el sitio de Concepción en abril de 1564 hasta la deposición del Gobernador. Por su forma, por su espíritu y por alguna referencia más o menos vaga, parece que esta relación ha sido escrita por Juan de la Peña, escribano que había sido de Villagrán. Desgraciadamente, estas relaciones, como ya lo hemos observado, casi no consignan más que hechos de un carácter militar, que debían ser los que preocupaban principalmente a los contemporáneos y a la administración pública. De esta manera, la historia de este período, aun después de rebuscar prolijamente los escasos documentos que conservan los archivos, apenas puede recoger uno que otro incidente extraño a los combates de la interminable guerra contra los indios.