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441

Esta campaña de Quiroga está contada prolijamente por los dos cronistas primitivos, Góngora Marmolejo, caps. 54-57, y Mariño de Lobera, lib. II, caps. 25-26. Hay en ambas relaciones bastante uniformidad en el conjunto, pero en los pormenores se encuentran divergencias que en realidad no son de gran importancia.

 

442

La real cédula de 13 de julio de 1563, verdadero código sobre descubrimientos y nuevas poblaciones, es del más alto interés para apreciar las ideas que acerca de la colonización tenían los españoles del siglo XVI, y en este sentido es de suma utilidad para el historiador. El lector puede hallarla publicada en las pp. 484-537 del tomo VIII de la Colección de documentos inéditos de don Luis Torres de Mendoza.

 

443

Antonio Tarabajano había venido a Chile con Pedro de Valdivia en 1540, y acompañó a Pastene y a Alderete en 1544 en el reconocimiento de las costas del sur. Más tarde, había figurado en la colonia entre los descontentos contra aquel conquistador. Habiéndose trasladado a Lima en 1548, fue allí uno de los que forjaron la acusación de Valdivia, que fue presentada al presidente De la Gasca. Cuando se trataba en el cabildo de Santiago la cuestión de la expedición a Chiloé, Tarabajano acababa de sufrir una prisión cuyos pormenores hemos contado en una nota puesta a la p. 42 del Proceso de Valdivia.

Tarabajano murió en septiembre de 1567 de edad bastante avanzada.

 

444

Acuerdo de 24 de enero de 1567, fols. 53 y 54 del cuarto libro del cabildo de Santiago, inédito todavía.

 

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Góngora Marmolejo, cap. 58, ha contado la expedición de Ruiz de Gamboa a Chiloé con pormenores que en general no están en contradicción con los documentos. Dice allí que los españoles hicieron pasar a nado «trescientos caballos»... «que fue, agrega, un hecho temerario, porque de ninguna nación, griegos y romanos, se halla escrito haber ningún capitán hecho cosa semejante». Sin pretender disminuir el valor de esta hazaña que con justo motivo enorgullece al cronista español, debemos, sin embargo, decir que su libro contiene un error, quizá simplemente de copia, al dar el número de los caballos que pasaron el canal. El 12 de mayo de 1567 el cabildo de Osorno dirigía a Felipe II la carta siguiente que encontré en el Archivo de Indias: «Porque entre las cosas señaladas de la conquista de este reino, es muy principal la jornada que hizo a Chiloé estos días pasados vuestro capitán Martín Ruiz de Gamboa, teniente general de gobernador, el cabildo, justicia y regimiento de esta vuestra ciudad de Osorno, como humildes súbditos y leales vasallos acordamos de dar cuenta de ello a Vuestra Majestad. Él salió del estado de Arauco, donde seguía la guerra, y casi solo vino a las ciudades Imperial, Ciudad rica (Villarrica), Valdivia y Osorno, en las cuales con su prudencia y buenos medios, sin gastar de vuestra real caja un peso de oro, juntó a su costa 120 hombres con los cuales partió para Chiloé, isla que cae en esta costa del mar del sur, a la vuelta del estrecho de Magallanes. Y llegado a una baja de una legua en ancho de mar, que es en cuarenta y dos grados de latitud de la banda del sur, acometió a pasar a nado casi quince caballos, guiándolos ciertas navecillas que en aquella mar se usan. Y fue tal su suceso en este caso que vino a efecto su deseo. Entrando en la tierra, la conquistó...» y concluye pidiendo al Rey que mande adelantar y proseguir la conquista de aquellas regiones.

