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41

Se hace referencia a este hecho en el Cabildo de 5 de julio de 1554.

 

42

Cabildo de 16 de marzo de 1554.

 

43

El doctor don Francisco Martínez Marina ha expuesto con mucha erudición las disposiciones legales que aseguraban la independencia y autoridad de los cabildos españoles de la Edad Media, en los libros IV y V de su sabio Ensayo histórico-crítico sobre la lejislación de los reinos de León i Castilla, Madrid, 1808.

 

44

Cabildo de 17 de marzo de 1554.

 

45

Cabildo de 21 de marzo de 1554.

 

46

Cabildo de 28 de marzo.

 

47

El nombramiento de Aguirre para el desempeño de esta comisión tiene fecha de 10 de octubre de 1552. Según el convenio celebrado con Valdivia, después de la muerte de éste, Aguirre seguiría mandando la provincia de Tucumán sin someterse a la dependencia del que gobernase interinamente en Chile antes que el Rey designase un nuevo Gobernador.

 

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Núñez del Prado permaneció en Chile hasta fines de 1554, y por entonces se trasladó a Lima. Allí fue absuelto por la Real Audiencia de las acusaciones que le había hecho Valdivia, y repuesto en el gobierno de Tucumán, pero no volvió más a este país.

 

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Los historiadores no dan la fecha precisa de esta fundación o la colocan en 1554. En el Archivo de Indias he visto una carta de 23 de diciembre de 1553 escrita en Santiago del Estero y firmada por los miembros de su Cabildo, en que recomiendan a Francisco de Aguirre para que sea confirmado en el cargo de Gobernador. Véase el Proceso de Valdivia, p. 368. La ciudad ha debido ser fundada en esos mismos días.

 

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Para hacer esta rápida reseña de la primera campaña de Aguirre en Tucumán, he tenido a la vista tres documentos, la carta citada del cabildo de Santiago del Estero al Rey, una carta de Aguirre al Rey, escrita en la misma fecha, y el nombramiento de Juan Gregorio de Bazán de 23 de marzo de 1554. Las noticias que contienen esos documentos son escasas; pero se completan con las que nos han dejado los antiguos cronistas. Pueden verse Rui Díaz de Guzmán, Historia Arjentina, lib. II, cap. 10; y el padre Lozano, Historia de la conquista del Paraguai, Río de la Plata i Tucumán, lib. IV, cap. 5. La obra del padre Guevara, que lleva un título semejante, casi no es más que un compendio de la historia de Lozano.