481
Bando publicado en Lima en 15 de enero de 1570, conservado en el Archivo de Indias.
482
Tristán Sánchez, Gobierno de don Francisco de Toledo, cap. 15, en su libro titulado Virreyes del Perú, de que hemos hablado al tratar de don García Hurtado de Mendoza. En ese capítulo se hallarán algunas noticias sobre el refuerzo de tropas que trajo a Chile don Miguel de Velasco. Esta obra, desgraciadamente incompleta, se conserva manuscrita en la Biblioteca Nacional de Madrid, de donde sacamos la copia que poseemos. Más tarde, en 1867, ha sido publicada en el mismo estado fragmentario, en el tomo VIII de la Colección de documentos de Torres de Mendoza.
483
Carta al Rey, de 8 de mayo de 1569.
484
Certificado de los oficiales reales en el expediente iniciado sobre este socorro.
485
Copio estas palabras de una provisión dada por el virrey don Francisco de Toledo en el Cuzco el 16 de agosto de 1571 que encontré original en el fol. 179 y siguientes del tomo J 53 de manuscritos de la Biblioteca Nacional de Madrid. Ésta fue la primera vez que se enviaron presidiarios del Perú a servir en el ejército de Chile. Ya veremos el mal resultado que produjo en la guerra esta clase de auxiliares.
486
Durante la navegación, el 14 de junio de 1570, tuvo lugar a bordo de uno de los buques llamado Santa María de la Cinta, un altercado entre los dos jefes, que estuvo a punto de producir un escandaloso motín. Tratábase del castigo de dos soldados que habían reñido de palabras y de manos, y a uno de los cuales indultó el general Velasco; pero fue castigado tumultuosamente y contra su voluntad, originándose de allí varios actos de desobediencia. Sobre esto se levantó a bordo una extensa información que fue enviada al virrey del Perú, y que se conserva en el Archivo de Indias. Este documento no arroja otra luz para la historia, sino que en el buque venían a Chile varios frailes franciscanos que mediaron para tranquilizar a los amotinados.
487
Góngora Marmolejo, cap. 71. La cronología de este cronista, establecida por sus simples recuerdos, y sin el auxilio de documento alguno, adolece de frecuentes errores, y de ordinario está indicada por la fiesta religiosa del día de que se trata. En este pasaje dice que el terremoto tuvo lugar el miércoles de ceniza de 1568, en vez de decir 1570, como aparece de los documentos. La crónica de Mariño de Lobera, lib. II, cap. 32, contiene también una descripción del terremoto, bastante semejante a la de Góngora Marmolejo.
488
Córdoba y Figueroa, Historia de Chile, lib. III, cap. 6, cuenta equivocadamente que el terremoto tuvo lugar el 4 de febrero, pero fuera de este descuido, las otras noticias que da acerca de la ruina de Concepción y del acuerdo celebrado por sus vecinos, son exactas. Don Vicente Carvallo y Goyeneche, en su Historia de Chile, tomo I, pp. 173-175, ha reproducido el acta de aquel acuerdo que sirve para dar a conocer esa catástrofe; pero creo que su copia no es enteramente fiel, que faltan algunos nombres de las personas que lo celebraron y otras circunstancias, y que se ha modificado en parte su redacción.
489
Gregorio de Oña, natural de Burgos, y casado en Angol, donde residía su familia, era el padre del poeta Pedro de Oña, autor del Arauco domado.
490
El gobernador Bravo de Saravia ha dado cuenta sumaria de esta sorpresa en una carta dirigida a Felipe II desde Concepción en 15 de octubre de 1571. Hablan también de ella la información de servicios de Torres de Vera y otros documentos de la época; pero Góngora Marmolejo la ha referido con más amplios pormenores en el cap. 73 de su valiosa crónica. Según éste, la muerte del capitán Gregorio de Oña fue el castigo de su imprevisión y de su arrogancia, porque cuando algunos soldados le representaron que había peligro en alojarse allí, y que convenía tomar algunas precauciones para engañar a los indios, él contestó que en ese sitio «estaban tan seguros como en Sevilla».