 

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La campaña de Martín Ruiz de Gamboa a Chiloé, ha sido contada muy sumariamente en la Crónica de Mariño de Lobera, lib. II, cap. 27; pero se halla referida con bastantes pormenores, y con bastante exactitud en el capítulo 58 de Góngora Marmolejo. Ninguno de estos cronistas, sin embargo, da a conocer las resistencias opuestas a la expedición por el cabildo de Santiago. Según se deja ver por documentos contemporáneos, no parece que se dio mucha importancia a esta conquista; a lo menos hablan de ella sólo de paso. El general Ruiz de Gamboa, en una carta a Felipe II, inédita hasta ahora, de que tengo a la vista una copia, le refiere la expedición en los términos siguientes: «Por más servir a Vuestra Majestad y ampliar vuestro reino, por estar proveído así mismo por gobernador especial Rodrigo de Quiroga de la provincia de Chiloé y lo de adelante por el presidente dicho (García de Castro) viendo la merced que se le hizo en vuestro nombre, me mandó ir por Capitán General por el poder que tenía a descubrir y poblar la provincia dicha, y para ello me empeñé y gasté gran suma de pesos de mi hacienda y amigos, y descubrí con ellos aquella tierra, y poblé en su distrito la ciudad de Castro, y conquisté y repartí en vuestro nombre en los conquistadores y pobladores y personas beneméritas, sin tomar a Vuestra Majestad cosa alguna de vuestra real caja, ni llevar yo salario alguno de los cargos que he tenido, ni pedido ni querido se me diese». Carta de Ruiz de Gamboa, escrita en Concepción el 24 de mayo de 1569.

El padre Diego de Rosales, cuya Historia jeneral del reino de Chile abunda en numerosos y graves errores en todo lo que se refiere a los primeros años, cuenta, sin embargo, con bastante exactitud la conquista de Chiloé en el capítulo 34 del libro IV. La lectura de este capítulo y de algunos otros pasajes de su obra, no deja la menor duda de que el padre Rosales tuvo a la vista algunos fragmentos del libro de Góngora Marmolejo, o algún manuscrito basado sobre esa crónica. La comparación de las dos relaciones de esta campaña, deja ver que la del padre Rosales es una simple amplificación; pero éste, como la mayor parte de los historiadores de su tiempo, tiene la costumbre de no citar las autoridades que le sirven de guía, de tal suerte que ni siquiera nombra a Góngora Marmolejo. La relación del padre Rosales, sin embargo, adolece de dos inexactitudes: una de ellas es el suponer que esta expedición tuvo lugar en enero de 1566, cuando se llevó a cabo un año más tarde. La otra, que proviene seguramente de haber leído con poca atención el pasaje en que Góngora Marmolejo describe aquellos archipiélagos, consiste en asentar que Ruiz de Gamboa recorrió la costa del sur hasta la entrada del estrecho de Magallanes, aseveración destituida de todo fundamento.

 

447

Constan estos hechos de un memorial del licenciado Torres de Vera, fechado en Concepción en diciembre de 1570, sobre el cual se levantó una extensa información de los servicios de este funcionario. Existe este documento en el Archivo de Indias de Sevilla, junto con otra información levantada en Santiago en 1576, y referente a los servicios posteriores de Torres de Vera. Ambos expedientes nos han sido muy útiles para estudiar los hechos en cuya relación vamos a entrar.

 

448

El establecimiento de la Real Audiencia en la ciudad de Concepción, consta en los documentos que hemos citado en el curso de este capítulo, y ha sido referido con detalles más o menos prolijos por Góngora Marmolejo, caps. 58 y 59, y por Mariño de Lobera, lib. II, cap. 28. Los cronistas posteriores que conocieron los libros del Cabildo de la antigua ciudad de Concepción, han fijado la fecha exacta del día en que tuvo lugar la instalación. La historia de Córdoba y Figueroa, sin embargo, por un error de copia, sin duda, dice equivocadamente, lib. III, cap. 3, «martes trece de agosto», por «martes cinco de agosto»; y esta equivocación ha sido reproducida por algunos escritores posteriores.

 

449

Carta del cabildo de Santiago a la Real Audiencia, de 30 de agosto de 1567.

 

450

Acuerdo de 22 de septiembre de 1567, en el cuarto libro del cabildo de Santiago, fol. 77